Científicos de la República Bolivariana de Venezuela emplean nuevas técnicas en estudios sobre microorganismos del caimán del Orinoco con la finalidad de obtener nueva información y preservar la especie.
El Crocodylus intermedius es considerado como el mayor depredador de América Latina, es una especie endémica de los llanos venezolanos y colombianos. Desde 1996, se encuentra en peligro crítico de extinción, según la declaración de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Además, está protegido por el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre.
Para preservar al caimán del Orinoco de la caza indiscriminada y las enfermedades producidas por los efectos del cambio climático en su hábitat, organizaciones como La Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez) han creado zoocriaderos dónde garantizan la cría y reproducción de la especie para su reintroducción en la cuenca del río Orinoco.
En estas labores trabajan científicos venezolanos interesados en determinar la comunidad bacteriana de estas especies. La doctora, María Alexandra García, bióloga e investigadora del laboratorio de Fisiología Gastrointestinal del Centro de Bioquímica y Biofísica del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), dirige estos estudios que recolectan muestras del hocico y tracto digestivo.
Estos caimanes se encuentran protegidos en la Unellez sede Guanare, estado Portuguesa y la finalidad de estos estudios es obtener nuevos conocimientos y mantener la conservación del Crocodylus intermedius. La investigadora explicó: «Siempre estos estudios son a nivel ecológico, pero con el auge de la microbiología y de la ecología microbiana hemos visto que es importante estudiar los microorganismos que encierran, empezamos por estudiar a los adultos, que son los que están en cautiverio».
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Además señaló que con las nuevas técnicas de estudios han determinado la gran diversidad de microorganismos relacionados con muchas funciones, principalmente en en los vertebrados. También, mencionó que sobre la fauna silvestre es muy difícil conocer el momento exacto en que se desarrollan las enfermedades, solo se conoce cuando está bastante avanzada. Los estudios a largo plazo de los microorganismos presentes permiten tener una mayor comprensión de estos y otros fenómenos.
»De estas especies en peligro de extinción se conoce muy poco y hay que aprovechar estos lugares de zoocriadero, donde están manteniéndolos, para empezar a trabajar sobre ellos y después hacerlo en los animales silvestres», comentó la científica.
Las investigaciones sobre los microorganismos del caimán del Orinoco incluyen el trabajo multidisciplinario de ecólogos, veterinarios y microbiólogos, que emplean técnicas de secuenciación masiva de nueva generación, que permiten amplificar una gran cantidad de genes en muy poco tiempo y de una gran diversidad.
La experta explicó que una ventaja de la microbiología, es que permite extraer el ácido desoxirribonucleico (ADN), sin necesidad de tener a la bacteria cultivada. Además, dijo: «El problema con los medios de cultivo es que como no conoces a las bacterias que están presentes no sabes qué necesitan para crecer. En cambio, con estas técnicas de nueva generación puedes extraer el ADN de todas las bacterias, tener una idea más real sobre cuántas tiene, géneros, especies».
Agregó que en el caso del caimán del Orinoco secuencian un fragmento pequeño del Gen 16S, asimismo explicó que han descubierto que esta especie tiene una comunidad muy diversa y amplia que está principalmente compuesta por proteobacterias.
«Todos los estudios que se hagan en fauna silvestre son pioneros y son súper importantes; te ayudan a hacer planes de conservación, a mejorar la alimentación, sobre todo cuando tenemos zoocriaderos o están en zoológicos» expresó García.
Ciudad Valencia / MINCYT












