Hay poemas que leemos y solo nos llegan totalmente decantados cuando el tiempo ha hecho su trabajo. “When You Are Old”, del gran poeta irlandés William Butler Yeats (1865-1939), pertenece a esa estirpe. Escrito en 1893, es un texto que no envejece porque habla precisamente de ello desde la poesía.
La escena es sencilla, la recuerdo a mi manera en un ingenuo intento de traducción a partir de la versión de Dámaso Alonso que no termina de gustarme, pero que leí agradecido. Con más audacia que talento y conocimiento versioné y así rememoro: “Cuando ya vieja / y con el cabello gris, cabecees adormitada / junto al fuego, toma este libro, lee despacio y sueña / con aquel dulce mirar que hubo en tus ojos”.
Aquel intento mío de traducción se quedó en el aire, pero ha permitido acceder al que ahora publicamos.
Cuando seas vieja
William Butler Yeats
Cuando seas vieja y canosa, y cargada de sueño,
y cabecees junto al fuego, toma este libro,
y lee despacio, y sueña con la mirada suave
que tus ojos tuvieron, y con sus sombras profundas;
Cuántos amaron tus momentos de gracia alegre,
y amaron tu belleza con amor falso o sincero;
pero un solo hombre amó el alma peregrina que hay en ti,
y amó las penas de tu rostro cambiante;
E inclinándote junto a las brasas incandescentes,
murmura, un poco triste, cómo huyó el Amor,
y se paseó sobre las montañas allá arriba,
y escondió su rostro entre una multitud de estrellas.

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When you are old
When you are old and grey and full of sleep,
And nodding by the fire, take down this book,
And slowly read, and dream of the soft look
Your eyes had once, and of their shadows deep;
How many loved your moments of glad grace,
And loved your beauty with love false or true,
But one man loved the pilgrim soul in you,
And loved the sorrows of your changing face;
And bending down beside the glowing bars,
Murmur, a little sadly, how Love fled
And paced upon the mountains overhead
And hid his face amid a crowd of stars.
***
Once de septiembre
(A Myriam Carlota)
Unos no quieren verle
otros presienten la vida,
en unos brilló la suerte
en otros dobló la espiga.
El once nació el amor
y también la despedida
el pueblo sintió el dolor
que el odio le infligiría.
Septiembre nace y renace
con la fuerza de los días.
Hay un doce hay un trece
que a todos recordaría.
11/09/26
—
La Guaira, 26
Solo sus nombres
siguen de pie
en el recuerdo
a donde todo llega
y también se va
sepultados los sueños
en otro sueño sin frontera
únicamente el azul celeste la espuma de las olas
una y otra vez tocando
la orilla solitaria
el espacio inmenso el grito de un pájaro el vuelo
de alguna gaviota
las nubes que pasan disolviéndose
en la gran lágrima
que ahora es el mar.
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Luis Alberto Angulo (Barinitas, 1950). Poeta, coautor de Viento barinés (UC, 1977), y autor de las compilaciones: Antología de la casa sola (Fundarte, 1982), Fusión poética (UC, 2000), La sombra de una mano (2005), Antología del decir (2013), y Coplas de la edad ligera (2023) en Monte Ávila Editores. También de LAAR’S POÉTICA (Ciudad Valencia, 2026).
Ciudad Valencia/RN













