El permanente acecho del Chauvinismo, por Douglas Morales

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El inolvidable pasodoble «Bella Caracas», del maestro Quiroz e interpretado con linda ferocidad por Alfredo Sadel, nos dice: «Bella Caracas, bajo tu cielo, tu luna y tu sol, todas las razas buscan fortuna, ventura y amor», expresa cabalmente cómo el gentilicio venezolano muy lejos está de todo racismo degenerado, propio de mentalidades fascistoides…

El felizmente recordado Andrés Eloy también canta: «Pará mí no hay negro esclavo, para mí no hay indio vil, para mí no hay perro judío, ni hay español gachupín».

Así las cosas, nos toca repudiar contundentemente los llamados a vengarnos de nuestros hermanos colombianos o chilenos residentes en Venezuela de lo que grupos de chauvinistas le hacen a nuestros paisanos en aquellos países. Esos llamados provienen de la degeneración derechista, la misma que convenció a los nuestros que tan solo irse del país bastaba para ser feliz…

Nuestro Precursor Miranda y el Libertador Bolívar nos concibieron como una sola patria de muchos pueblos, pero presiones externas imperiales e intereses internos nos dividieron, nos enfrentaron.

Nada humano nos debe ser ajeno, desde los navegantes que zozobran en el Mediterráneo en busca de una oportunidad en Europa que el neocolonialismo europeo les niega en sus propias naciones, hasta los haitianos acosados con látigos por la patrulla fronteriza norteamericana.

El Presidente Chávez hizo titánicos esfuerzos para reunirnos; así se creó el ALBA y la CELAC para que ahora mentes sádicas nos convoquen a la guerra entre latinos, brasileños y haitianos inclusive.

Entonemos a «todo dar» el himno Panamericano y así espantar el Chauvinismo: «Un canto de amistad, de buena vecindad, unidos nos tendrán eternamente».

 

DEL MISMO AUTOR: «PEDRO GUAL SÍ, MARTÍN J NO»

 

 

Ciudad Valencia / Douglas Morales Pulido