Decíamos en la entrega anterior que moldear es una función ideológica, porque los moldes corresponden a una política determinada, a exigencias y tácticas que procuran preservar el poder a través de la creación de un tipo determinado de subjetividad. Pero, ¿cuál sería este patrón general de ser si vemos tantas diversidades? Obviamente, ese patrón es el consumidor que lleva dentro de sí al productor en todas sus múltiples expresiones.
La cadena de producción en serie de los sujetos tiene una sola finalidad, la producción de consumidores-productores.
Ahora bien, ¿qué ocurre con los ubicados al margen?, ¿con aquellos que no producen? Pienso que el margen no es exclusión. Los no productores son producidos como consecuencia de su ubicación en la estructura social; son consecuencias generadas en la negación.
El margen es el desecho de la producción de seres; también poseen sus moldes, sus rasgos y sus funciones ideológicas: no pertenezcas aquí, produce y consume de otra manera.
La civilización, en apariencia, no se continúa en el margen, porque en este espacio no se reproduce el molde familiarista, el cual es muy necesario para el sostenimiento y la continuidad de la cultura. No estamos hablando de la clase obrera o de la pobreza; estamos hablando de la incapacidad de producir y consumir con el propio cuerpo, estamos hablando de los que en una novela he denominado los deshabitados.
El margen se ha complicado en los últimos años, porque muchas personas no desean reproducirse y, sin embargo, consumen y producen. No obstante, es difícil que sus decisiones no hayan sido manipuladas por los mismos poderes que generan el margen del otro extremo.
La prohibición y la permisividad han sido alteradas, casi están extintas en ciertos sectores de la sociedad, lo cual se ha hecho público por los espacios que ha ganado los medios de comunicación y la tendencia a convertir la moral privada en moral pública y en espectáculo.
Entonces, es la cultura la que puede cambiar de manera radical la organización y la circulación de los afectos, es decir, del molde civilizatorio; lo cual sería arriesgado, porque la cultura sería víctima de sí misma.
El llamado progreso pareciera ser la serialidad cada vez más sofisticada de las cosas a expensas de la vida. La naturaleza obtiene de las cosas elaboradas desde ella y por ella, no solo su transformación, sino, además, su aniquilación.
¿Qué está en juego entonces? ¿Qué temor nos hace formar parte ética del principio platónico y freudiano contenido en Eros y gastar tantas palabras en procura de alguna claridad de lo que el ser humano es, para así intentar alguna orientación?
Tememos que el principio de muerte ocupe el lugar de la conciencia y se normalice en una producción incesante de moldes y series de muertes, como lo vemos en las guerras, en el expansionismo de los amos del poder mundial… Tememos que la muerte se haga cargo de las capacidades creativas del ser humano común, que es donde se pueden encontrar otras alternativas a los problemas culturales, y los unifique en sus tornos, haciéndolos hablar solo necrofilias y erosiones.
Tememos que una cultura que avanza a través de la muerte termine por generar familias unidas por las cosas y no por los afectos; o que haga de la soledad y el aislamiento, un molde de ser, una forma de espectáculo en la sociedad de consumo.
Tememos, por último, como lo ha repetido en muchas ocasiones el poeta Rafael Cadenas, que nuestro lenguaje se empobrezca tanto, se aplane tanto y sea invadida por las fragmentaciones de la jerga tecnológica, que seamos incapaces de comprender nuestro entorno, nuestra realidad, usando una conciencia tan estrecha.
La tarea consiste en constatar nuestros moldes y serialidades, controlar los factores de ruptura exógena, impulsar aquellos que puedan fortalecernos, con el fin de mantener nuestras producciones de identidad y, por tanto, nuestro arraigo en el espacio y en el tiempo.
La tarea consiste en poder ver y oír las discursividades que bullen en nuestras comunidades y que están exigiendo que se les estudie con herramientas epistemológicas no comprometidas con el poder occidental.
LEE MÁS:
***

Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia / M.Ll













