En el sector de la ingeniería automotriz es muy común ver vehículos con un alerón discreto, rines cromados, buena pintura y un escape resonador y pensar en que para lograrlo se necesita una gran cantidad de dinero. Sin embargo, si hablamos de la cultura Tuning en Venezuela, no siempre invertir en un accesorio significa desatender las compras de la casa.

Ciudad sobre ruedas

Recientemente estuvimos en un importante evento de exhibición de carros, y los entusiastas de los motores coincidieron ante la pregunta: ¿Se puede hacer tuning en Venezuela con bajo presupuesto?

La respuesta unánime de los apasionados fue clara: para armar un proyecto tuning, más que dinero, se necesita creatividad, amor y dedicación. Es una pasión que se vive y se disfruta en cada paso del proceso, transformando un diseño original en una pieza completamente única.

 

Ingenio sobre ruedas: El poder de crear

Luis Gutiérrez, dueño de un Fiat 147 del año 1987 apodado «El Inmortal», destacó que para empezar en este mundo se requiere constancia, mucho más allá de comprar repuestos costosos. «Hay muchas piezas que tú mismo puedes fabricar para llegar al nivel que quieres», comentó. Al tratarse de un clásico del 87 con repuestos escasos, a Luis le ha tocado fabricar sus propias piezas para mantenerse competitivo frente a vehículos más modernos.

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Sobre los costos, señaló: «Decir un número es casi imposible; lo que sí te puedo asegurar es que hay mucho amor y horas de dedicación. Yo me meto un sábado completo en mi garaje, es lo que me apasiona, me desestresa, me relaja y así sale adelante mi proyecto».

¿De dónde viene el nombre de su carro? Nos cuenta entre risas: «Yo soy entrenador y mi equipo se llama Los Inmortales Training. Combiné ambas cosas porque es un carro viejo, de esos que se niegan a morir, y aquí lo llevamos rodando».

 

La alternativa europea: Estética y economía

En nuestro recorrido también conversamos con Richard Zambrano, vicepresidente del club Cultura Europea Motorsport, quien nos habló sobre su vehículo personal, un Renault Twingo bautizado como «El Picudo».

«Tiene modificaciones artesanales. No podemos hablar de cambios profundos de motor porque venimos de una gama económica, aunque hay quienes le adaptan un motor de Clio 1.6. Nuestro enfoque actual es un proyecto tuning modificado y estético», explicó. Zambrano afirma que sí es viable hacer tuning accesible en Venezuela, dependiendo de la plataforma que escojas: «Yo elegí Renault por su economía y porque, al ser un carro liviano, en un futuro se le puede adaptar un motor más grande para ganar competitividad en velocidad».

 

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Por su parte, Cristian Ochoa, miembro del mismo club y dueño de un Renault Clio 1.6 apodado «El Ñoño», compartió su experiencia en las categorías de estética y sonido. Coincide en que el límite lo pone la marca y el modelo: “el que quiere, puede lograrlo”.

Eso sí, aclara que el apartado de sonido no siempre es económico. Su inversión en esta área conlleva ventajas, pero también riesgos: «Puedes quemar un medio o un bajo, lo que genera un costo adicional. Además, este mundo se actualiza constantemente; salen equipos nuevos con más potencia y siempre estás modificando la planta, los medios o los tweeters».

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La calle no mide gastos, mide creatividad

Las opiniones de estos entusiastas de la ingeniería automotriz también coinciden en un punto fundamental: empezar en el mundo del tuning con bajo presupuesto es totalmente posible. Al final, las ganas y el amor por lo que haces pesan más, porque la calle no evalúa cuánto gastaste, sino tu creatividad.

Si no quieres perderte de los motores, te invitamos a seguir nuestra próxima entrega aquí en Ciudad sobre Ruedas, solo por Ciudad Valencia.

 

 

 

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Ciudad Valencia/Oscar Delfino

Foto y video: OD