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Venezuela vivió una catástrofe sin precedentes el pasado 24 de junio, un doblete sísmico que movió los cimientos de varias ciudades del país. En este escenario donde el caos y el miedo se apoderan de la población, emergen héroes anónimos que dejan todo para salvar vidas. Son los rescatistas; hombres y mujeres con vocación de servicio y espíritu esperanzador.

En aras de escuchar los testimonios de quienes se colocaron al servicio de miles de familias afectadas por los terremotos, el equipo de Ciudad Valencia conversó con Jason Ríos, exbombero del municipio Libertador del estado Carabobo, quien hasta la fecha, junto a su equipo, presta apoyo en las zonas de desastre en La Guaira.

Jason Rios en acción de rescate en edificación colapsada tras terremotos.

Tras 14 años de carrera, en medio de la contingencia y despliegue de apoyo en medio del desatre dejado por los fuertes terremotos, Ríos pronunció un frase muy cierta, pero que ahora cobra un gran valor: «Conocí al bravo pueblo del que habla el himno nacional”.

Este hombre, que también lidera un grupo de rescate asegura que los verdaderos héroes en todo el proceso han sido los familiares de las víctimas, que pese a lo vivido han dado todo, al igual que miles de funcionarios, voluntarios venezolanos y extranjeros.

«La fortaleza y esperanza de cada uno de ellos, son un motor para seguir adelante», agregó el rescatista.

 

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Respuesta solidaria: “Una vida no tiene precio»

Tras lo ocurrido el 24 de junio, el líder rescatista relató que organizó a su equipo, se despidió de su familia y se embarcó en la misión de ir a rescatar víctimas.

“Una vida no tiene precio, si en nuestro poder está ayudar, siempre lo haremos, eso vale más que el dinero, que cualquier cosa material”, expresó Rios.

Asistencia priorizada en Carabobo

Ríos contó que, dada la magnitud de la emergencia, se coordinó el abordaje primero en las zonas afectadas dentro de la entidad carabobeña, un despliegue que se mantuvo desde el día 25 al 30 al de junio.

Con una comisión de efectivos de rescate estuvo en los municipios Juan José Mora y Puerto Cabello, donde atendieron a heridos y canalizaron la atención para decenas de damnificados, que en el primer momento fueron ubicados en carpas, colchones y lo que se tuvo a la mano; pues quedaron sin hogar.

Desafortunamente también tuvieron la díficil tarea de rescatar ocho cuerpos sin signos vitales, con el trabajo coordinado del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF), para el tratamiento adecuado de los cuerpos.

Labores de salvamento en comunidades efectadas del estado Carabobo.

 

No obstante, también destacó la distribución de alimentos, atención médica integral, soporte psicológico, entre otros eventos, gracias a la articulación de diferentes sectores sociales, institucionales, comercios y comunidad en general.

Resaltó el apoyo incondicional de los habitantes de las localidades que, pese a la impactante experiencia, no dejaron de asistir a las personas afectadas y rescatistas en situ.

Valoró el trabajo conjunto que en medio de la emergencia nacional asumieron de acuerdo a los protocolos que exigen sistuaciones como estas.

A esta acción solidaria también se sumaron voluntarios, grupos de salvamento, transportistas, motorizados, comunidades, todos con un propósito: canalizar apoyo logístico y humano para servir a quienes lo necesitan.

 

 

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Labores de salvamento en La Guaira

Posterior al apoyo en labores de rescate y salvamento en Carabobo, una vez estabilizada la emergencia con las pautas dadas por el Gobierno Nacional, organizada la logista de transporte, equipo humano y demás elementos necesarios, Ríos, junto varios hombres que le acompañan como rescatistas, se sumó al contingente de apoyo de voluntarios y bomberos.

“Desde el 1° de julio hasta la fecha, reforzamos las labores de salvamento en las zonas más afectadas de La Guaira”, detalló.

Destacó, que no solo aportaron su experiencia, también equipos imprescindibles para las acciones de salvamento como plantas eléctricas, herramientas manuales e instrumentos de ayuda para atender la emergencia.

También, llevaron insumos de primera necesidad, guantes, cascos, para los rescatistas, familiares y voluntarios, que desde el día cero ejecutaban trabajos de remoción de escombros y rescate de ciudadanos.

Reforzamiento de las labores de salvamento en las zonas más afectadas de La Guaira.

 

Ríos resaltó que contaron con el invaluable apoyo de una brigada voluntaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV), conformada por unos 30 estudiantes, los cuales aseguró, están muy bien organizados; llevaron sus herramientas de salvamento, logística y voluntad de ayudar.

“Yo los apoyé cooordinando el grupo y la división de las labores de rescate, aportando mi experiencia. Ellos pusieron su mano de obra, herramientas y entrega para salvar vidas”.

brigada voluntaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV)
Brigada voluntaria estudiantes de la UCV en labores de rescate en La Guaira.

 

Aseguró, que esta tragedia activó la gestión proactiva y solidaria a todo nivel: instituciones, empresas privadas, profesionales de la salud, Cuerpos de Bomberos, rescatistas voluntarios, jóvenes, comunidades, se sumaron a la bonita labor de servir.

Presenció cómo miles de manos prestaron su ayuda, con dotación de insumos de primera necesidad para el cuidado personal, agua, ropa, pañales, medicinas, colchonetas, alimento para humanos y mascotas; atención psicológica y medicina integral, dirigida a las personas más afectadas.

“Es justo reconocer el gran apoyo del venezolano, de todo el país ha llegado apoyo, me consta, en muchas esquinas he visto a un venezolano regalando pan, arepas, agua, ropa (…)”, agregó Rios.

Ciudadanos de todo el país se han hecho presente para apoyar a los profesionales en materia de salvamento.

 

De igual manera dijo que los primeros días, después de los terremotos, muchas familias afectadas dormían en las aceras, áreas verdes, canchas y espacios vacíos aledaños los urbanismos derrumbados, porque no querían dejar atrás a los familiares que aún estaban bajo los escombros. Hoy los sobrevivientes están organizados en 107 campamentos transitorios, que ha dispuesto el Gobierno Nacional para garantizar la atención integral de los mismos.

 

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Apoyo de los sobrevivientes en los patrones de búsqueda

El líder rescatista, también explicó que, el trabajo de rescate se hizo de forma conjunta con los sobrevivientes.

«Su ayuda fue clave, ya que, en una estructura colapsada, no hay croquis de la distribución del edificio o vivienda, y solo con el mapa mental que cada residente narraba, que se plasmaba luego en una hoja, se recreaba la ubicación de los apartamentos derrumbados, la definición de pasillos y otros espacios, para crear una guía en el patrón de búsqueda».

“Una de las cosas que más me conmovió, fue ver a cientos de familias trabajando día y noche para salvar a sus seres queridos, incluso personas que lograron salir por su cuenta de los escombros, no descansaban, nos daban fuerza, porque si en medio de tanto dolor ellos seguían adelante, no podíamos desmayar en la búsqueda de personas vivas, mascotas y de los cuerpos sin vida que merecen una despedida con dignidad”, expresó profundamente conmovido.

Ayuda de sobrevivientes fue clave para recrear croquis de las estructura colapsada, a partir de mapas metales que narraba cada residente.

 

Yo fui a La Guaira con una fractura en la mano izquierda y cuando vi el ímpetu de tanta gente, con la esperanza de salvar a sus seres amados, sin descanso, trabajando con el corazón, se me olvidó que la tenía. Eso te mueve a dar todo”, afirmó el rescatista.

Por otro lado, comentó que como profesionales en el área de salvamento, tienen que ser fuertes para dar soporte y orientarse a los objetivos, no obstante, no olvida que «también hay momentos de dolor, de llanto y de sentimientos econtrados».

 

 

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¿Cómo fue la articulación con los rescatistas internacionales?

Ríos explicó que todas las comisiones internacionales de rescatistas contaban con al menos una organización de rescate venezolana para apoyarlos en la emergencia.

Acotó que para garantizar la comunicación efectiva, cada equipo extranjero contaba con traductores, muchos de ellos jóvenes venezolanos, registrados como voluntarios, que acudieron a las zonas de desastre para colaborar conforme a sus competencias.

“Eso debe llenarnos de orgullo, la juventud venezolana ha salido al frente en un momento crucial de unidad y hermandad en el país”.

Todas las comisiones internacionales de rescatistas, contaban con al menos una organización de rescate venezolana para apoyarlos en la emergencia.

 

Al preguntar qué factores destacan a los rescatistas extranjeros detalló que cuentan con tecnología de punta.

“Ellos trajeron radares solares, sensores de calor, equipos capaces de detectar la respiración de una persona, perros de búsqueda, y otras innovaciones». Aseguró, que todo ello enriqueció en gran medida las labores de salvamento, porque lograron llegar a muchas personas a través de medios tecnológicos.

Destacó que su equipo intercambió experiencias con las brigadas de rescate internacional de Curazao, Estados Unidos, Francia, Canada, Salvador, México, entre otros, lo que a su juicio fue una oportunidad enriquecedora de intercambio de saberes, pero también de reflexión, porque la gestión de riesgo, salvamento y rescate en Venezuela tiene que proyectarse a la integración de nuevas tecnologías, que se sumen a la experiencia de los profesionales, con la finalidad potenciar la efectividad a la hora de salvar vidas.

 

 

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La misión más fuerte

«Esta es la misión más fuerte que he asumido en mi carrera», expresó Jason Ríos, al reflexionar sobre lo que ha vivido junto a miles de familias, aferradas a la esperanza, aún cuando sus pertenencias y muchos de sus seres queridos quedaron atrapados entre los escombros después de los terremotos.

Comentó que La Guaira quedó como un territorio bombardeado tras una guerra. “Es un escenario realmente impresionante, donde muchos partieron de forma inesperada y otros miles sobrevivieron, volvieron a nacer”.

Como un escenario de guerra quedaron las zonas devastadas por el doblete sísmico del 24 de junio.

 

Aseguró, que la devastación que dejaron los fuertes movimientos telúricos del 24 de junio supera con creces lo ocurrido en la vaguada de Vargas, en 1999.

“La Guaira no se recupera este mes, ni este año; la ayuda, el apoyo de todos para con nuestros hermanos, debe extenderse en el tiempo. Sumar manos preparadas para ayudar eficazmente a toda Venezuela, cada día son más necesarias”, agregó.

Ríos resaltó la importancia de apoyar a los grupos voluntarios de rescate, e invitó a los ciudadanos a formar parte de todas estas organizaciones que hacen vida a lo largo y ancho del país.  “Pertenecer a un equipo de salvamento, prepararse para servir en gestión de riesgo, es ser una luz de esperanza para los caídos en medio del caos”, concluyó.

 

 

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Ciudad Valencia/ María Alejandra Guevara/M.Ll.

Fotos: Cortesía