Alexis Mujica fue un verdadero poeta desde la escultura. Desde temprana edad manifestó su talento artístico, en principio tallando pequeñas piezas de madera que ya causaban asombro a quienes la veían, y luego creando grandes esculturas.

Destiló su talento gota a gota para entregar sin reservas a la comunidad valenciana, nacional y mundial, lo mejor de sí.

Nació en el seno de una familia humilde, en Tucacas, estado Falcón, el 27 de octubre del año 1952. La única riqueza del núcleo familiar era el amor, la unión y la compresión existente entre todos sus integrantes, hecho que sin duda alguna potenció, de manera extraordinaria, su pasión por el arte de la talla y de la poesía.

 

Alexis Mujica-perro-taller

Rodeado por la precariedad de una familia numerosa, siempre tuvo a su favor la inquietud que caracteriza a los artistas; de tal manera que, al no poseer dinero para juguetes, los creaba con barro, madera y otros materiales, acción que le fue dando la destreza para lo que sería un futuro lleno de éxitos y reconocimientos.

Su gran inquietud por el arte lo haría distraerse de la educación formal, no obstante, fue en la escuela primaria donde conoció a la maestra Loreto, quien le brindó mucho apoyo. A ella le dedicaría tanto un poema como una obra que jamás concluyó.

 

Influencias recibidas

“En cierta oportunidad su hermana mayor, Mireglia, tuvo que hacer un molde para cumplir una asignación en la materia de artística en la escuela. Cuando Alexis vio ese molde, que era de una muñeca, quedó profundamente impactado. De hecho, es una narración muy recurrente que mencionó en muchas de sus entrevistas”, comentó su otra hermana Edilia.

Esa experiencia lo marcaría para el resto de su vida y lo encaminaría hacia el descubrimiento de la escultura.

“Habiendo terminado con mucha dificultad la escuela primaria y dado su deseo por hacer arte, nuestra madre, Carmen Asunción, con la llamaba él, lo venía observando; investigó y se enteró de que existía la Escuela de Artes Plásticas «Arturo Michelena», donde luego lo inscribiría. Sus destrezas le permitieron quedarse en el curso», recuerda su hermana.

 

 

Cabe destacar que el mismo año que comenzó a estudiar en la Arturo Michelena ganó una mención en la exposición de fin de curso, era el primer año apenas. Fue allí donde comenzó entonces a pintar y a esculpir.

 

Marcado por la violencia

Alexis fue testigo, en primera persona, del tristemente recordado “Porteñazo”. Tan cerca estuvo de los hechos, que en el patio de la casa en la cual vivía para entonces, ubicada en las cercanías del Fortín Solano, en Puerto Cabello, quedaron resto de proyectiles de gran calibre que aun su familia conserva como recuerdo de aquel episodio que también marcaría la creatividad del joven y que después reflejaría en muchas de sus obras.

 

Su primer taller y exposiciones

Su primer taller lo tuvo en el patio de su casa en Tarapío, municipio Naguanagua. Cuentan sus familiares que se reunían todos esos muchachos «hippies, melena larga y de vestir extravagante a crear». De allí surgió el primer grupo de artistas llamado “Nueva Visión Uno”.

Con ese grupo, Alexis realizó exposiciones por todo el país, con el apoyo de distintas direcciones de cultura de las universidades y, en especial, de las Fuerzas Armadas, que lo apoyaban con el transporte de las obras.

 

 

 

Caracas, Maracay, Barquisimeto, Mérida y Valera  fueron algunas de las ciudades donde conocieron su talento por esos años.

Con el devenir del tiempo nació “Nueva Visión Dos” con la particular característica de que en este nuevo grupo había artistas internacionales, que se sumaron a las exposiciones.

 

Características de sus obras y de su inspiración

Alexis Mujica se destacó fundamentalmente como un escultor figurativo, creando piezas masculinas, en algunos casos con corazas, con la piel desgarrada, adicionándole elementos, tal vez intentando reflejar consciente o inconscientemente los hechos vividos durante el “Porteñazo”, pero exorcizándolos a través del arte.

La figura femenina reproducida en escultura por Mujica no es numerosa y hasta se puede calificar como escasa. Suman tres completas, tres cabezas, dos torsos y un bajo relieve. Y es el retrato de Hipólita Bolívar, la nodriza de El Libertador, una de las figuras completa más promocionada; las restantes figuras completas retratan a dos pequeñas: La niña Sasson y La niña Spyva; la primera es una escultura exenta, la otra está integrada a una instalación.

 

 

De la mano de Jacobo Borges

Mujica trabajó con el maestro Jacobo Borges, pintor caraqueño, nativo de Catia, por el año 1996, en la elaboración de algunos elementos que conforman la muestra “Se vino abajo el cielo”; donde el escultor, durante el periodo de formación en la escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena”, recibió clases sobre escenografía, sábado a sábado, de quien fuera también alumno de Armando Reverón.

En Borges quedó impresa la convicción de que el joven escultor era un artista consumado, que su juventud no opacaba el fuego vivo de la creatividad. El mutuo reconocimiento entre maestro y discípulo consolidó una amistad de tanto aliento que facilitó el trabajo de ambos en un mismo proyecto.

 

 

La obra de Mujica estuvo inspirada en muchos poemas del cumanés José Antonio Ramos Sucre, de la poetisa Ana Enriqueta Terán, de Eugenio Montejo y del poeta Teófilo Tortolero, entre otros.

 

Piezas emblemáticas

En cierta oportunidad, la avenida Bolívar fue sometida a una fuerte tala por motivos de ampliación, Alexis, como todo artista, vio allí una oportunidad maravillosa para obtener material; pidió permiso y así se hizo de unos troncos de madera que llevó hasta su taller.

Comenzó a trabajar en una pieza llamada “Con Piel de Hombre”,  la cual utilizó el cantante Yordano en un famoso videoclips que  promocionaba su obra musical “Madera Fina”.

Curiosamente, tiene obras donde algún familiar o amigo fue modelo, una de ellas: “La Negra Hipólita” en la cual refleja nada más y nada menos que a su propia madre, Carmen Asunción.

 

Mujica solía realizar investigaciones serias y profundas antes de emprender una obra, es así como descubre que a los esclavos negros de la colonia se los compraba con determinadas características según el trabajo que iban a realizar.

A “La Negra Hipólita” la buscaron con esas características particulares dado que realizaría trabajos domésticos, pero el gesto de la mano en la cintura, como él mismo lo diría después, es de su madre, quien solía pararse de esa manera. Una mujer muy amorosa, pero a la vez enérgica.

Para su obra “Bartolomé Salom” fue un hermano menor quien le posó sentado en una hamaca.

 

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Alexis en el recuerdo de sus amigos

Miguel León fue muy cercano a Alexis Mujica. “Yo formé parte del grupo “Nueva Visión”, junto a Alexis y tres escultores más. En este grupo estuve por seis años, el ser artista y el estar tanto tiempo juntos nos llevó a una relación familiar que nos mantuvo siempre en contacto”, recuerda León.

 

«Alexis solía protegerse de la agresividad que le ofrecía el medio ambiente, en sus piezas podemos apreciar un carácter fundamentalmente defensivo, las armas que tienen algunas son básicamente defensivas, jamás expuso violencia contra nadie, al contrario, el ser testigo de El Porteñazo, lo convirtió en una víctima de la violencia”, destaca también su gran amigo.

Asimismo, León comentó que de la época de estudiante en la escuela de artes plásticas Arturo Michelena, «Alexis a pesar de su corta edad, ya estaba lleno de fuego creativo intenso, de sensibilidad e inquietud. La esencia de un artista siempre se perpetúa a través de su obra y Alexis Mujica no será la excepción, como dijo Oscar Wilde: ‘La única cosa que no puede ser afectada por la muerte es el arte, el arte no perece’”.

Mujica murió el 24 de julio de 2006 dejando inconclusos muchos proyectos, los propios de uno de los escultores más emblemáticos de Venezuela. Este 27 de octubre cumpliría 68 años de vida, por lo que sus familiares y amigos le recordarán rindiéndole un merecido homenaje.

 

Ciudad VLC / José Becerra

 

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