Christian Farías: Reafirmado Maduro en Miraflores y rescatada la AN

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Contra todos los ataques del imperialismo norteamericano como potencia extranjera que pretende destruirnos; contra todos los ataques de las fuerzas opositoras de signo derechista-fascista y de signo izquierdista extraviada, que se ufanaban del supuesto fracaso de Nicolás Maduro o de su presunta traición al pueblo y al legado de Chávez; contra todo el plan perverso de las burocracias ineptas, antipopulares, corruptas e infiltrados de rojo rojitos y saboteadores de todos los servicios públicos del Estado (agua, electricidad, gas, salud, educación, transporte, gasolina, etc) y las políticas sociales del Presidente Chávez y ahora de Maduro (Misiones y Grandes misiones, CLAP y otras), para debilitar la base de apoyo social del proceso revolucionario bolivariano; contra todos los cálculos de los agentes de la guerra mediática para cantar fraude y desatar el caos, la violencia y la muerte como signos negadores de la constitucionalidad y legitimidad del proceso eleccionario del 6 de diciembre de 2020; en fin, contra todos los vientos ya muy disipados; y las mareas igualmente ya muy menguadas, de los negadores viscerales y patológicos de este modelo de democracia popular participativa y protagónica, el órgano electoral del Estado venezolano, el CNE, activó desde horas de la madrugada el tan esperado proceso eleccionario de la Asamblea Nacional a través del Plan República e inmediatamente la gente salió a votar como siempre: con sentido de responsabilidad y confianza en su democracia participativa y protagónica. Así quedó dibujado el primer momento o signo de la victoria institucional y constitucional del 6D-2020.

Luego, tenemos el segundo momento transcurrido bajo el tutelaje luminoso de nuestro Sol tropical, durante la claridad plena del día, en que fueron desfilando de manera muy significativa, las multitudes de la tercera edad y del género femenino, como las dos grandes vanguardias de nuestro pueblo, en cada comunidad y electoralmente mayoritarias, respecto a los otros sectores sociales de la población votante.

Las y los adultos mayores y las mujeres de todas las edades fueron a votar en clara demostración de gratitud e identidad plena con el proceso bolivariano, llegaban con absoluta lealtad para votar por la defensa de su Presidente y su democracia para ir a la recuperación y consolidación de su estado de bienestar social, hoy asediado y atacado por todos los flancos por parte de los enemigos de esta revolución.

Así lo pude presenciar donde estuve de testigo como secretario de mesa del centro de votación Teotiste de Gallego en flor Amarillo de la parroquia Rafael Urdaneta de Valencia, estado Carabobo.

Y finalmente, con la entrada de la noche, llegamos en paz y con el ánimo en muy buen estado de salud, al último momento de la votación con todas las medidas de bio-protección contra el covid-19 y de seguridad militar, garantizadas por los compatriotas uniformados del Plan República y los equipos de trabajo de nuestra comunidad que, por supuesto, teníamos el alma fuertemente moralizada y erguida en la certeza y el regocijo de la victoria; primero, por la jornada política electoral realizada eficazmente gracias a la participación consciente de nuestro pueblo, amante y defensor de su democracia participativa y protagónica; y en segundo término, por la concurrencia masiva de nuestra militancia pesuvista y del Gran Polo Patriótico.

La certeza de que, nuevamente, la gran Marea Roja de la calle y la milicia de la unidad cívico-militar-policial-religiosa, se presentó como la fuerza electoral absolutamente mayoritaria de la República Bolivariana de Venezuela para ratificar al presidente Nicolás Maduro en Miraflores y rescatar la Asamblea Nacional de las garras nefastas del fascismo pro yanqui.

Durante ese mismo tiempo de la votación, así como observamos con alegría la concurrencia sostenida de la población chavista, pudimos constatar también la ausencia muy notable de la militancia opositora. Y esto no es una mera apreciación subjetiva; sino una observación directa en el sitio de los acontecimientos en pleno desarrollo, que luego, lo pudimos valorar científicamente con el resultado numérico dado oficialmente por el CNE y que ya todo el mundo conoce.

Es decir, al PSUV-GPP lo reafirma en su fortaleza, la concurrencia y el voto masivo del pueblo elector, protagonista principal de este evento; mientras que al mismo tiempo, la oposición de derecha y de izquierda son derrotadas por la abstención que ellos mismos generaron en sus seguidores por lo torpe, lo obtuso y lo mediocre de sus políticas sin fundamentos doctrinarios propios, sin estrategias de poder viables y sin líneas tácticas eficaces y constructivas de fuerzas populares. Esa es nuestra realidad histórica profunda, más allá de las accidentales prácticas clientelares de las burocracias de éste y de todos los procesos políticos electorales de nuestra historia y del mundo en general.

Por lo antes expuesto, es necesario puntualizar lo siguiente: toda batalla, toda guerra, toda empresa, toda gesta heroica colectiva, se gana con base en cuatro elementos indispensables:

El primero es la fuerza numérica y espiritual del sujeto histórico unificado en un propósito constructivo nuevo y común con una estrategia de poder bien clara y viable, sustentada en una táctica flexible, dinámica, cambiante de la mano con la realidad y el protagonismo en tres dimensiones: la base material (en cantidad y calidad organizativa-estructural-sistémica); la formación política y doctrinaria con base en los objetivos históricos, la moral y la ética; y la tercera, la condición espiritual (vinculada a la fe, el ánimo, la espiritualidad y calidad de los valores que mueven a la tribu y dan fuerza a sus acciones colectivas e individuales).

El segundo elemento corresponde al posicionamiento unitario y coherente de la dirigencia, de la vanguardia, de la jefatura colectiva bajo un solo mando del máximo líder que ya antes ha sido aceptado, reconocido, amado y defendido por el pueblo (Hugo Chávez sigue siendo, después del Padre Libertador Simón Bolívar, el mejor y más grande ejemplo, nuestro paradigma más sólido y coherente; seguido ahora, fielmente y con lealtad absoluta, por Nicolás Maduro).

El tercero es la tenencia de un proyecto de país y de sociedad propios, que unifique y cohesione totalmente al sujeto pueblo con el sujeto vanguardia en una sola fuerza colectiva y orgánicamente unida con base en sus propias fortalezas políticas, sociales, militares, culturales y espirituales.

En nuestro caso, tenemos la CRBV, el Plan de la Patria, las Leyes del Poder Popular, el Libro azul de Chávez y el Libro Rojo del PSUV. En esos instrumentos están las bases y fundamentos profundos del chavismo. Sin ellos o sin su debida aplicación, corremos todos los riesgos del debilitamiento, las derrotas y finalmente, la eventual desintegración de este caro y hermoso proyecto de nuestra historia actual.

El cuarto elemento es la llamada autoridad intelectual, moral, política, o Autóritas, llamada así en buen latín, para designar la fuerza o condición moral, ética, intelectual y espiritual, digna de seguir por su rectitud y fuerza inquebrantable, sostenida en valores fundamentales como la dignidad, la lealtad, la honradez, la honestidad, la valentía y la sinceridad, la solidaridad, el diálogo y la práctica de la paz y la sana e incuestionable convivencia pública y privada.

Insistimos en que estos cuatro elementos están presentes en nuestro proceso revolucionario y debemos tener claro su expresión concreta sintetizada así: el sujeto histórico es el pueblo chavista, expresado en la marea roja, en la milicia y en la abrumadora mayoría de votantes, así como en la unidad cívico-militar-policial-religiosa popular, patriótica y revolucionaria.

El liderazgo está encarnado en la figura del legado viviente de Hugo Chávez y la conducción concreta, política, orgánica, moral, ética y espiritual del presidente Nicolás Maduro. El objetivo estratégico está plasmado en la CRBV, el Plan de la patria, las Leyes del Poder Popular, el Libro azul de Chávez y el Libro rojo del PSUV; así  mismo la táctica de este proceso es firme y flexible, abierta y cerrada, dinámica, combinatoria de diferentes formas de  lucha de calle, pacifica y parlamentaria, legal y constitucional, de masas y de vanguardia, en todas las áreas y ámbitos de la vida: en la educación, la salud, la cultura nacional, las relaciones y la geopolítica internacionales, en las instituciones, en la calle, el barrio, la parroquia, el urbanismo, la familia, los amigos, etc.

Y el cuarto elemento, la fuerza moral, como la primera de todas las fuerzas, sustentada en la ética aristotélica del Bien, como aspiración suprema a la que tiende la sociedad inexorablemente. O como también lo dijo El Libertador: “La primera de todas las fuerzas es la opinión pública; y junto a ella, la moral; moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

En esta coyuntura electoral, el enorme número de partidos y organizaciones con fines políticos se redujo a tres grandes bloques de fuerzas unitarias. La primera formada por el PSUV-GRAN POLO PATRIÓTICO en representación de la liberación nacional y el socialismo bolivariano del siglo XXI; la segunda por AD-COPEI-CMC-AP-EL CAMBIO, en representación de la derecha de la vieja Cuarta República pro yanky; y la tercera por el PCV-APR en representación de la izquierda tradicional autodenominada marxista leninista.

El resultado electoral favoreció ampliamente a la primera alianza con el 67.6 % de los votos emitidos frente a la segunda que obtuvo el 17,95% y la tercera que llegó al 2,73%. Pero, además, la alianza VU-PV-VPA obtuvo el 4,19% y otros, el 6, 79%.

De acuerdo con esos datos, es indudable la contundencia de la victoria obtenida por el PSUV-GPP en un escenario nada despreciable de más de cinco millones de votos, de un total que sobrepasa los 20 millones de inscritos en el registro electoral permanente del CNE.

En Venezuela, a partir de Hugo Chávez, el único proceso electoral que mueve más votantes es la elección presidencial. De manera que en este caso no es válido invalidar el resultado de la muestra representativa de un 25 %  del total del electorado.

Es muy importante destacar que lo más importante de este proceso electoral se ubica en la naturaleza de las contradicciones evidenciadas y sus resultados. El bloque del PSUV-GPP asumió la contradicción principal entre el imperio y la patria, denunciando las agresiones imperialistas del boicot, el asedio, la manipulación monetaria del dólar contra el bolívar, los precios contra el salario y las medidas coercitivas contra las transacciones comerciales internacionales de Venezuela, en consecuencia reitera su propuesta de llamado a la unidad nacional contra la agresión imperial y sus agentes internos promotores de la violencia, la corrupción y la criminalidad.

La alianza de la derecha asumió la falsa contradicción entre la supuesta dictadura de Maduro y la necesidad de la libertad; y su supuesta responsabilidad por el desastre económico que lo inhabilita para seguir en la presidencia del país y en consecuencia plantea que el resultado electoral parlamentario sea validado como un plebiscito contra el presidente Nicolás Maduro.

Por su parte, el PCV asume la contradicción entre las ganancias excesivas de la burguesía y el deterioro del salario de los trabajadores como el problema principal a resolver y del cual responsabiliza al presidente Maduro acusándolo de traicionar a los trabajadores y ponerse al servicio del imperio y la burguesía convirtiéndose así en el responsable de la crisis económica.

Frente a esos ataques, el presidente Maduro asume firmemente su responsabilidad y acepta la propuesta de que el resultado electoral sea válido también como plebiscito presidencial y se compromete a respetarlo. Lo dijo textualmente así: “si la oposición gana las elecciones, yo acepto el plebiscito y recojo mis maletas y con Cilia me voy de Miraflores para mi casa”.

Por supuesto, y para finalizar, es necesario puntualizar que esta respuesta, generó inmediatamente una nueva percepción de este proceso electoral. Esa decisión de Maduro, puso en alerta a las dos grandes fuerzas del electorado. Era lógico que ambas se dispusieran a movilizarse para ganar.

 

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El resultado fue evidente: el chavismo en unidad total, se dispuso a movilizarse, obtuvo esa tremenda mayoría de votos y ganó la contienda ampliamente con una ventaja que triplica al adversario inmediato. Por su parte, la oposición no movilizó a sus seguidores, divididos entre votar y abstenerse, predominó la abstención y salieron ampliamente derrotados.

La alianza PCV-APR, se quedaron anclados en su propia trampa de querer poner a Maduro como un anti obrero responsable de la crisis, cuando es todo lo contrario. Contra todos sus cálculos, la derrota obtenida los condena a la nada, igual que le sucedió al señor Guaidó.

En conclusión, el presidente Maduro se queda reafirmado en Miraflores y la Asamblea Nacional es rescatada para las fuerzas de la revolución. Todo esto no tiene otro nombre sino el de una doble victoria total y contundente del pueblo bolivariano y su presidente Nicolás Maduro Moros.

 

Christian Farías / Ciudad VLC