Hoy por hoy, existen alrededor de cincuenta (50) guerras activas a lo largo y ancho del mundo. Estas atraviesan los cinco continentes y se interrelacionan unas con otras, teniendo mayor o menor «importancia» en términos de cobertura mediática e impacto político. Así tenemos:

  • En Europa, el conflicto de desgaste entre la OTAN y Rusia
  • En Asia Occidental, las guerras y genocidios de EEUU e Israel contra Gaza, Líbano e Irán
  • En África, continente madre, no ha existido la paz desde que los europeos colonialistas pisaron con sus botas ensangrentadas allí
  • En Asia-Pacífico, EEUU maquina para ralentizar el desarrollo de China, tratando de cercar geoestratégicamente a la próxima primera potencia mundial
  • En América, las tensiones sociales y políticas están a la orden del día. Estados Unidos atacó militarmente a Venezuela en enero, secuestrando al presidente de este país, etcétera.

Podría decirse que hay una Tercera Guerra Mundial en curso, o por lo menos un preámbulo a la misma, marcada por el derrumbe social, cultural, tecnológico, económico y geopolítico de Estados Unidos, el imperio más poderoso de la historia, que lucha patéticamente por mantenerse firme ante lo que ya se muestra en el horizonte: el final de su ciclo vital.

En tiempos de guerra, los maestros y señores de las armas regresan a las teorías básicas, como las de Sun Tzu y Carl von Clausewitz. Aquellos analizan los escenarios, los tiempos y contextos históricos y se lanzan a la acción. Sin embargo, paralelamente, los maestros y señores de la paz también hacen lo propio, y vuelven la vista a los filósofos y activistas que han teorizado sobre la resolución diplomática de conflictos.

He aquí tan solo cinco principios fundamentales para ejercer el arte de la paz mundial que mi persona quisiera hacer recordar a mis lectores:

  • 1) Las relaciones entre países no pueden ser predatorias, donde el más fuerte imponga su ley mediante la fuerza bruta, sino catalizadas en un esquema de ganar-ganar, esto es, que todas las partes salgan beneficiadas.
  • 2) No está permitida la injerencia en los asuntos interiores de unos países sobre otros, lo que quiere significar que los golpes de Estado, los bloqueos y guerras económicas y el patrocinio de oposiciones terroristas representan un crimen contra la civilidad y las buenas costumbres.
  • 3) Los países tienen derecho a construir sus propios sistemas ideológicos y políticos particulares, sin que esto conlleve a invasiones ni agresiones de los Estados «más fuertes» contra los demás.
  • 4) Los Estados soberanos no deben tratar de resolver sus diferencias utilizando la fuerza militar.
  • 5) La soberanía y las fronteras de los países que han sido reconocidas globalmente no deben violarse mediante la fuerza ni a través de ningún otro método.

Así pues, casi todo queda dicho y aún casi nada está por resolverse. Debemos recapacitar ¿Qué estamos haciendo mal como humanidad? ¿Qué acciones mal intencionadas nos han arrastrado a tantas guerras? ¿Qué podemos hacer como individuos y como colectividad para llegar a la resolución pacífica de estos asuntos?

Desde esta pequeña trinchera del pensamiento, hago una humilde invitación a mis lectores al estudio y a la sana reflexión.

 

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Jorge Álamo Homsy-columnista Ciudad Valencia

Jorge Álamo Homsy (Valencia, Venezuela, 1993) es psicólogo egresado de la Universidad Arturo Michelena (UAM), autor además de relatos de ficción e intérprete del bajo eléctrico. Entre 2021 y 2023 se dedicó a escribir textos narrativos de los cuales surgió el libro de cuentos «La canción del trueno», presentado en la Filven Carabobo 2025.