En la reunión de Trump con presidentes de algunos países de Latinoamérica alineados con Washington, llamada Cumbre del Escudo de las Américas, el residente de la Casa Blanca arremetió contra el idioma español, contra los pueblos que hablan español de América, variante que se distingue de las del español peninsular, resultado del proceso de implantación de una lengua de conquista y las evidencias de sustratos de lenguas originarias y africanas.
El multimillonario y asiduo promotor de la Isla de Epstein dijo, con el desparpajo que le es característico, que no iba a hablar en español, lo tildó de maldito, la lengua o idioma de la mayoría de los mandatarios presentes. Estos cual cachorritos de alfombra soltaron la carcajada; pero el espectáculo se lo robó Milei, envolvió su participación en balbuceos, en respiración ansiosa, vaciando el contenido para dar muestras de que puede tensar el mecate a lo máximo.
DE LA MISMA AUTORA: BAD BUNNY: EL ESPAÑOL COMO RESISTENCIA
Mandani, el alcalde de Nueva York, ha asumido una posición diferente, en la campaña electoral lo evidenció, hace días cuando anunció la apertura de guarderías gratuitas para niños y niñas lo hizo en español, no tan fluido, pero mostrando voluntad para aprender con una actitud favorable, cercana y amable con los inmigrantes latinos.
Entonces, ¿podríamos pensar que el idioma, con sus variantes, puede concebirse como un ente neutro, sin relación con la política? Si no conocemos los procesos históricos de nuestra lengua materna, por ejemplo, lo concebimos fuera de cualquier consideración; por el contrario, un conocimiento de los orígenes y las dinámicas que causan cambios lingüísticos, entendemos que la lengua es un instrumento de poder que refleja, entre otros aspectos, la dominación y la sumisión, por un lado; también es un instrumento para validar el poder en otra dirección, con otra intención, el poder para la soberanía cognitiva que desmantele la narrativa de las élites y cree una discursividad propia del pueblo.
La lengua es un espejo de la historia y de los procesos sociales; conforma identidades, formas de pensamiento, usos, costumbres, es parte de la cultura de los pueblos y la vehiculiza.
Están quienes asumen la justa valoración de la cultura y quienes como el pedófilo que hace sus desplantes performativos hacia la nuestra, diciendo que no tiene tiempo para aprender el español, que no le interesa, porque evidentemente sus intereses son otros: los negocios, el petróleo, el oro; aparece la oscuridad mental que desperdicia e invade lo que lo llevaría a ser persona.
Cuando despectivamente usa la palabra maldito para referirse al español, no toma en cuenta que en nuestra cultura, eso es un insulto. La diversidad lingüística revela diversidad de miradas. Por eso estamos atentos y no distraídos.
¿La lengua crea realidades o las realidades crean las palabras?
En Cien Años de Soledad, novela de García Márquez, encontramos un pasaje revelador: El mundo era tan nuevo que muchos objetos carecían de palabras para nombrarlos y había que señalarlos con el dedo. Las realidades están y en la interacción con ellas, se les asigna un vocablo. Es lo que ocurre con el mundo de la publicidad y la tecnología -con términos en inglés- lo que al pasar al uso en español, se denomina anglicismo: tableta, en inglés “tablet” (dispositivo/lámina o tablilla), “mouse” (dispositivo periférico que se asemeja a un ratón, hay inalámbricos lo que equivaldría a ratón sin cola).
La otra parte de la pregunta también es afirmativa: algunas expresiones, palabras, frases conspiran para acentuar discriminación, formas para empequeñecer, excluir. Añosa es una mujer embarazada pasados los 35 años, ¿es igual a decir gestante de edad avanzada? ¿y si es por primera vez, primípara añosa? La ciencia obstétrica y el feminismo debaten estos términos.
El uso del masculino genérico en expresiones como, Cada día el hombre atenta contra el ambiente / Los ingenieros diseñan soluciones, no solo discriminan, segregan, sino que anulan presencia, lo que no se nombra no existe. Todavía perviven académicos, lingüistas que critican a nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) cuando esta establece en el Capítulo II De la Nacionalidad y la Ciudadanía, artículo 41: “Solo los venezolanos y venezolanas por nacimiento podrán ejercer los cargos de Presidente de la República, Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo, Vicepresidenta Ejecutiva…”.
Continúa el artículo 41 abriendo posibilidades ciertas a magistradas, procuradoras, defensoras, ministras, gobernadoras, alcaldesas. Estos inflexibles de las ciencias del lenguaje argumentan que la CRBV no muestra economía del lenguaje, sino una abundancia que desmerita el texto. Un avance sin dudas representa el lenguaje inclusivo, y que aparezca en nuestra Carta Magna, acelera y fortalece las políticas públicas en favor de las mujeres. Cuando la sociedad cambia, las palabras también.
Quien desprecia el verbo que nos habita, no busca entendimiento, sino conquista. Busca anular, cree que puede darnos inexistencia.
Es insoportable ver a una casta que celebra su propia deshonra entre risas serviles, todos mercaderes del extractivismo: se frotan sus manos y las acercan a sus bolsillos. Seguimos con el espíritu despierto, el verbo en la punta de la lengua porque la voz del pueblo es la voz de Dios y los pueblos no han dado su última palabra.
***
TE INTERESA:
***

María Auxiliadora Castillo Espinoza (Valencia, Carabobo) es docente e investigadora de la Universidad de Carabobo (UC). Exrectora de la Universidad Politécnica Territorial de Valencia. Comunicadora social y productora y conductora del programa radial Verdiras y Mentades (RNV Región Central 90.5 FM).
Magister en Investigación Educativa y estudios de Postgrado en Lingüística; Doctora en Educación por la Universidad de Carabobo, ha llevado a cabo estudios postdoctorales en investigación y Especialización en Gerencia Pública.
Ciudad Valencia/RN













