Los parónimos son aquellas palabras que suenan y se escriben de forma parecida, pero tienen significados diferentes.

Se trata de vocablos que se asemejan en forma y pronunciación, pero no son idénticas, su escritura varía en una o dos letras y tal cercanía lleva a que, con frecuencia, se confundan entre sí.

El ejemplo más común lo constituyen tres palabras que suenan del mismo modo, pero se escriben de manera distinta: ello ocurre con la preposición a, la exclamación ah y la tercera persona del singular del verbo haber: ha. Por cierto, en los últimos años y en las redes sociales, decenas de personas que no saben escribir pero igual escriben las confunden a cada rato.

Aparte de los parónimos que resultan inconfundibles entre sí, como hombre y hambre, hay otros que sí generan confusiones ya que, con frecuencia, se usa uno de ellos con el significado del otro. Ejemplos: destornillarse y desternillarse; inasequible e inaccesible; infringir e infligir.

 

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En más de una ocasión hemos oído decir o leído que alguien se destornilló de la risa. Lo correcto es señalar que ese alguien se desternilló de la risa.

Cuando alguien ríe, por muy fuerte que lo haga, no se le aflojan los tornillos, a menos que sea el monstruo creado por el doctor Frankestein. Lo que sí se le pueden romper son las ternillas, es decir, los cartílagos que se encuentran en sus oídos, en su laringe o en su tráquea.

También es frecuente que se confundan los términos asequible y accesible. Los significados de ambos también se toman el uno por el otro, aunque asequible es lo que se puede conseguir o alcanzar, en tanto accesible es aquello que tiene acceso o entrada y también quien es de fácil trato.

 

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Otra confusión común de significados se produce con los verbos infringir e infligir. Hay quien dice o escribe, refiriéndose a un político o a un deportista, le infringieron una dura derrota y, sin darse cuenta, confunde el significado del verbo infringir con su parónimo, infligir.

Infringir es quebrantar una ley, un precepto o una prohibición, en tanto infligir es imponer un castigo o una pena y también producir un daño. Por ello, lo frase correcta habría sido: le infligieron una dura derrota.

Tres ejemplos más: especia y especie; actitud y aptitud; absolver y absorber.

 

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Especia, como se sabe, es sinónimo de condimento, esto es, un término que aglutina a las plantas con las cuales sazonamos nuestros alimentos. Especie se refiere a clase, a un tipo determinado de ser vivo.

Actitud es sinónimo de comportamiento, en tanto aptitud presenta dos significados según los diccionarios: el primero, la capacidad de una persona o una cosa para realizar adecuadamente una actividad, una función o un servicio. El segundo  es la habilidad natural para adquirir cierto tipo de conocimientos o para desenvolverse de modo apropiado en una materia.

En cuanto a absolver, alude a eximir a alguien de una condena legal o una pena económica, mediante una resolución judicial. Absorber, entretanto supone el acto de atraer y retener un cuerpo, generalmente, líquido, o consumirlo hasta agotarlo. En Venezuela, es también sinónimo de chupar.

 

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la mansedumbre-Armando José Sequera-Carrusel de curiosidades-Guzmán Blanco

Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia / Foto del autor Gerardo Rosales