¿Es posible predecir el momento exacto de un terremoto? Es la pregunta que muchas personas se hacen después de lo ocurrido el pasado 24 de junio a las 6:04 p.m., donde un violento doblete sísmico con magnitudes de 7.2 y 7.5 sacudió la región centro-costera de Venezuela.
La percepción total de la sacudida alcanzó los tres minutos, desplazando la superficie terrestre hasta 60 centímetros. Inmediatamente después de la catástrofe, las redes sociales se inundaron de videos y fotos de los daños. Sin embargo, también proliferó un sinfín de datos sin verificar.
Muchas de estas matrices mediáticas descontextualizaron consciente e inconscientemente la dimensión de la tragedia e instalaron en muchos una duda: ¿científicamente se pudo haber advertido la peor tragedia del país en un siglo?
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Tensión impredecible
Los sismos se producen por la liberación repentina de energía acumulada gradualmente debido al movimiento de las placas tectónicas a lo largo de una falla geológica.
Predecir un terremoto implicaría conocer con exactitud la tensión acumulada y la resistencia en cada punto de las placas, variables imposibles de precisar con los instrumentos y modelos científicos actuales.
Sin embargo, lo realmente difícil es anticipar el instante exacto del movimiento, debido a la propia naturaleza de las fallas, las cuales acumulan tensión de manera impredecible hasta producir un deslizamiento súbito.

Resistencia imposible de determinar
Las fuerzas ejercidas entre las placas tectónicas son permanentes; al empujarse de forma continua, acumulan tensión durante décadas. La corteza y el manto rocoso resisten esta carga hasta que se supera un umbral crítico de resistencia.
La resistencia es una variable clave que influye directamente en la magnitud del sismo. Si la roca de la falla es altamente resistente, acumulará una enorme cantidad de tensión antes de fracturarse en un gran terremoto. Por el contrario, si el material es blando o débil, la energía se liberará constantemente a través de temblores leves.

No confundir predecir un terremoto con probabilidades
Los geólogos evalúan el riesgo sísmico mediante el análisis sistemático de datos, como el comportamiento histórico de las fallas y el desplazamiento a corto plazo de las placas tectónicas.
A partir de esta información, la única alternativa viable es estimar la probabilidad de que ocurra un sismo de gran magnitud en una región específica dentro de un lapso de varias décadas.
Por ejemplo, en Venezuela los sismos en general tienen períodos de retorno o de recurrencia. En terremotos con una magnitud mayor a 6, el periodo puede ser de 50, 70 u 80 años; sin embargo, no es posible saber exactamente cuándo van a ocurrir.

¿Predicción animal?
Para aquellos casos en que los animales actúan de forma inusual segundos antes de un sismo, científicamente se ha sugerido que responden a las ondas de presión terrestre, las cuales viajan por la corteza casi al doble de velocidad que las ondas sísmicas.
Por lo tanto, no predicen el evento, sino que detectan la llegada de ondas ya liberadas. En cambio, las alteraciones que se presentan con horas o días de antelación podrían responder a una actividad sísmica previa, imperceptible para la mayoría de las personas.
¿Gas radiactivo para pronosticar terremotos?
El radón es un gas radiactivo atrapado en el subsuelo que se ha estudiado como una herramienta para predecir sismos.
La teoría señala que la presión acumulada en la corteza terrestre antes de un temblor genera microgrietas en las rocas y libera este gas hacia el exterior, aunque sin determinar el momento exacto, el epicentro o la magnitud del evento.
Sin embargo, este método no cuenta con un respaldo científico sólido, ya que muchos eventos telúricos han ocurrido sin registrar variaciones previas en el elemento. Además, los niveles de radón en el ambiente pueden aumentar por factores climáticos, sin relación alguna con la actividad tectónica.

Es por eso que los organismos competentes, como la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), recuerdan que ningún método para predecir terremotos es una herramienta efectiva en la actualidad. Las únicas herramientas para mitigar el impacto de un sismo son el cálculo de probabilidades a largo plazo y los sistemas de alerta temprana, los cuales reaccionan cuando el movimiento ya ha comenzado.
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Fuentes: Funvisis/NatGeo/BBC
Ciudad Valencia/EC/DG
Foto: Cortesía













