Bolívar

José Martí - Bolívar“¡Pero así está Bolívar en el cielo de

América, vigilante y ceñudo, sentado

aún en la roca de crear, con el inca

al lado y el haz de sombras a los pies;

así está él, calzadas aún las botas de

campaña porque lo que él no dejó

hecho, sin hacer está hoy; porque

Bolívar tiene que hacer en América

todavía!”.

José Martí

 

A propósito de conmemorarse el próximo 17 de diciembre el 195 aniversario del paso del Libertador a la inmortalidad, nos sentimos  motivados a expresar algunas palabras en torno al singular personaje, comenzando por citar en el epígrafe un extracto del discurso de Martí pronunciado en la velada de la Sociedad Literaria Hispanoamericana en Nueva York, el 28 de octubre de 1893. Igualmente, publicar algunos fragmentos de la ponencia que compartiremos con los amigos de la Red de Historia Insurgente y Patrimonio de Aragua, capítulo Mario Briceño Iragorry.

Comencemos por recordar que los grandes hombres de la historia no mueren, solo fingen que duermen. Resulta harto difícil pretender resumir en unas pocas líneas las hazañas y vicisitudes de nuestro Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco (Caracas, 24 de julio de 1783-Santa Marta, Colombia, 17 de diciembre de 1830), descendiente de una familia de origen vasco establecida en Venezuela desde finales del siglo XVI, perteneciente  a la aristocracia caraqueña, con numerosas posesiones y riquezas.

Sobre “el hombre de las dificultades” se han escrito cientos de libros en relación a su breve pero fecunda existencia de la que sería muy poco lo que se podría omitir, dado que esta se fue armando lentamente hasta conformar la figura inmortal, polifacética y paradigmática, cargada de defectos y virtudes, que hoy día conocemos.

Reiteramos que escribir algo nuevo sobre un personaje al que llevamos toda una vida, por diferentes medios, viéndole y escuchándole, estudiándole y discutiéndole, amándole unos y odiándole otros, sin lograr sacarlo de nuestra mente, donde quedó grabada su impronta por siempre, es una empresa que nos enfrenta a un gran desafío.

Todos los días en algún lugar del mundo, llámese la más remota aldea, daremos con una perdida escuela donde en una de sus aulas de clases se imparte el pensamiento bolivariano; o nos toparemos con alguna lejana Universidad en la que se realiza un simposio, seminario o diplomado sobre la vida y la obra del Libertador; o con un grupo de oradores que en distintos escenarios dictan a viva voz un discurso político en el que sale a relucir alguna cualidad o virtud que acompañara al héroe.

En última instancia, en cualquier calle, plaza, esquina, parada de autobús, carrito por puesto, mercado, bar o taberna del lugar más distante del planeta, podríamos dar también con su imperecedero legado.

 

La historia oficial

Según la historia que nos contaron, Bolívar cabalgó 123 mil kilómetros, es decir, 10 veces más que Aníbal, tres veces más que Napoleón y el doble que Alejandro Magno. Por lo que sus soldados le decían “Culo de Hierro”, dada su fortaleza montando a caballo. Así observamos que nuestro incansable viajero a lo largo de su lucha independentista recorrió seis millones de Km2, aproximadamente, lo que sumado a lo anterior nos daría que habría recorrido más territorio que Marco Polo, Cristóbal Colón o Julio César, juntos.

En Bolívar se reúnen muchas vidas en una sola vida. Él fue uno y múltiple. De esta forma encontramos reunidos en un solo ser al político, al estadista, al estratega, genio militar, filósofo, orador, conductor de victorias, soñador y poeta. Igualmente al soldado heroico que con tan solo 47 años, peleó en 447 batallas, logrando la libertad de seis naciones, siendo derrotado solo seis veces. Además, lograr la hazaña de  cruzar a pie, sin ropas, calzado y alimentos adecuados, la casi infranqueable cordillera de Los Andes, con temperaturas bajo cero y a más de 6,000 metros de altura. Toda una proeza digna de los dioses, según la historia contada.

Bolívar

De su vida podríamos decir que fue vivida a plenitud en todos los ámbitos del acontecer humano. Desde su afanosa curiosidad de niño y adolescente, ávido lector de bibliotecas, hasta el acucioso investigador adulto y crítico sagaz que, meciéndose en su hamaca, pasaba horas estudiando a los clásicos de la antigüedad griega y romana. Homero, Plutarco y Cicerón, no le eran desconocidos. Tampoco, algunos textos de la Ilustración como los escritos de Voltaire, Rousseau y Montesquieu.

Devoraba con fruición obras referentes a la Revolución Francesa y los clásicos latinos, franceses, italianos e ingleses. Los Comentarios, de César y los Anales de Tácito, eran algunas de sus lecturas favoritas. Se jactaba de haber leído a todos los clásicos de la antigüedad, filósofos, historiadores, oradores y poetas.

Se afirma que en su escaso tiempo libre escribió más de 5 mil cartas, 2 Constituciones, 26 discursos y 12 leyes; fundó decenas de periódicos y concibió geniales ensayos, críticas literarias, decretos y proclamas, con un estilo único e inconfundible. Por todo esto es considerado Padre del periodismo en Suramérica y ser poseedor de una personalidad multifacética como la de Leonardo Da Vinci, según apreciación de José Enrique Rodó.

 

La otra historia que no nos contaron

No obstante, para la historiografía no oficial, historia insurgente o historia no contada, hay varios pasajes dados como cierto que valdría la pena revisar por estar más cercanos a la corriente del romanticismo que a la verdad histórica. Para ello podríamos tomar como referente los hechos sucedidos durante los sucesos de la Batalla de Carabobo, librada el 24 de junio de 1821:

La historia oficial difundida en los planteles de educación primaria y secundaria a través de los libros de texto afirma que en dicho acontecimiento se enfrentaron los ejércitos realistas, conformados por 2.500 soldados de infantería y 1.500 jinetes de caballería, contra el bando patriota, que contaba con 7.000 infantes y 3.000 jinetes de caballería. Enfrentamiento en el que este último logró aniquilar la casi totalidad del ejército español, contando con 3.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros. El ejército patriota, milagrosamente, solo perdió unos 300 hombres.

 

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Es decir, en apenas 45 minutos que duró el enfrentamiento entre ambos bandos, quedaron regados en el campo de batalla los cuerpos de más de 3.000 soldados, la mayoría de ellos realistas, cuestión que a todas luces resulta inverosímil, dado que las armas utilizadas durante la heroica gesta requerían de estarlas cargando constantemente, lo que implicaba gastar bastante tiempo. Por tanto, era casi imposible liquidar ese número significativo de soldados en tan solo 45 minutos.

Otro pasaje que vale la pena revisar es el relacionado con la participación de los Lanceros de Páez, quienes según cuenta la historia oficial, pelearon ataviados con el uniforme militar utilizado según la usanza de la época. Asunto igualmente debatible ya que este valeroso grupo de guerreros sin formación militar alguna, estaba conformado por campesinos descalzos y descamisados, que mascaban chimó y consumían tabaco, por tanto reacios a someterse a la rigidez de un uniforme que les impediría manejar sus curiosas lanzas de tres o cuatro metros de longitud, con suficiente soltura para maniobrar contra el enemigo español.

Siguiendo este orden de ideas, también cabe traer a colación el célebre pasaje de la despedida de Pedro Camejo, mejor conocido como Negro Primero, a Páez, inmortalizado por la historia sesgada y acomodaticia, que nos cuenta que en plena batalla, ya desfalleciente y sin fuerzas, tras ser mortalmente herido, el indómito guerrero logra llegar donde el “Catire” para decirle con voz entrecortada la mítica frase: “Mi general, vengo a decirle adiós porque estoy muerto”, y tras pronunciar estas palabras, jinete y caballo caen sin vida.

Especulamos que dicha expresión fue forjada por ciertos historiadores, tal vez, con la intención de levantar la moral de los patriotas venezolanos o para forjar esa aureola de heroicidad con la que han revestido la figura de los hombres que formaron parte del ejército libertador. Al respecto, huelgan los comentarios.

Bolívar

Corolario

¿Qué rara o misteriosa aureola rodea a Bolívar para que el implacable paso del tiempo no haya logrado hacer mella en su recia personalidad que aún hoy pervive llena de vida?

¿Por qué el personaje que nos ocupa sigue despertando tanta fascinación en los jóvenes de todo el mundo después de casi 200 años de su paso a la inmortalidad?

¿Cómo se explica que hoy día los líderes de las potencias mundiales lo sigan citando en sus discursos, confrontaciones y debates, tal como hizo el comandante Chávez en su momento, que hasta logró resucitarlo del cementerio de la historia donde lo habían sepultado sus enemigos?

¿Será porque Bolívar logró algo difícil de conseguir reunido en un solo hombre: unir maravillosamente la teoría y la praxis; el pensamiento y la acción; el ideal de lucha y el ejemplo a seguir?

Nos hacemos estas preguntas, aunados a su entrañable amor por la liberación de los pueblos nuestro americano del dominio español, ofrendando su vida. No obstante, a sabiendas en sus últimos momentos que su sueño de la Patria grande había sido traicionado por sus más cercanos compañeros de luchas.

Con el despectivo mote de “Longanizo” le llamaban en las calles de Bogotá sus más férreos enemigos, para mofarse del grande hombre. Insulto al que reaccionaba replicando airadamente: “¡José! ¡José! Vámonos, que de aquí nos echan: ¿adónde iremos?…”

¡Finalmente, al armar poco a poco sus escritos, al juntar una a una sus diferentes facetas, con asombro podremos ver cómo irá apareciendo sobre el blanco de la página el inconfundible nombre de Bolívar, el más universal de los seres que ha trajinado por los vericuetos de nuestra historia, ese nombre en el que se funden armoniosamente vida y obra, ser y escritura, revolución y ternura, para así seguir viviendo en la otra vida, donde estará renaciendo por siempre!

(Continuará). ¡Salud, Poetas!

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Mohamed Abí Hassan-taller de cine-Edgar Narváez

Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

Ciudad Valencia / RM