La revolución boliviana ha concluido, pasó a la historia, pero es Historia con mayúscula. En fin, es muy difícil hacer historia con el presente. Vuelve la «Paz» entre comillas, apellido de presidentes, a la capital de Bolivia.

«Resurrección» es, quizás, el término más apropiado de la democracia cristiana, saltando de un tercer o cuarto puesto para encabezar la primera vuelta. ¿De quién fueron escuchadas las oraciones?

El milagro electoral no podía ser para Andrónico Rodríguez, probable adorador de la Pachamama y, además, de nombre pagano. Aunque hay por ahí un apóstol, pero su genealogía es de una violenta tragedia de Shakespeare, repetida ahora como comedia, como decía Marx que se repite la historia.

Muy cercano (en tiempo, afecto y espacio) para conclusiones, más adecuado es plantear interrogantes. La primera es en cuanto a la vanguardia: ¿partido o movimientos sociales? La segunda: ¿hubo un once sin trece, dónde y cómo termina un golpe? La tercera: ¿hay que respetar el carisma y los liderazgos naturales?

Decía un matemático mediocre (piel blanca y máscara de bronce) que lo de Evo era el ocaso de un político, pero ocaso de un sol revolucionario, agregamos desde la perspectiva venezolana. Sin duda, su «ocaso» debió ser en una segunda vuelta y creemos que con este final tragicómico el sol no se ha puesto.

Cuarta (¿o quinta?) pregunta: ¿Andrónico (“guerrero victorioso” según su etimología, jajajá) y Arce (piel bronce y máscara blanca)?…, las luchas étnicas pierden fuerza si no se combinan con luchas de clases. Hoy también perdió el decolonialismo. Creemos que faltó el pensamiento bolivariano y su continuación: “el chavismo”, pasaron por alto el nombre de su país, la primera Constitución, el anticolonialismo y el anti imperialismo bolivariano.

 

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La historia del socialismo está hecha de victorias y derrotas. Después de Allende vino Pinochet y Boric (que a su manera es peor). Esa es una revolución derrotada. Está la cubana: una revolución permanente. Y creemos que entre ambos modelos se puede inventar.

Hoy se inicia la privatización del gas, del litio, del agua en Bolivia: no tendrán salida ni al mar, no de sí mismos. Y se hunde el Estado plurinacional. Un retroceso de dimensiones continentales en el corazón de América. Aun así somos algo optimistas: creemos en el liderazgo de Evo, o queremos creer; ganó en lo interno.

Sin duda faltó el trece después del once; faltó profundizar la revolución en los conflictos étnicos y en las disputas de clases sociales. No sé quién será presidente, si el democristiano o el demoníaco, pero a efectos prácticos es lo mismo: tres pasos atrás.

 

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Pedro Téllez-psiquiatra-escritor

Pedro Téllez (Valencia, 1966): Psiquiatra y escritor. Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde también cursó las Maestrías de Historia de Venezuela y Literatura Venezolana. Ha sido profesor de estética en la Escuela de Arte «Arturo Michelena» y coordinador del Postgrado de Salud Mental en el Hospital Psiquiátrico de Bárbula.

Ha formado parte del comité de redacción de las revistas Poesía y La tuna de oro. Entre sus libros se encuentran: Añadir comento (1997), Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005), Un naipe en el camino de El Dorado (2007), Elogio en cursiva del libro de bolsillo (2007), Valencia sulaco (2019).

 

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