Un maestro

En un mundo donde los jóvenes están cada vez más conectados y expuestos a modelos de comportamiento en plataformas digitales, la figura del maestro debe mantenerse como un referente de autoridad, guía y ejemplo.

Ser amigo o intentar competir por la atención en redes sociales puede diluir la esencia de la relación educativa, afectando los límites necesarios para el aprendizaje y el respeto mutuo.

Esta reflexión de Calatayud nos anima a mantener la esencia del rol docente en un mundo en constante cambio. ¿Cómo podemos redefinir la relación entre docentes y estudiantes en este contexto? Descubre más y enriquece tu práctica educativa con los recursos disponibles.

 

El Rol del Docente en la era digital: Autoridad, Cercanía y Redes Sociales

La relación entre docentes y estudiantes ha cambiado drásticamente en las últimas décadas, especialmente con la irrupción de las redes sociales y el impacto de la tecnología en la educación.

En este contexto, Emilio Calatayud, juez de menores y reconocido por sus reflexiones sobre educación, afirma: “Un maestro no puede ser el colega de sus alumnos… ni tampoco su ‘tiktoker’, tiene que ser su maestro”. Esta afirmación invita a reflexionar sobre los límites necesarios en la relación docente-alumno y la importancia de preservar el rol educativo.

 

La autoridad del Maestro como pilar educativo

El docente no es solo un transmisor de conocimientos, sino también una figura de referencia y guía. Su autoridad es fundamental para crear un entorno de aprendizaje estructurado y respetuoso.

Calatayud enfatiza: “Si un maestro se convierte en el amigo o el compañero de los alumnos, se pierde el respeto necesario para enseñar”. Esto no significa imponer distancia o frialdad, sino establecer límites que definan el rol de cada uno en el proceso educativo.

Cuando los docentes adoptan un papel demasiado informal, corren el riesgo de perder el respeto que sustenta la relación educativa. Por eso, el maestro debe ser cercano, pero sin diluir su autoridad, manteniendo siempre la profesionalidad.

 

El impacto de las redes sociales

Las redes sociales han modificado la forma en que las personas interactúan, incluidas las dinámicas entre profesores y alumnos. Emilio Calatayud advierte sobre los peligros de estas plataformas: “Los maestros no deben intentar ganarse a los estudiantes siendo sus colegas en redes sociales o imitándolos. Eso no es enseñar”.

Si bien es cierto que las redes sociales pueden ser herramientas útiles en ciertos contextos, es esencial que los docentes mantengan una presencia profesional y eviten interacciones que puedan desdibujar los roles.

La «amistad» virtual puede generar confusión, ya que expone aspectos personales del docente que no deben formar parte de la dinámica educativa. Esto puede influir negativamente en la percepción que los alumnos tienen de su maestro, debilitando la autoridad y el respeto necesarios.

 

Límites claros y profesionalismo

Mantener límites claros en la era digital es esencial. Los docentes pueden beneficiarse de las redes sociales para complementar su labor educativa, pero siempre desde un enfoque profesional.

Una práctica recomendable es separar los perfiles personales de los profesionales, utilizando estos últimos exclusivamente para fines académicos. Esto no solo preserva la autoridad del docente, sino que también modela un uso responsable de las plataformas para los estudiantes.

Calatayud insiste en que el maestro debe dar ejemplo con su conducta: “Los niños necesitan límites claros y figuras que les guíen, no compañeros de juegos”. Al actuar de forma profesional y ética, los docentes establecen un estándar que inspira respeto y confianza en sus alumnos.

 

Los riesgos de la familiaridad excesiva

La familiaridad excesiva puede ser un obstáculo en la relación profesor-alumno. Cuando los límites se desdibujan, los estudiantes tienden a percibir al maestro como un igual, lo que puede derivar en problemas de disciplina y en la pérdida de un ambiente propicio para el aprendizaje.

Además, esta cercanía extrema puede dar lugar a situaciones malinterpretadas, que perjudiquen tanto al docente como al estudiante.

En palabras de Calatayud: “El maestro debe ser un guía firme, no alguien que compita por la atención de los alumnos en las redes sociales”. Mantener una relación respetuosa y bien delimitada es crucial para evitar malentendidos y garantizar la eficacia del proceso educativo.

 

Educar en el uso responsable de las tecnologías

En lugar de prohibir el acceso a las tecnologías, Calatayud aboga por educar a los estudiantes sobre su uso adecuado: “Es más efectivo enseñarles a manejar las redes sociales con responsabilidad que intentar prohibirlas”.

Esto incluye fomentar el pensamiento crítico, advertir sobre los riesgos del ciberacoso y la adicción, y enseñar a diferenciar entre el ámbito personal y el profesional.

Integrar la educación digital en el currículo escolar no solo prepara a los estudiantes para un mundo conectado, sino que también refuerza la relación entre maestros y alumnos, haciéndola más adaptativa y efectiva.

 

El Maestro como figura de autoridad y guía

Calatayud subraya que “los niños necesitan referentes que les enseñen con el ejemplo y que no teman decir ‘no’ cuando sea necesario”. Un buen maestro no busca la popularidad entre sus alumnos, sino convertirse en una figura que inspire, oriente y motive al crecimiento personal y académico.

Esto implica comportarse de manera profesional tanto dentro como fuera del aula, cuidando el lenguaje, la imagen y las interacciones con los estudiantes. Ser un maestro respetado no significa ser rígido, sino equilibrar la cercanía y la autoridad de manera efectiva.

 

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Emilio Juan Ildefonso Calatayud Pérez, nace en Ciudad Real, España, abogado, escritor, magistrado español y juez de menores de Granada.

A los trece años lo internan en el colegio internado San José de Campillos (Málaga), un lugar con fama de estricto correccional. Esta experiencia le marcó profundamente y orientó su futura especialización profesional.

Se gradúa en Derecho en la Universidad de Deusto, y fue destinado a Güímar, Tenerife como juez de distrito.

En 1984 integra los juzgados de Granada y ascendió a magistrado en el año 1987. Se especializó como juez de menores y en 1988 es titular del Juzgado de Menores 1 de Granada, donde ejerció asimismo como juez suplente de vigilancia penitenciaria. Entre 1993 y 2001 es decano de los juzgados de Granada.

  • Tiene un blog y una página de Facebook para hacer difusión.
  • Rienda, José (2007). Emilio Calatayud: reflexiones de un juez de menores. Dauro Ediciones.
  • Con Carlos Morán, Mis sentencias ejemplares Madrid: Esfera de los Libros, 2008.
  • La educación de los jóvenes: una tarea social compartida (reflexiones en voz alta de un educador en lo extremo) Granada: Fundación ECOEM, 2009.
  • Calatayud Pérez, Emilio; Muñoz Oya, José Rogelio; Ramos Ariza, María Caridad (1995). Legislación básica sobre menores infractores. Comares.
  • Calatayud Pérez, Emilio; Arco Torres, Miguel Ángel; Arco Blanco, Miguel Ángel. Diccionario básico jurídico. Editorial Comares.
  • Buenas, soy Emilio Calatayud y voy a hablarles de… Barcelona: Alienta, 2014
  • «Prólogo» a María de la Válgoma, Padres sin derechos, hijos sin deberes Barcelona: Ariel, 2013.

 

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Ciudad Valencia/Imágenes Educativas.com