Andrés Bello 2

¿Es lo mismo decir español de América que español en América? Podría pensarse que sí, pero hay una importante diferencia: en América, se refiere a la presencia del idioma en el territorio; de América, hace alusión a las variedades de acuerdo con el sustrato indígena, la influencia africana y la evolución propia al alcanzar la independencia de la península. Fue precisamente el caraqueño Andrés Bello -filósofo y filólogo- quien apuntó a establecer la diferencia, no con intenciones de fragmentar sino para aportar desde una visión racional, funcional y cultural, una comprensión de la integración entre América y España. Bello quería preservar la unidad de la lengua como instrumento de cohesión continental.

El filósofo venezolano realizó una encomiable obra en cuanto a independizar el español de América del español peninsular al escribir una Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, publicada en Santiago de Chile en 1847, y otro trabajo anterior titulado Análisis ideológico de los tiempos de la conjugación verbal castellana, estudios que evidenciaron un espíritu científico innovador, pues aplicó sus conocimientos como polímata y hombre sensible que era, al examinar la lengua no sólo como sistema sino como expresión de las nacionalidades americanas, no pensando en los eruditos, estableciendo normas  descontextualizadas sino privilegiando el uso auténtico de los pueblos.

Su conocimiento de varias lenguas -latín, griego, inglés, alemán, italiano y francés- así como su pensamiento filosófico,  formado en el racionalismo y en el empirismo, le dio las bases para construir un fundamento sólido de su investigación sobre la evolución, estructura, interpretación del castellano; aunado a su comprensión de la totalidad de América y a la vez de sus especificidades, le valió considerar las culturas de los pueblos, sus formas de pensamiento, creación de palabras y formas de concebir el tiempo y el espacio, y de esta manera, perfiló las diferentes variantes de la lengua y del habla del continente.

 

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Afirmaba Bello: De la Patria es la luz que miramos, de la Patria la vida es un don. Verteremos por ella la sangre, por un bárbaro déspota no”, patriotismo que le guio en su accionar político desde que se involucrara en los procesos revolucionarios del 19 de abril de 1810. En ese año, Bello viajó a Londres en una misión política encomendada por la Sociedad Patriótica de Venezuela. Este viaje lo hizo al lado de su amigo y discípulo, Simón Bolívar.  Vivió 19 años en Londres donde publicó poemas, artículos y traducciones. También se interesó por los problemas de la cultura, el derecho, la política y la educación. Bello redactó la mayor parte de su obra en Chile, donde residía desde 1829. Allí, como rector de la Universidad de Chile y diplomático, consolidó una obra monumental.

Es vasta y profunda la obra de Andrés Bello: Filosofía del entendimiento y Filosofía moral, y otros escritos, Silva a la agricultura de la zona tórrida (1826), Alocución a la Poesía (1823), Historia de la literatura antigua, críticas a Homero, Ovidio y Horacio.

Precisamente en el mes de abril, que acabamos de despedir, celebramos los 200 años de la publicación de la Silva, un canto a la fértil, hermosa, biodiversa, cálida, húmeda franja intertropical, a la que Andrés Bello dedicó sus versos en arrebato de nostalgia: “…Tú tejes al verano su guirnalda/de granadas espigas; tú la uva/das a la hirviente cuba;/no de purpúrea fruta, o roja, o gualda/ a tus florestas bellas/falta matiz alguno; y bebe en ellas/aromas mil el viento… Resaltó la caña, el café y el cacao (teobroma): Abrigo den los valles/a la sedienta caña;/la manzana y la pera/ en la fresca montaña/el cielo olvide de su madre España;/adorne la ladera/el cafetal; ampare/a la tierna teobroma en la ribera…

Así Bello, desde la atalaya de sus recuerdos alza la mirada y, en una sola bocanada de memoria futura, ruega al árbitro soberano, que la patria consiga la paz y las jóvenes naciones cuiden a los que trabajan la tierra y así honrar a quienes derramaron la sangre por la libertad y “postrar supieron al león de España”. Una visión de la importancia de la economía, lo social y la política. Total vigencia doscientos años después.

 

“Las ciencias y la literatura llevan en sí la recompensa de los trabajos y vigilias que se les consagran”

Andrés Bello

 

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María Auxiliadora Castillo Espinoza (Valencia, Carabobo) es docente e investigadora de la Universidad de Carabobo (UC). Exrectora de la Universidad Politécnica Territorial de Valencia. Comunicadora social y productora y conductora del programa radial Verdiras y Mentades (RNV Región Central 90.5 FM).

Magister en Investigación Educativa y estudios de Postgrado en Lingüística; Doctora en Educación por la Universidad de Carabobo, ha llevado a cabo estudios postdoctorales en investigación y Especialización en Gerencia Pública.

 

Ciudad Valencia/RM