Emprendemos de nuevo esta travesía por el patrimonio cultural local del municipio Diego Ibarra del estado Carabobo, coincidiendo, por cuestión casual o causal, con la conmemoración en nuestro país de la gesta heroica del 21 de noviembre de 1957 contra el gobierno de facto de Marcos Pérez Jiménez, conocida como Día del Estudiante Universitario, hasta 2020.
Recordamos que en esa fecha los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV), de la Universidad Católica Andrés Bello y de los liceos Fermín Toro, Juan Vicente González, Andrés Bello, Luis Razetti, Caracas y la escuela Miguel Antonio Caro, se levantaron en huelga en contra del plebiscito que pretendía validar al dictador, extendiendo su radio de acción hacia otras universidades.
DEL MISMO AUTOR: UNA MIRADA AL PATRIMONIO CULTURAL LOCAL (1)

Todo ello bajo el liderazgo de primer orden de Fabricio Ojeda (Boconó, 1929-Caracas, 1966), en los sucesos que se sucedieron posteriormente hasta llevar al derrocamiento de la oprobiosa dictadura.
Entonces, la Seguridad Nacional allanó la UCV, detuvo a estudiantes y profesores, y cerró las universidades, violando la autonomía universitaria; lo que conllevó a una gran explosión social que produjo la huida de Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958, en el avión presidencial, irónicamente conocido como “La Vaca Sagrada”.
Destacamos que los valientes estudiantes universitarios han sido parte de la historia de las luchas políticas y sociales libradas en el país en diferentes momentos, constituyendo parte de la vanguardia que ha suscitado los cambios revolucionarios ocurridos en el transcurso de los años, asunto que nos motivó a compartir con los estudiantes de la Universidad Simón Rodríguez de la Aldea Bolivariana la celebración de su día, durante la presentación de dos libros de nuestra autoría.
En su carta de renuncia como diputado, que data de 30 de junio de 1962, Fabricio Ojeda, maestro, periodista, diputado, presidente de la Junta Patriótica, además de fundador y comandante de FLN-FALN, hace una extensa exposición de motivos sobre la renuncia a su cargo y su incorporación a la lucha armada, inspirada en el ejemplo de la revolución cubana, misiva de la cual tomamos algunos fragmentos:
Señores Presidente, Vicepresidente y demás miembros de la Cámara de Diputados. Palacio Legislativo. Caracas. Distinguidos colegas:
En el primer aniversario de la suspensión de las garantías Constitucionales, un grupo de estudiantes de la Universidad Central y yo hicimos una promesa de extraordinaria significación. Estábamos en el Cementerio General del Sur, frente a la tumba de Alberto Rusas Mezzone —uno de los tantos jóvenes caídos en la lucha por la libertad—, allí levantamos las manos y las voces y juramos: que el sacrificio de nuestros mártires no sería en vano. Juramos continuar sus pasos y cumplir su obra, para que la sangre derramada retoñase en nueva vida para el pueblo…
Ahora a mí, solo me queda, como decía un insigne pensador latinoamericano (José Martí), “cambiar la comodidad por la miasma fétida del campamento, y los goces suavísimos de la familia por los azares de la guerra, y el calor del hogar por el frío del bosque y el cieno del pantano, y la vida muelle y segura por la vida nómada y perseguida y hambrienta y llagada y enferma y desnuda”.
Desafortunadamente, después de la mal llamada “derrota” sufrida por la izquierda durante la lucha armada de los ’60, ’70 y comienzos de los ’80, la ultra derecha tomó el control en la mayoría de nuestras universidades, imponiendo su ideología neoliberal y fascista, logrando que los otrora rebeldes estudiantes universitarios fueran transmutados en sumisos militantes fascistoides de partidos políticos al servicio de los intereses de la burguesía y el imperialismo norteamericano.
Destacamos que en las guarimbas de 2014 y 2019, ante el asombro de todos los venezolanos, muchos de estos jóvenes participaron activamente en la quema de personas, escuelas, liceos, centros de salud, maternidades, unidades de transporte colectivo, casas del PSUV, íconos erigidos en homenaje al comandante Chávez, hasta llegar al extremo de atentar contra los recintos universitarios donde cursaban estudios.
Al respecto, llama la atención que nunca vimos ni escuchamos, durante la violencia desatada, a ninguna autoridad rectoral de las diferentes casas de estudio, públicas o privadas, pronunciarse por ningún medio en contra de estos actos evidentemente fascistas.
Luego de este preámbulo necesario, dada la importancia de la efeméride comentada, damos inicio a esta disertación relacionada con lo patrimonial local compartiendo parte de la reunión preliminar realizada hace pocos días en el Instituto Municipal de la Cultura de Diego Ibarra, contando con la presencia de algunos concejales, un representante del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (MPPPC), trabajadores de la cultura y parte de la directiva de la institución cultural antes nombrada.
De la nutrida agenda sometida a discusión, en esta entrega destacaremos, primeramente, algunos de los puntos de mayor interés, tales como la necesidad de juramentar la directiva de la Oficina de Patrimonio Cultural y Acervo Histórico del municipio Diego Ibarra, cuestión que sin mayor explicación dejó pendiente la burgomaestre anterior a pesar de su importancia en lo que atañe a la MEMORIA HISTÓRICA, LA IDENTIDAD NACIONAL Y EL SENTIDO DE PERTENENCIA A UN LUGAR DETERMINADO.
Al respecto, cabe señalar que Omar Idler, cronista de Tocuyito, quien participó junto con Evencio Díaz, cronista de San Joaquín, además de Eva Beltrán, funcionaria de la alcaldía bolivariana; Johan Betancourt, presidente de la Cámara Municipal, y José Gutiérrez, representante del MPPPC, como jurado para la escogencia de la junta directiva del ente cultural, publicó un texto muy emotivo en este diario, con fecha 21 de diciembre de 2022, haciendo hincapié sobre la importancia de esta propuesta:
Se trata de un esfuerzo colectivo que llega a su corolario después de tres décadas de trámites, petitorios, frustraciones y conquistas fragmentadas que ahora cuajan en un proyecto general de protección…
El patrimonio natural está vivo aún, pero requiere ser reconocido, protegido y reproducido masivamente, pero sobre todo la riqueza cultural e histórica debe ser tomada en cuenta en publicaciones que trasciendan el ámbito local y regional. Todo ello es ahora materia obligada de la nueva oficina del Patrimonio Cultural…
No obstante, hasta hoy día esta loable aspiración no se ha materializado, y las expectativas de su puesta en funcionamiento han aumentado con la presencia de la nueva autoridad municipal.
La identidad nacional, es oportuno recordarlo, está constituida por un territorio que, según nuestra Carta Magna, no podrá ser cedido, traspasado, enajenado, arrendado, ni temporal o parcialmente, a ninguna potencia extranjera.
Igualmente, por nuestro glorioso pasado histórico, representado por los sucesos acaecidos el 19 de Abril de 1810, 5 de Julio de 1811, 24 de Junio de 1821, 24 de Julio de 1783…
Por nuestros símbolos patrios; nuestro idioma; y nuestros monumentos históricos, llámense Campo de Carabobo, Casa Natal del Libertador, Paseo de Los Próceres, entre otros.

Estos elementos señalados inciden en la conformación de una conciencia patrimonial, necesaria para defendernos ante la arremetida constante por todos los medios de la derecha racista y supremacista.
Resulta oportuno destacar que cuando se atenta contra un bien cultural, llámese ateneo municipal o monumento público al comandante Chávez, entre otros, se está atacando también al sentimiento de “Patria” y, a su vez, al sentido de pertenencia.

Otro de los puntos sometidos a consideración fue el relacionado con la revisión y corrección de algunos elementos presentes en los Símbolos Patrios del Municipio:
Respecto al Escudo de Armas planteamos que tan importante símbolo, emblema oficial del municipio, adolece de una connotación militar, es decir, no hace referencia a una gesta heroica en ninguno de sus dos cuarteles o divisas, en este caso: “La Batalla de La Cabrera” o “Sitio de La Cabrera”, librada el 19 de julio de 1811, lugar de la primera sangre derramada después de la declaratoria de la Independencia, el 5 de julio de 1811.
Otro posible detalle a corregir, según nuestra observación, es el referente al cuartel superior, en el que aparece una imagen donde destacan dos engranajes de regular tamaño en primer plano, ambos relacionados con el ámbito industrial del municipio, más no con hazaña heroica alguna.
Sumado a lo anterior, notamos que la cinta tricolor que rodea al cuartel inferior solo ostenta siete estrellas, omitiendo la octava estrella representativa de la provincia de Guayana, reincorporada oficialmente en 2006, cumpliendo con el decreto original de Simón Bolívar, ignorado durante casi dos siglos.
En la franja que separa los dos cuarteles está inscrita la fecha en la que Mariara es elevada a parroquia eclesiástica, “25 de noviembre de 1957”, destacando de esta forma el discurso religioso colonialista en contraposición al independentista que debe transmitir un escudo de armas.

En relación con la Bandera del municipio Diego Ibarra, a simple vista es evidente el parecido con la bandera del estado Carabobo, resultando casi una réplica, sin connotación militar alguna, excepto la franja púrpura en el centro representativa de la sangre derramada en el sitio de La Cabrera.
Resaltando en la franja azul el inmenso sol con la figura de la chimenea del trapiche al centro, obviando la importancia de destacar en su lugar el Fortín de La Cabrera, monumento más acorde con el símbolo que nos ocupa.
Lamentablemente, por omisión, ignorancia o por no darle la debida importancia a asuntos de suma trascendencia como los que estamos compartiendo, se corre el riesgo de cometer errores en la escogencia de la mayoría de jurados que no reúnen los conocimientos necesarios para decidir sobre asuntos de tanta trascendencia en el ámbito historiográfico patrimonial, como los que podrían tener los cronistas, historiadores, periodistas, antropólogos y otros especialistas en la materia, esto sin menospreciar los aportes de los personajes convocados para tal fin.
Finalmente, recordamos que en situaciones de amenazas a nuestra soberanía, como en el actual momento histórico político que nos toca vivir, los símbolos patrios son los que congregan y aglutinan voluntades, motivando el surgimiento de sentimientos patrióticos arraigados en lo más profundo de nuestra alma…
(Continuará). ¡Salud, Poetas!
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Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).
Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.
Ciudad Valencia / RN











