El título es la respuesta de un obrero situado en un contexto, consciente de su ubicación en la interacción social: “Yo soy quien levanta el sol, /yo soy quien acuesta al sol”, son acciones vinculadas al hacer en una coordenada temporal: desde que amanece hasta la llegada de la noche. “…Yo no sé filosofar /yo me voy con los muchachos a hacer la revolución”.

Es una profunda reflexión o teoría sobre el hacer y el pensar que el cantor Alí Primera trasvasa en letra y música. Este obrero, ya cansado de tener “humo en el corazón”, se va con los universitarios, con los estudiantes –los que piensan y hacen– a transformar, a realizar cambios importantes por la justicia y la igualdad. Sabe que su función tanto en la fábrica como en la calle es hacer, es operar, actuar u obrar; pero, llegar a ese conocimiento es ya una conciencia de sí, ya comporta un modo de pensar.

Antonio Gramsci, pedagogo italiano de formación marxista, elabora una argumentación en defensa de su tesis: “Todos los hombres son intelectuales, podría decirse, mas no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales”.

Lo que determina o categoriza a una persona es el juego de interrelaciones sociales, las funciones que les son dadas y en qué espacio tiene más peso una función. Todo ser humano está dotado de fuerzas neuromusculares y neurocerebrales que le permiten desenvolverse en la vida: caminamos, corremos, preparamos la comida, manejamos bicicleta, podamos un árbol, manejamos una máquina, operamos un tablero; ahora bien, no es lo mismo el acto de caminar para tomar el bus, que caminar por una pasarela de moda; así como cocinar para la familia o el acto de cocinar de un chef en un restaurante. Actividades cotidianas y otras vinculadas a lo laboral.

La departamentalización (Fayol, Weber, Taylor, entre otros), con la consecuente división del trabajo, desde las unidades de operaciones elementales (físicas, repetitivas) hasta las que requieren organización del trabajo, contribuyó a la separación trabajo manual (operarios) y trabajo intelectual (jefes o gerentes).

En ambas funciones se usa el equipamiento neurocerebral y el neuromuscular, con predominio de uno y otro. El pedagogo italiano insiste en que toda persona utiliza su equipamiento neuromuscular, y para ello debe emplear operaciones mentales; lo que define es el peso de la función: quién es en el mundo de relaciones, quién realiza la función de operario o la función de intelectual:

 

No hay actividad humana de la que pueda excluirse toda intervención intelectual, no puede separarse el homo faber del homo sapiens. Todo ser humano desarrolla, fuera de su profesión, cualquier actividad intelectual, es un ‘filósofo’, un artista, un hombre de gusto, participa de una concepción de mundo, tiene una línea consciente de conducta moral, contribuye por tanto a sostener y a modificar una concepción del mundo, esto es, a suscitar nuevos modos de pensar.

 

El pensar está definido como formar, relacionar ideas. El pensar se nutre de la experiencia, del hacer, de lecturas, de diálogo,  y se expresa a través de la escritura como este texto que usted está leyendo, por ejemplo.

Si una persona, en su mundo de relaciones sociales, usa su pensamiento, basado en consumir otros pensamientos, procesarlos y hacerlos suyos o no, crear nuevas reflexiones, usa su intelecto, es decir, su aparato neurocerebral. Es un intelectual. Para Gramsci, el intelectual no solo debe ser un pensador, debe ser un organizador, un líder de equipos de trabajo: debe ser un intelectual orgánico.

L’ Ordine Nuovo es el semanario fundado por el teórico y político italiano, donde expresa un conjunto de explicaciones sobre el nuevo intelectualismo. El nuevo intelectual debía inmiscuirse activamente en la práctica, como organizador, seductor de audiencias y no solo como orador de elocuentes palabras.

En su estudio diacrónico, identifica una casta intelectual, el clero, los intelectuales orgánicos con la clase dominante, los intelectuales laicos, los intelectuales que se van formando para conquistar la hegemonía social, que ascienden de la técnica a la ciencia y a la concepción histórica y humanística.

 

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En este transitar, la escuela es el instrumento en la formación de los estados, sentencia Gramsci: “La complejidad de la función intelectual en los diferentes Estados puede medirse objetivamente por la cantidad de escuelas especializadas y la jerarquización de las mismas, cuanto más extensa sea el área de enseñanza… tanto más complejo será el mundo cultural, la civilización de un determinado Estado”.

Simón Bolívar y Simón Rodríguez nos sentencian respectivamente: “Las naciones marchan al mismo paso con que marcha su educación”; “…toca a los maestros hacer conocer a los niños el valor del trabajo para que sepan apreciar el valor de las obras”.

Invito a reflexionar, en su mundo de interrelaciones, esta dialéctica entre el hacer y el pensar.

 

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María Auxiliadora Castillo Espinoza (Valencia, Carabobo) es docente e investigadora de la Universidad de Carabobo (UC). Exrectora de la Universidad Politécnica Territorial de Valencia. Comunicadora social y productora y conductora del programa radial Verdiras y Mentades (RNV Región Central 90.5 FM).

Magister en Investigación Educativa y estudios de Postgrado en Lingüística; Doctora en Educación por la Universidad de Carabobo, ha llevado a cabo estudios postdoctorales en investigación y Especialización en Gerencia Pública.

 

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