Al cumplirse 59 años del terremoto de 1967 y tras el devastador doblete sísmico que azotó el eje norte-central de nuestro país este 24 de junio de 2026, recordamos cinco edificaciones destruidas por aquel sismo de hace casi 60 años que transformaron las normas antisísmicas actuales y llevaron a la creación de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
La noche del 29 de julio de 1967, un súbito terremoto de magnitud 6,6 azotó la región central del país durante 35 devastadores segundos, causando colapsos estructurales que aún resuenan en la historia de la ingeniería venezolana.
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Anécdotas estructurales del sismo del ’67
El edificio Mijagual, una estructura de 12 pisos ubicada en la cuarta avenida de Los Palos Grandes y considerada una de las torres residenciales más elegantes de la urbanización, no solo se estremeció tras el sismo, sino que se desplomó verticalmente, sepultando sus primeros cinco pisos en cuestión de segundos.
En ese momento, una familia celebraba la obtención del título de bachiller de una de las hijas; se calcula que en el lugar había 30 personas, en su mayoría jóvenes estudiantes. Según testimonios de los vecinos, bailaban al compás de la música de un tocadiscos cuando todo cambió de repente.

En la primera transversal de Los Palos Grandes, el edificio San José albergaba diversas reuniones familiares cuando comenzó el sismo. Esa noche, la estructura protagonizó un capítulo devastador, pero también milagroso.
A diferencia de lo ocurrido en otras edificaciones donde no hubo sobrevivientes, de estos escombros emergieron impactantes historias de resiliencia. Una de ellas fue la de Judith Avenante, quien se encontraba en el penthouse junto a su esposo, su hijo y su hija Mónica, de solo dos años.
Durante el terremoto, el edificio se desplomó verticalmente en pocos segundos; sin embargo, el suelo del penthouse se deslizó casi de forma horizontal. Abrazada a su pequeña en medio de la oscuridad y el polvo asfixiante, Judith esperó 20 horas hasta ser rescatada. Ambas fueron las únicas sobrevivientes del inmueble.

En la avenida Ávila de Altamira estuvo el edificio Neverí, de 11 pisos, el cual colapsó totalmente.
Una persona que vivía en un edificio cercano relató: “Puedo asegurarle que no hubo griterío en el Neverí; cuando la gente se dio cuenta de que el edificio se caía, no tenía tiempo de gritar: ya estaba enterrada. Yo vi caer el edificio desde mi apartamento, en el segundo piso. Los que comenzaron a gritar, como si con eso trataran de salvar a los que ya estaban sepultados, eran los habitantes de los edificios vecinos”.
Entre las personas que fallecieron en este inmueble se encontraba Mercedes Chocrón Serfaty, hermana del dramaturgo Isaac Chocrón. También Ariel Severino, un reconocido escenógrafo uruguayo, actor y pintor que tuvo un papel prominente en el teatro y la televisión en esa década.

El caso del Palace Corvin, ubicado en la avenida Luis Roche, no fue menos desgarrador: el sismo partió en dos la estructura. El ala este se desplomó, viniéndose abajo las escaleras y las fosas de los ascensores que conectaban ambos cuerpos de la edificación, mientras que la fachada y el ala oeste permanecieron intactas.
Al no encontrar vías de evacuación, los sobrevivientes quedaron atrapados en las alturas. Las labores de salvamento exigieron maniobras extremas para los bomberos y voluntarios civiles, quienes debieron utilizar escaleras telescópicas, cuerdas y técnicas de escalada para ejecutar los rescates.

En Vargas, hoy estado La Guaira, se desplomó la imponente torre Mansión Charaima, donde el llanto de una niña marcó otro milagro.
Los rescatistas relataron: “Se oían llantos como a las 10 de la mañana y la localización de las niñas se produjo a las 4 de la tarde”; posteriormente, fueron sacadas y trasladadas al Hospital Vargas, donde fue necesaria una amputación en el antepié derecho a la niña de tres años.
La menor de nueve meses sufrió múltiples fracturas en un antebrazo. La niña rescatada de meses, quien hoy cumple exactamente 59 años, afirma: “Cada día que uno avanza, aunque dé un pasito muy pequeño, va a ser un gran logro. Tienen que estar convencidos de que tienen lo más preciado, que es estar vivos. Hay que seguir adelante, sacar fortaleza”.

Tras la contingencia, se dio a conocer que el sismógrafo del Observatorio Cagigal resultó dañado, por lo que inicialmente se dio como epicentro la falla de Humocaro (estado Lara), hacia el occidente del país.
Posteriormente se rectificó y el epicentro del sismo se ubicó en el litoral central, en el mar Caribe, a unos 20 kilómetros de Caracas, estimando su intensidad en 6,5 en la escala de Richter.

Se calculó que el movimiento telúrico fue de unos 35 segundos de duración, dejando cerca de 300 víctimas fatales y 2 mil heridos. Este sismo obligó al cambio de la regulación sísmica del país y llevó a la creación de Funvisis.
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Fuentes: Últimas Noticias
Ciudad Valencia/EC/RN
Fotos: Cortesía










