Tengo el gusto de presentarles a los lectores de esta columna y del diario Ciudad Valencia, el excelente ensayo del escritor Tomás Martínez Sancho en torno a la obra de la poeta y narradora Wafi Salih, quien goza de una amplia trayectoria en las letras venezolanas, destacándose por sus poemas en formato haikú, aunque de ninguna manera su vasto trabajo con la palabra puede reducirse a ello solamente.
Wafi Salih ejecuta el verso con destilaciones de luz, arroja su alma hacia afuera atestiguando nuestra condenación a los instantes y acrecienta nuestra sed por la indisoluble sencillez con la que nos hace ver la realidad.
Este trabajo hace honor a su dedicación, a su apasionada vida por la creación. Me parece de una gran importancia, ya que subraya o enfatiza al poema corto en su tonalidad vocálica; un análisis de gran envergadura que seguramente contagiará a otros estudiosos de la poesía.
Aprovecho este espacio para felicitar públicamente a Wafi Salih por haber sido elegida como poeta homenajeada en el próximo Festival mundial de Poesía 2026. Un homenaje merecido desde todo punto de vista.
Arnaldo Jiménez
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«El ritmo acentual en los poemas ‘a modo de haikú’ de Wafi Salih: estudio a partir del poemario Akbel» por Tomás Martínez Sancho
Santa Catalina, 31-07-2024
Que los ruidos de los violentos
no alteren tu ánimo
La revolución modernista: versificación irregular y rítmica
Afirma Octavio Paz (Los hijos del limo. Vuelta, 1985, p. 81-82), que “el romanticismo inició una tímida reforma del verso castellano, pero fueron los modernistas los que, al extremarla, la consumaron”. Entre las conclusiones sintéticas a las que llega señala que bajo la influencia italiana, en el siglo XVI “triunfó la versificación regular silábica” mientras que, en el siglo XIX y bajo la influencia francesa modernista, “la continua experimentación rítmica se resolvió en la reaparición de metros tradicionales y, sobre todo, provocó la resurrección de la versificación acentual.”
Recuerda en forma enumerativa “la evolución métrica en nuestra lengua”, desde el verso primitivo silábicamente irregular al que le dan unidad rítmica “las cláusulas prosódicas marcadas por el golpe de los acentos”, pasando por el mester de clerecía hacia la versificación silábica, sostenida hasta el siglo XVIII, en cuyo tiempo se da paso a la revolución modernista del verso irregular.

Wafi y el modernismo
Wafi no es ajena a este conquista del modernismo. No oculta su admiración por Rubén Darío, en quien estima a un descubridor del sí mismo latinoamericano. En su libro de ensayos Más allá de lo que somos (2015, 10) y respecto a la identidad cultural latinoamericana escribe:
Palpando nuestras sombras nos hemos descubierto como lo señalan estos versos del padre del Modernismo. Nuestra mirada crece robusta en las letras que fecundan infinitos y nuestra esencialidad se reescribe inventándola como universo, pues el idioma en esta tierra es aire universal para las galaxias.
Rey de los hidalgos, señor de los tristes / que de fuerza alientas y de ensueños vistes
coronado de áureo yelmo de ilusión, / que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga el brazo toda fantasía / y la lanza en ristre, todo corazón.
Se trata, por tanto, de un sí mismo que se recrea como horizonte universal, galáctico. Esta mirada a la totalidad de lo existente a partir de lo concreto que somos, en Wafi termina por expresarse en los versos breves “a modo de haikú”, por su brevedad formal, su esencia contemplativa, y su capacidad para la analogía con el universo y su rítmico estar y sucederse.
Haikú: métrica y contemplación
Respecto a la métrica del haikú consistente en tres versos de 5-7-5 sílabas, Carlos Montesinos (Wafismo, 2022, p. 133) recuerda que varios autores flexibilizan estas medidas:
Para Vicente Haya debe existir “una mayor variedad en el reparto de sílabas en el haikú clásico y moderno japonés”. Es para el autor una forma de romper con patrones que requieren cambios innovadores para impedir su caducidad en el tiempo y mantenerse en la lumbre de las constelaciones del universo. Mientras que Jaime Lorente expone la necesidad de “mayor variedad en el reparto métrico teniendo en cuenta la existencia de numerosos haikús de haijines clásicos distintos a 5-7-5”.
En su ensayo “Hojas Blancas: Hogar del Universo (Consonantes de Agua y Sojam)”, Montesinos (idem) pone de relieve, por encima de la métrica, la mirada contemplativa del poema:
La poética del haikú generalmente se basa en el asombro y la emoción que produce en el poeta la contemplación en el seno de un espacio, según la tradición, de la naturaleza, demarcada directa o indirectamente por una estación del año…
La analogía: el poema y el universo contemplado
De nuevo cito a Octavio Paz (ídem) allí donde señala:
La conexión entre versificación acentual y visión analógica del mundo. Los nuevos ritmos de los modernistas provocaron la reaparición del principio rítmico original del idioma; a su vez, esa resurrección métrica coincidió con la aparición de una nueva sensibilidad que, finalmente, se reveló como una vuelta a la otra religión: la analogía. Tout se tient. El ritmo poético no es sino la manifestación del ritmo universal: todo se corresponde porque todo es ritmo. La vista y el oído se enlazan; el ojo ve lo que el oído oye: el acuerdo, el concierto de los mundos. Fusión entre lo sensible y lo inteligible: el poeta oye y ve lo que piensa. Y más: piensa en sonidos y visiones.
Ritmo en los poemas de Wafi
En otra parte he observado (Raíz de médano, 2024) la presencia del ritmo en la obra poética de Wafi, el ritmo de la vida, el ritmo estacional de la naturaleza y el ritmo de la historia.
Nacer y morir, florecer, son otros modos de evocar el ritmo vital, tránsito de la vida de una etapa a otra:
Lindo día / muere en los ojos una flor / otra nace (p. 36)
Un mundo que cae, pero lo hace lenta y suavemente, a ritmo de historia:
Refleja el mundo / esta hoja que cae / sin resistencia
Para mis ojos / el mundo se desliza / entre las flores (p. 43)
Me concentro en los ciclos de la naturaleza, en sintonía con las corrientes de espiritualidad oriental… el ritmo estacional, presente en todos los libros de haikús de Wafi, y en particular las estaciones de primavera e invierno (las más mencionadas), con su contraste radical entre: florecimiento, vida nueva; y frialdad, adormecimiento y muerte, propios del invierno. (p. 99)
El ritmo del corazón:
Cuando medito / el ritmo del corazón / haikú perfecto. (p. 54)
Al referirnos al erotismo sutil en algunos poemas de Wafi, cito a Octavio Paz, en La llama doble. De nuevo el ritmo se asocia a la metáfora, a la analogía…
El erotismo es sexualidad transfigurada, metáfora. El agente que mueve lo mismo al acto erótico que al poético es la imaginación. Es la potencia que transfigura el sexo en ceremonia y rito, al lenguaje en ritmo y metáfora… (1993, p. 10)
Montesinos (pp. 133-134) señala esta dimensión rítmica, oscilante, de la memoria individual y del universo natural, y la refuerza con la imagen poética del chupaflor.
La escritora a través de estos haikús deja que la nostalgia y la alegría se encuentren mediante la activación de una memoria evocativa cuyo transitar se pinta de colores grises, pero también de colores que resaltan el goce y la alegría: “Visito las tumbas/ el canto del ruiseñor/ tras las espigas/” (Consonantes de agua, p. 25). Wafi hace de estos poemas una inmensa casa donde se alberga el universo con todos sus elementos, descritos estos por los filósofos griegos y mejorados por Gastón Bachelard bajo la concepción de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Es el mundo con sus pájaros que pululan en los árboles, soplan con sus alas los aires, riegan los ríos con los alimentos que sustraen de la naturaleza misma; es un cristofué que adorna en dúo con el místico canto de un turpial bajo la brevedad de un tiempo en las continuas vibraciones de un colibrí que marca en cuestiones de segundos el número de besos en los labios de una flor.
Musicalidad en Eliot y Wafi
Eduardo Romay D. (“La tierra baldía. Poema de moderna musicalidad”, en Alegría de Vivir pensando, 2004, pp. 502-504) descubre la musicalidad en Eliot, hecha de disonancias, saltos e incoherencias que generan variadas tonalidades anímicas, reflejo de la complejidad psíquica, propia de cierto clima espiritual de nuestro tiempo.
La musicalidad rítmica de Wafi para por otro derrotero: el de la contemplación serena y armoniosa. Contemplación y analogía. Vuelta a la más antigua tradición del verso acentual. Vuelta a los caminos del oriente interior.
Estudio de la acentuación
Indicada y caracterizada la importante presencia del elemento rítmico en la poesía de Wafi, paso a estudiar en este ensayo algunos poemas en su dimensión rítmica acentual, elemento que brinda un excelente aporte formal al contenido del poema, en continuidad de tradición por una parte con los haikús, y por otra con la primitiva versificación castellana, según lo apunta Paz.
El ritmo acentual en los poemas breves de AKBEL
Tomo como objeto de estudio el libro de poemas breves AKBEL (Wafi Salih, Obra selecta, 2024, 177-189), del que extraigo a modo de ejercitación y muestra, 33 poemas con ciertas características acentuales, que señalo a continuación.
- Acentuación 1-4 / 3-6 / 1-4
Un primer grupo de poemas escogidos marcan el acento (sílabas en negrilla) en la primera y cuarta sílaba del primer verso; la tercera y sexta sílaba de segundo; y la primera y cuarta del tercero. En una primera tabla presento, además, aquellos que sostienen la métrica tradicional 5-7-5, señalando en cada ocasión la licencias poéticas comúnmente utilizadas:
- Sinalefa (unión de vocales de distinta palabra), simbolizada por ~
- Hiato, para impedir sinalefa, simbolizado por –
- Sinéresis, unión de vocales fuertes de distinta sílaba, simbolizado del mismo modo que la sinalefa
- Reglas de acentuación al final de verso, en particular el incremento de una sílaba para el final del verso en aguda, simbolizado por +
Nueve poemas representan con calidad este movimiento rítmico.
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
| Ron | da – | un | lo | bo | las | ga | lli | nas | más | vie | jas | duer | men | en | paz | + |
| Cru | zo – | un | rí | o | al | mi | rar | me~en | los | o | jos | de | las | mu | ñe | cas |
| Ho | jas | de~o | to | ño | cru | jen | su- | a | go | ní | a | ba | jo | mi | pie | + |
| U | na – | an | tor | cha | la~hie | na | y~el | co | li | brí | + | en | las | pa | la | bras |
| Pi | so | mi | som | bra | e | sa | par | te | de | mí | + | sin | ma | qui | lla | je |
| Fren | te- | al | fue | go | él | se | mi | ra – | en | e | lla | y – | a | ma | ne | ce |
| Cuan | do | me | di | to | más | a | llá | de | los | o | jos | la | flor | de | lo | to |
| Be | llo~an | ti | faz | + | lle | va | mi | des | con | sue | lo | en | es | ta | fies | ta |
| Ce | no | mi~a | rroz | + | pe | da | ci | tos | de | lu | na | so | bre | mi | me | sa |
- Cuatro poemas más presentan una pequeña variación acentual, en el tercer verso. Su acentuación sería: 1-4 / 3-6 / 2-4
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 |
| Te | jo | som | bre | ros | con | el | pas | to | que | de | jan | las | va | cas | muer | tas |
| Tier | na – | a | man | te | tra | ve | se | a | sus | nai | pes | ga | lli | na | cie | ga |
| Sau | ce | flo | ri | do | co | mo~un | gol | pe | de | luz | + | hai | kú | hai | kú | + |
| Zur | zo | mi | col | cha | i | gual | que~el | co | ra | zón | + | tam | bién | ra | í | da |
- Alargamientos y síncopas
Hasta aquí, básicamente, lo acentual se corresponde con la métrica precisa establecida para el haikú 5-7-5. Introduzco los conceptos característicos del ritmo musical, alargamiento y síncopa, de modo analógico para analizar otro grupo de quince haikús, cuyos versos pueden hacerse corresponder con las acentuaciones anteriores, pero utilizando estos dos recursos: alargamiento de una sílaba para leerla como si fuera dos, o síncopa de dos o más sílabas para leerlas como una. Cobra un relieve particular, en este caso, la oralidad de los pueblos hablantes, en la que estos fenómenos tienen cabida. Oralidad y respiración acompañan lo que el poema dice.
Señalo el alargamiento con letra cursiva, y las síncopas escribiendo las sílabas sincopadas en la misma celda. Los ejemplos corresponden a la acentuación 1-4 / 3-6 /1 (2) 4.
| So | bre~un | es | pe | jo | co- | o | pu | lan | dos | mos | cas | vien | do | sus | al | mas |
| Ver | sos | de~a | mor | + | á | gra | fo- | os | los | cuer | pos | de | los | a | man | tes |
| Vo- | oy | al | cam | po | la | mi | ra | da | del | Bu | da | en | ca | da | pie | dra |
| Pu ña | dos | de | sal | + | la- | as | ter | cas | ba | ta | llas | de | los | a | man | tes |
| En | tre | mis | san | tos | las cu | ca | ra | chas | de | vo | ran | mi- | is | o | fren | das |
| Su | cio, | ra | í | do | el | man | tel | del co | me | dor | + | y | mi~ho | ri | zon | te |
| Fuer | te | chu | bas | co | mo | jas | has | ta | los ra | to | nes | ca | su | cha | vie | ja |
| To | mo | mi | so | pa | mien | tras | ¿qué~ha | ce | la | pie | dra? | sí,la del | co | ra | zón | + |
| ¡Cuán | tas | co | me | tas! | en | re | da | das | en | el vien | to | en mi | lar | ga | vi | da |
| Ga | ta | sia | me | sa | pa re | ces | u | na~o | da | lis | ca | so | bre~el | te | ja | do |
| Vi | les | zan | cu | dos | man ci | llan | mi | ca mi | sa | blan | ca | ban de | ra | de | paz | + |
| Lla | ves | de | ca | sa | so bre~un | mon | tón | de | pa | pe | les | duer | men | la | sies | ta |
| Mi | pe | rro~y | yo | + | ju ga | mos | al | es | con | di | te | con | nues | tras | som | bras |
| Pio | jos | y~a | ra | ñas | so | bre~el | te | cho | de | pa | ja | inú ti | les | guar | dia | nes |
| Sa | la | el | cal | do | la | mu | jer | de sam | pa | ra | da | fren | te~al | des | ti | no |
- Acentuación 1-4 / 2-6 / 1-4
Finalmente, agrego otro grupo de cinco haikús con acentuación 1-4 / 2-6 / 1-4 que, a diferencia de los anteriores, cambia en el segundo verso el golpe rítmico de la tercera a la segunda sílaba.
| O | ran | los | gri | llos | el | sa | po | los | es | cu | cha | ce | na | ple | ga | rias |
| Sa | pos | chi | llo | nes | los | ni | ños | en | el | ba | rro | cre | cen | a | sal | tos |
| Las | ni | ñas | jue | gan | e | té | re~as | ma | ri | po | sas | so | bre – | el | pas | to |
| Ri | sa | de | ni | ños | la | gar | tos | de | li | ran | tes | en | u | na | ca | ja |
| Co | mo – | un | man | tra | re | pi | ten | sus | graz | ni | dos | los | se | res | vi | vos |
Por otra parte, ha recordado Paz que “la vista y el oído se enlazan… el poeta oye y ve lo que piensa. Y más: piensa en sonidos y visiones”.
Puede revisarse esta perspectiva en los poemas anteriores (versos en color azul) en los que graznidos, crujidos, risas y plegarias sonorizan los versos; y luces, sombras, miradas profundas y máscaras los exponen a la visión.
En síntesis, modernidad y haikú anteceden a la poética de Wafi, de los que toma el ritmo y la analogía para expresar, a través de la contemplación de las pequeñas cosas cotidianas, el universo más pleno al que apuntan. La invitación queda hecha para la lectura sosegada de estos poemas, ejercitando el ritmo acentual y respiratorio, dejándose llevar hacia la interiorización de su contenido.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia









