Trita Parsi analiza la estrategia de Netanyahu frente a Trump, en conversación con el periodista Tucker Carlson donde ha puesto de relieve una creciente preocupación en el ámbito geopolítico: las posibles maniobras del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para involucrar a la administración de Donald Trump en un conflicto directo contra Irán. Parsi, vicepresidente ejecutivo del Instituto Quincy, advierte que la histórica insistencia de Netanyahu por una guerra contra Teherán —la cual ha mantenido durante más de dos décadas— sigue siendo el principal riesgo para la estabilidad de cualquier acuerdo alcanzado por Estados Unidos.
El análisis de Parsi sugiere que el mayor peligro para la diplomacia actual proviene de las acciones unilaterales de Israel. Según el experto, Netanyahu no ha desistido en sus objetivos, a pesar de las frustraciones previas. En este escenario, la escalada en el Líbano se presenta como la estrategia más probable para boicotear los esfuerzos de paz. «Al final del día, solo se necesitan un par de ataques exitosos y todo puede venirse abajo», subrayó Parsi, enfatizando la fragilidad de la contención regional frente a posibles actos de sabotaje.
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Para el analista, las tácticas actuales de la Casa Blanca —como las llamadas telefónicas de reproche por parte de Trump— resultan insuficientes. Parsi argumenta que es necesaria una presión constante y clara sobre el Gobierno israelí para evitar que la región se precipite hacia un enfrentamiento mayor. La tesis central de su advertencia es que, sin el paraguas militar estadounidense, Israel carece de la capacidad logística y defensiva necesaria para sostener una guerra prolongada contra Irán, especialmente ante la amenaza de ataques con misiles.
El mensaje que propone Parsi es un giro drástico en la política exterior de Washington: establecer un límite innegociable. Al dejar claro que Estados Unidos no intervendrá en caso de que Israel inicie un nuevo conflicto, la capacidad de influencia de Tel Aviv se vería neutralizada. Según el experto, si Netanyahu comprende que no podrá arrastrar a Washington al campo de batalla, su incentivo para sabotear la diplomacia disminuirá drásticamente. En última instancia, la paz parece depender de que el Gobierno estadounidense mantenga su posición fuera de la ecuación bélica, obligando a los actores regionales a replantear sus estrategias ante la falta de respaldo externo.
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Fuente: RT/Agencias
Ciudad Valencia/Esteban Rodríguez/RM













