En el marco del Día Mundial de las Playas, que se celebra cada tercer sábado de septiembre, conversamos con Nuvia Lorella, una voluntaria como pocas y coordinadora de una organización ambientalista en Puerto Cabello.
Ella nos habló de la transformación del voluntariado, la amenaza invisible en las cuencas altas y la urgencia de construir una conciencia ecosocial duradera.
El origen de una vocación ambiental
¿En qué momento nació tu conexión personal con el mar y qué te impulsó a dedicarte a la conservación?
Todo comenzó en el momento en que mi hija entró a los Scouts. Así inició nuestra pasión por la naturaleza y el compromiso de cuidar y proteger las áreas naturales. Desde ese instante empezó nuestro trabajo por preservar el medio ambiente. A raíz de esa experiencia nace el grupo Ecorrutas Cachirí, el cual fue el impulso decisivo para seguir adelante con la protección de nuestros mares, ríos, montañas y todo lo relacionado con el planeta Tierra.

Desde tu experiencia, ¿cuál es la situación actual de nuestras playas y qué tipo de desechos predominan en las orillas?
Nuestras playas enfrentan una presión constante derivada de actividades recreativas y comerciales, sumada a la basura acumulada que arrastran las corrientes marítimas y las cuencas de los ríos. La afectación no se limita a la estética de la orilla: ecosistemas muy sensibles —como los manglares, las zonas de alimentación de la fauna marina y las áreas de anidación— sufren directamente la degradación ambiental por la acumulación de desperdicios.
Entre los desechos predominantes destacan los materiales plásticos, los desperdicios arrojados por las comunidades y un problema que ha ido en aumento: los neumáticos. Asimismo, abundan envases plásticos y electrodomésticos como neveras, cocinas, lavadoras y televisores; todo eso viene desde los canales y termina en nuestras playas.
A pesar de estos retos, el trabajo articulado con las comunidades costeras, brigadas ecológicas y voluntariados en cada jornada de recolección permite contener la degradación y sensibilizar el entorno local sobre la gestión de residuos.
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Cómo transformamos el impulso de esta fecha en un hábito permanente para la ciudadanía?
Transformar la energía de una jornada puntual en un compromiso cotidiano es lo más importante. Se requiere trascender la recolección para construir un verdadero sentido de pertenencia y corresponsabilidad. La clave está en conectar la acción directa con la educación ambiental continua y la organización comunitaria.
Estrategias para consolidar hábitos de conservación
Educación ambiental en el territorio: Llevar la experiencia de la playa a las aulas, comunidades y consejos comunales. Cuando las personas comprenden el impacto de un plástico de un solo uso en la fauna marina o en la salud de los manglares, el consumo responsable deja de ser una obligación y se convierte en una decisión consciente.
Fortalecimiento del reciclaje comunitario: La conservación no empieza en la orilla, sino en las cuencas altas y en los hogares. Puntos ecológicos permanentes, la separación de residuos en origen y campañas continuas de acopio de materiales como papel, plástico y vidrio demuestran que los desechos tienen valor cuando se gestionan adecuadamente.
Organizaciones y brigadas locales: Mantener una presencia permanente en comunidades y colegios, acompañando a instituciones, comités de ecosocialismo y grupos Scouts para garantizar un monitoreo y saneamiento constantes. La presencia activa de líderes comunitarios mantiene viva la conservación durante todo el año.
Legislación y convivencia ciudadana: Articular esfuerzos con las autoridades locales para difundir y aplicar las ordenanzas de gestión de residuos. El cumplimiento de las normas debe ir acompañado de incentivos comunitarios para los sectores que mantengan sus espacios limpios.
Apropiación de espacios naturales: Organizar actividades recurrentes de disfrute y conexión, como el senderismo interpretativo. En Ecorrutas Cachirí, al ser un grupo de senderismo de montaña, ofrecemos interpretación de la flora y fauna que observamos; es necesario que otros grupos adopten este mismo enfoque.
Evolución de la conciencia ciudadana
Si miras hacia atrás desde que comenzaste esta labor ambiental, ¿cómo ha cambiado la participación y la sensibilidad de las personas durante estas fechas?
Desde que inicié, se han visto cambios significativos y hay mayor concientización en algunas comunidades. Por ejemplo, Borburata era un lugar donde había muchísima basura, especialmente en el sector El Encantado; últimamente he notado que las personas recogen sus desechos o se llevan los que encuentran. Gañango y Patanemo también han mejorado muchísimo. Eso demuestra que el trabajo de concientización da frutos: la gente ha comprendido que debemos cuidar el ecosistema para no sufrir las consecuencias.
Cada vez se suman más voluntarios de distintos estados. Este año nos han escrito desde Barquisimeto, Caracas, Maracay, Valencia y Mérida; volveremos a contar con una gran cantidad de voluntarios activos.
¿Qué mensaje le das a quienes dedican su tiempo de forma desinteresada a proteger las costas y qué legado esperas que quede en las futuras generaciones?
Siempre hay rostros de personas con años de trayectoria, como el ambientalista Joel Álvarez o el ingeniero forestal Miguel Ángel Guerrero, quien siempre nos acompaña con sus ganas de apoyar a las instituciones, comunidades y al medio ambiente. Hay personas mayores que jamás se cansan de ver nuestro planeta limpio.
A las familias, jóvenes y líderes comunitarios que ponen el cuerpo, el tiempo y el corazón en cada jornada, les digo: gracias. Detrás de cada saco de desechos retirado de la orilla, de cada red desencajada de un manglar y de cada metro de playa saneado, hay una historia de amor profundo por la tierra y el mar.
Aunque a veces parezca una tarea titánica e inagotable frente a la magnitud de la contaminación, sus esfuerzos jamás son en vano. Ustedes no solo limpian la arena: sostienen la vida. Cada pedazo de plástico recolectado es una tortuga marina que no lo ingerirá, un ave que no quedará enmallada y un ecosistema que respira mejor. Transforman mentes con su ejemplo. Son la demostración viva de que la empatía ambiental se traduce en acción, sembrando esperanza y mostrando la cara más noble de la sociedad.
Proteger la naturaleza es un acto de resistencia, paciencia y profunda esperanza. Trabajamos a diario por nuestras futuras generaciones y nuestros hijos. Contamos con personas apasionadas e involucradas en nuestros ecosistemas, como nuestro amigo Jesús Alvarado cuidando los corales y mares, o Lorenic difundiendo en redes sociales para que grandes y pequeños se enamoren de esta labor. Expreso mi agradecimiento a todo el voluntariado de Ecorrutas Cachirí por su confianza y por seguir sumando desde donde se encuentren.
¿Qué hábitos sencillos podemos adoptar individualmente para reducir nuestro impacto, incluso sin estar cerca de la playa?
El cambio está en nosotros y debemos asumirlo hoy. Entre los hábitos sencillos están:
Llevar nuestras propias bolsas reutilizables al mercado y no aceptar bolsas plásticas de un solo uso.
En reuniones o cumpleaños, evitar vasos desechables y motivar a que cada persona lleve su propio termo para agua o jugo.
Asegurarnos de que las colillas de cigarrillo jamás terminen en el suelo.
En el hogar, hacer compost con desechos orgánicos (como conchas de papa, zanahoria o plátano) para convertirlos en abono en lugar de tirarlos a la basura.
¿Cómo imaginas nuestras playas y nuestro mar en 10 años si logramos asumir este compromiso con verdadera responsabilidad?
Actualmente existen lugares donde por una bolsa llena de botellas de plástico se puedan canjear por productos del hogar para garantizar su reciclaje e impedir que lleguen al océano. Y, sobre todo, imagino nuestras playas limpias convirtiéndose en el escenario natural donde muchas más tortugas marinas lleguen masivamente a orillar y desovar. Ese es el mayor espectáculo y el mejor futuro que podemos construir.
Llamado urgente
«El océano no tiene capacidad infinita: cuidarlo es nuestra garantía de vida», asegura Nuvia Lorella.
El mar no nos necesita mañana, nos necesita hoy. Frente a la crisis de contaminación marina, desde Ecorrutas Cachirí hacemos un llamado urgente a toda la sociedad, a las instituciones y a cada ciudadano:
A las instituciones: Exigimos una fiscalización ambiental firme, inversión real en sistemas de gestión de desechos y apoyo directo a las brigadas comunitarias.
A la ciudadanía: Urge reemplazar la cultura del «usar y tirar» por una economía circular consciente. Reduzcamos los plásticos de un solo uso y separemos los residuos desde casa. Recuerda que lo que tiras en la calle o en el río, irremediablemente termina en nuestros océanos.
Cuidar el mar no es una opción, es la garantía de nuestra propia supervivencia, de nuestra alimentación y del legado para nuestros hijos.
¡Sumate y actúa este 19 de septiembre!
En este Día Internacional de Limpieza de Playas, te invitamos a desplegar tu esfuerzo allí donde la naturaleza más lo necesita: en aquellos espacios vulnerables que no tienen dolientes y en las desembocaduras de los ríos donde se acumula el mayor impacto ambiental.
El equipo hará un despliegue de acción directa en los siguientes puntos costeros:
- Playa Patanemo
- Gañango
- Muelle Pesquero
- Playa El Palito
Pon tu mano, tu tiempo y tu corazón al servicio del planeta. Asiste, apoya y sé parte de la huella imborrable que dejará nuestras costas limpias. ¡Te esperamos!
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Fotos: Cortesía













