petróleo

¿De qué generación es el petróleo? Se pregunta Pedro Téllez en este ejercicio a cuatro manos que venimos haciendo como dos adolescentes tardíos armando un rompecabezas de pareceres lúdicos.

Recordé, sin mucha certeza, una vez que le dije a Chávez que no dijera «patria perpetua» por parecérseme al J. L. Borges, quien dijo que Pinochet era “la espada libertaria de América», cuando asesinaron a Allende el 11 de septiembre del ‘73.

 

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Maneiro, año ‘74

Pero como Pedro es psiquiatra y sabe dar la vuelta y mirar hondo, fijo, con las espuelas de un gallo fiero, decidí desviar la mirada hacia la época en que Alfredo Maneiro alertó, año 1974, que, en efecto, el petróleo es un don natural y forma parte de una justa pedagogía nacional; recordando que no era el resultado directo y meritorio del esfuerzo de los venezolanos; que su presencia bajo nuestro suelo no era producto de nuestro trabajo.

Insistimos que en las condiciones sociales actuales es absolutamente imposible medir el deterioro y, realmente, el efecto corrosivo de una abundancia fiscal que no está asociada, directamente, ni con el trabajo de los venezolanos ni con las luchas (y consecuencialmente) ni con la conciencia de la nación.

Y no es solo una preocupación conservacionista, continúo, lo que nos mueve, pues es mucho más lo que está en juego. No se trata ya, ni tanto ni únicamente, de lesionar la infeliz servidumbre al petróleo. Se trata de impedir una dependencia suicida, nacionalmente, de esta abundancia fiscal.

A nadie puede asombrar que comprometamos nuestros modestos esfuerzos en reunir las opiniones y voluntades necesarias para promover, con el apoyo de 20 mil electores y sus firmas, un Proyecto de Ley que, frente a la amenaza del indetenible deterioro de la imagen de la Patria y de acuerdo a los intereses permanentes de esta, “reduzca drásticamente la producción”, sentencia que predijo la degradación posterior de Venezuela y «la imagen de la patria».

Fue la primera vez que le escuché la palabra “patria”.

 

La Patria es el hombre

«El petróleo no es de nadie», me dijo Pedro como un rayo. «El petróleo no es solamente de la generación actual, es también de los venezolanos que todavía no han nacido”.

Se trata de defender la patria (que es el pasado y el futuro, la cultura, la bandera, la identidad, y el petróleo). La patria es también el petróleo. El petróleo es parte de la patria. La patria es el suelo y el subsuelo. Y decía Alí Primera: “La patria es el hombre”. Obvió la caracterización de Maneiro

“Eso es otra discusión”, me dijo Pedro, “Sí. Ahora nos están deslizando (otros, y cada vez más aceleradamente…) a una guerra del petróleo (Irak, Libia) y vamos hacia eso”.

El petróleo se nacionalizó sin guerra civil y sin revolución (fue una reforma), pero ahora esa nacionalización parece que debe pasar por guerra externa. Los socialdemócratas lo nacionalizaron, ahora a los marxistas les toca defenderlo frente a un ejército invasor. Ahora los nacionalistas somos nosotros, ¿verdad?

Esa nacionalización dejó el artículo 5 para que las transnacionales, con otro nombre, siguieran manejando el asunto. Venezuela no tenía capacidad técnica ni administrativa para hacerlo.

Pedro compartió una entrevista que es necesario oír completa para ver cómo el entrevistado da un vuelco al final de la dicha entrevista. Eso es lo mejor: el final. Y ver cómo termina justificando la invasión después de un salto mortal, una voltereta, y voltea sus palabras con lo de “zona de seguridad”, continuación de las viejas “zonas de influencia”.

Creo que los marxistas bolivarianos son los que defenderán hoy la nacionalización chucuta, asociación estratégica o táctica, o mixta o lo que sea, pero nacionalización. Eso es lo que está hoy en el tapete.

Los gringos quieren el petróleo para ellos. Filibusterismo. Con barcos, como los piratas. Quieren entrar a tiro limpio y tomar los pozos a futuro, en los próximos cien años. No le van a dar ni a los europeos, por eso la OTAN ni se asoma. Nada para Shell o Repsol, o total, solo para Exxon Mobil. A Chevron nada. Es una guerra de Exxon Mobil.

 

¿Y la Juana de Arco de aquí?

María C. Machado, a la inversa, comandará la invasión de los nuevos ingleses.

Sí. La patria está en los tallistas populares y en los colores tropicales de Cruz Diez. Los que no migraron creo que defenderán su país cuerpo a cuerpo.

El petróleo no era tan importante en los setenta. Ni para ellos ni para nosotros. Ahora piensan los gringos a futuro porque tienen un enemigo milenario y quieren esas reservas (RESERVAS ESTRATÉGICAS). Las de ellos no son suficientes. Y fue un error alardear tanto con eso. Se les despertó el olfato imperialista.

El siglo XX venezolano es una lucha permanente por la democracia y por la nacionalización. Eso llevó cien años. Ahora en siglo XXI toca defender, y se defiende profundizando la democracia hacia lo social, y la nacionalización hacia lo tecnológico. Y por eso nos quieren invadir. Porque la defensa de los recursos minerales y de las instituciones democráticas no es estática; es creciendo y profundizando economía y sociedad.

Por eso tanto sabotaje a la economía y al Estado. Ahora la amenaza es directa: no se dio la guerra civil, entonces somos invadidos para desnacionalizar y poner una dictadura títere.

Ese es el plan de ellos. Y nosotros también tenemos nuestro plan: la defensa integral implica profundizar la revolución. De esta guerra, si se da o no se da, saldrá el Estado Comunal.

 

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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA) y del poemario Víspera (El perro y la rana).

 

 

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Pedro Téllez-psiquiatra-escritor

Pedro Téllez (Valencia, 1966): Psiquiatra y escritor. Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde también cursó las Maestrías de Historia de Venezuela y Literatura Venezolana. Ha sido profesor de estética en la Escuela de Arte «Arturo Michelena» y coordinador del Postgrado de Salud Mental en el Hospital Psiquiátrico de Bárbula.

Ha formado parte del comité de redacción de las revistas Poesía y La tuna de oro. Entre sus libros se encuentran: Añadir comento (1997), Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005), Un naipe en el camino de El Dorado (2007), Elogio en cursiva del libro de bolsillo (2007), Valencia sulaco (2019).

 

Ciudad Valencia / RN