El complemento de este refrán, harto conocido y muy popular en España y Latinoamérica, es “no se le mira el colmillo” o “no se le miran los dientes”.
En cuanto a su significado se destaca: “Este refrán recomienda aceptar los regalos de buen grado y sin poner reparo alguno, pues se considera descortés el analizar exhaustivamente la calidad del obsequio, así como resaltar sus defectos o fallos” (Centro Virtual Cervantes).
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Se señala asimismo que el referente de este refrán se encuentra en las ferias de ganado, donde los compradores suelen revisar las dentaduras de los caballos para comprobar tanto su salud como su edad. Como en todo mamífero, la dentadura del caballo va cambiando y desgastándose con los años, producto de la masticación, de allí esa revisión detallada por parte del posible comprador.
A este respecto, el argentino Tito Saubidet, en su “Vocabulario y Refranero Criollo” (1943) refiere: “Dicho paisano que significa que cualquier cosa que se recibe de regalo es buena aunque tenga algún defecto. ‘A caballo regalado no hay que mirarle los dientes’ (…), pues al mirarle los dientes se conoce la edad que tiene”.
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