La cera del oído no es una sustancia de desecho ni una señal de higiene deficiente, ya que su adecuada producción permite lubricar, limpiar y proteger el canal auditivo contra bacterias y hongos.
Los cambios en su color, textura u olor sirven como pista para detectar que algo no va bien o que hace falta reforzar los hábitos de higiene.
1. Blanco a amarillo
Cuando el oído está saludable y la producción de cera es normal, su color puede ir de blanquecino a amarillo dorado. A menudo, se acompaña de una consistencia blanda, pegajosa y húmeda, que es la que permite cumplir con la función protectora para evitar la entrada de partículas o microorganismos infecciosos.
2. Amarillo a naranja
Que el color de la cera del oído varíe entre tonos amarillos y naranja es bastante normal y no revela problemas de salud. El motivo principal por el que ocurren estos cambios tiene que ver con la oxidación de la cera, un proceso que ocurre con el paso de los días, cuando la sustancia se mezcla con células muertas y otras partículas.
3. Naranja oscuro
Con el paso de los días, y si la eliminación de la cera tiene algún tipo de interferencia, su color puede tornarse naranja oscuro. Además, su textura se vuelve más pegajosa o escamosa, lo que aumenta el riesgo de obstrucciones o tapones en el canal auditivo.
Para evitarlo, puedes hacer una limpieza del oído con gotas especiales para este fin, como las que contienen agua oxigenada, ácido acético o bicarbonato de sodio.
- Coloca 5 gotas en cada oído (o según indique el producto), inclina la cabeza al lado contrario por unos minutos y, por último, gira la cabeza para drenar los residuos. Puedes limpiar el exterior con un paño suave y limpio.
Una variación entre el naranja oscuro y el marrón en la cera del oído sugiere que el residuo lleva mucho tiempo acumulado y ha envejecido. Su textura es mucho más gruesa, producto de la mezcla con partículas de polvo, células muertas y secreciones.
Como su consistencia es más densa y pegajosa, tiende a quedarse pegada. Con los días, la obstrucción causará comezón, disminución de la audición y un mayor riesgo de infecciones. Por eso es primordial acudir al especialista para que realice una limpieza segura y efectiva.
5. Amarillo a verde
La cera del oído que cambia de color amarillo a verde apunta a la presencia de una infección en el oído. El pus o las secreciones por las bacterias explican la alteración. Es posible que, de forma simultánea, se manifiesten síntomas como dolor, picazón y fiebre.
6. Verde
Una infección grave del oído que no es atendida a tiempo puede hacer que la cera adquiera tonos de verde pálido a oscuro. Este tipo de secreción suele ser pegajosa, por lo que tiende a causar obstrucción del canal auditivo. Además, es maloliente y se presenta de manera conjunta con dolor, irritación, fiebre, pérdida de la audición y vértigo o mareos.
7. Amarillo con vetas rojas
La mayor parte de las veces ocurre por rasguños, lesiones o picaduras de algún insecto, que no suelen revestir mayor gravedad y mejoran por sí solas en pocos días.
La perforación timpánica, por otro lado, es otra causa de la alteración. Su aparición ocurre por infecciones graves, cambios de presión, ruidos fuertes o traumatismos. Además de la secreción con sangre, los síntomas abarcan dolor intenso, pérdida de la audición, sensación de presión en el oído, zumbidos y vértigo.
8. Gris
La cera del oído con un color gris suele ser el resultado de la acumulación de polvo y partículas ambientales. Es inofensiva en la mayoría de los casos, pero, a veces, es difícil de eliminar, ya que se vuelve seca y densa.
La cera que permanece por tiempo prolongado en el canal auditivo se oxida, se endurece y adquiere un color negro. Al ser difícil de remover mediante el mecanismo natural de limpieza del oído, genera impactación, es decir, una obstrucción parcial o total, que ocasiona dolor, audición disminuida y mayor riesgo de infección.
Es necesario que el médico intervenga con una irrigación ótica o aspiración del oído.
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