Divagaciones - Arnaldo Jiménez - Apuntes generales sobre la cultura

En la escuela IV:

Promoción de lectura: práctica de la espontaneidad

¿Cómo es posible, estimado amiga o amigo, que la escritura, considerada uno de los descubrimientos con más antigüedad y vigencia sobre el planeta, aún sea un valor que no disfruta toda la sociedad?

Pues bien, desde su nacimiento, la escritura fue, y aún sigue siendo en gran medida, un privilegio de las clases pudientes o socialmente dominantes. Solo quien tiene tiempo libre puede dedicarse a inventar los medios que le permitan seguir disfrutando esa libertad de dominar a otro.

La historia, que es el parto inmediato de la escritura, lo ha dejado bien marcado en sus límites, se entiende pues que ella haya sucumbido a los manipuladores de los signos y los símbolos y acuse ese malestar que le aqueja de haber sido la vasija de las locuras humanas.

Quien posee la escritura tiene la verdad y el poder. Esta fórmula fue cierta hasta no hace muchos años, ahora, el aceleramiento del desgaste de los signos al hacerlos entrar en la producción de los simulacros de realidad, propio de la sociedad industrial, deslocalizan al poder, digitalizan la realidad y la verdad se aloja en el regazo religioso desacreditado por tantas desgracias que lo han pisado.

El valor de cambio ya no habita solo fuera del ser, se aloja en su alma, lo determina en sus valores. Los docentes debemos tener claro que la lectura y la escritura son armas que se orientan hacia el bien o hacia el mal según los intereses de quienes las detenten. Es nuestra función romper ese privilegio milenario, dar ese don a todas las personas posibles, pero es preciso fijar el sentido del regalo.

La escritura y la lectura son medios para aprender a pensar, esa es la libertad de ser, la única libertad por medio de la cual el ser humano se vuelve a crear, es demiurgo de sí mismo.

Historia personal sin pensamiento es inválida, cojea, no marcha bien, pues, en la medida en que todo un colectivo piense lo mismo nadie piensa, pensar es marcar una diferencia, y no puede no ser de otra manera, pues los pensamientos son subjetivos. La escuela no puede pretender homogenizar el pensamiento, y eso es precisamente lo que se logra con los programas o lo que se pretende lograr, ya que el humano tiene sus maneras de escapar al dominio. La escuela básica, más que ninguna otra, debe alentar la diferencia de pensamiento, cada cual con sus cauces, cada quien con sus creaciones.

Si pudiéramos dar un concepto de promoción de lectura en la escuela básica no tendríamos duda en decir: todas aquellas prácticas espontáneas o planificadas que un docente lector utiliza para acercar al estudiante a la degustación de la buena literatura. Entre las actividades que podría realizar el docente, Darío Bernal Pinilla destaca las siguientes:

 

–Promoción del libro u otros materiales de lectura
–Creación de bibliotecas o círculos de lectura
–Programas radiales o televisivos
–Concursos literarios
–Actividades literarias en torno al libro
–Formación de narradores
–Formación de cuenta-cuentos
–Talleres

 

Queremos, sin embargo, complementar estas actividades que sugiere nuestro amigo. Los materiales de lectura que no sean libros deben estar orientados a promocionar el libro del cual fueron extraídos. El periódico escolar. Formación de poetas. Talleres de promoción de lectura para docentes. Talleres de la importancia de la lectura simbólica a los directivos. Estas actividades están aunadas más a la práctica que procura animar la lectura que a promocionarla, pero una y otra no pueden darse por separados, el énfasis inicial, no obstante, está en la animación, pues allí el juego y la espontaneidad van a marcar el buen desarrollo de la promoción.

La animación tiene que ver con todas aquellas estrategias que un docente lector utiliza para acercar a los estudiantes al mundo interno de un autor a través de la comprensión o la degustación de sus libros. Se entiende que del logro de este primer acercamiento los estudiantes tenderán a acercarse a otros autores con libertad y placer.

 

Algunas maneras de animar el acercamiento a la lectura

El docente deberá proponerse complementar su programa o salirse de su rigidez para innovar y hacer de su actividad una labor más placentera y más afectiva y efectiva. Así puede inventar:

 

–La hora del cuento, en ella realizará diversas actividades relacionadas con el cuento.
–Concursos de lectura, adaptados a los grados y a las etapas.
–Taller de lectura comprensiva: diversos materiales a ser comprendidos de acuerdo al grado de comprensión lectora alcanzado por los estudiantes, divida el grupo de acuerdo a estos niveles, como lo sugiere el guion de trabajo pedagógico que ya he propuesto en otros artículos.
–Lectura libre: se sugiere 20 minutos dos veces a la semana. Sin hacer preguntas ni torturar con memorizaciones insólitas e innecesarias.

 

Todo esto tiene una sustancia que le da forma: la libertad por medio de la alegría y la alegría por medio de la espontaneidad de comportamiento.

Al seguir el marco general dado anteriormente los estudiantes crearán un ambiente lector con sus características particulares que el docente debe respetar, unos estarán hablando con el libro en la mano, otros comentarán libremente lo que leyeron, otros se sentarán juntos o escucharán música.

La espontaneidad de estas actividades del estudiante debe ser respetada, pero orientada a la lectura. La conversación se dará sola, sin presiones por parte del docente y según la manera normal de hablar de los estudiantes, porque crear un ambiente de laboratorio para conversar un cuento o un poema solo podría traer tedio, fastidio, rechazo. La seriedad de lo formal es un veneno para la animación de la lectura.

De la misma manera, cuando se implementen las estrategias los estudiantes las pueden modificar, y si hay consenso, el docente debe ceder, pues el saber no reside en él o en ella, el saber es un bien que circula. La meta es que esas estrategias sean lo más divertidas posibles, que las reglas del juego se establezcan democráticamente, que todos sean escuchados, que todos participen, opinen, ordenen.

La escuela básica debe considerar no involucrar a la lectura y a la escritura creativa en planes evaluativos o de medición, piense que el alma es lo menos científico que tenemos y mucho menos el lenguaje, la comida que le damos diariamente; pero hay otra razón que seguramente tiene más peso para los docentes que ven con extrañeza el uso de la palabra alma en el salón de clase, la lectura no debe ser evaluada o medida porque se pierde con ello el poder del lenguaje, el brote de la espontaneidad, las motivaciones lúdicas que ayudarán a implantar una competencia literaria en los estudiantes.

La promoción de la lectura aunada a la animación de la misma, tiene en el juego su principal cómplice, sería bueno recordar entonces que el ser humano es un ser que juega, casi nunca dejan de aparecer juguetes en nuestros caminos, cambian de signos, se nos enfrentan o nos acompañan, pero están presentes los juegos hasta el final de nuestra carrera por la vida. Basta con recordar lo que hacíamos cuando éramos niños y establecer las pautas del juego con seriedad, vale decir, con concentración, para que veamos todo el ambiente que ello genera.

Las características del juego las podemos resumir así: el juego es un medio de relaciones sociales en donde los actores establecen las reglas por las que han de regirse, cada quien asume su papel y lo cumple. El juego requiere de concentración alegre, disciplina en el desorden, crea el ordenamiento de lo espontáneo y además sirve para drenar las energías físicas y emocionales de los jugadores. Sin embargo, nada de esto es posible dentro de un salón de clase si el docente mantiene prácticas pedagógicas contrarias a la filosofía del juego, con ello no solo se impide a sí mismo participar de la emoción del juego, sino que frustra el aprendizaje.

 

Veamos cuáles son las prácticas anti-pedagógicas más comunes:

–El uso del autoritarismo como modo de control de grupo.
–La concepción de que la docencia es un ejercicio de poder.
–El estudiante no toma decisiones.
–Se subestima las capacidades y potencialidades de los estudiantes.
–No se consulta a los estudiantes sobre los temas que les gustaría leer.
–No se les presentan varias opciones temáticas.
–No se analizan las inclinaciones de los gustos.
–Se seleccionan temas de lectura porque le gustan al docente.
–Se obliga a leer determinado texto sin motivación previa al mismo.
–Se impone la lectura como castigo.
–Se obliga a dar cuenta de la lectura, de su contenido y demás características, no solo en público, sino obligatoria y bajo vigilancia.
–Se pretende que el lector de una interpretación similar a la que tiene el docente.

 

Si evitamos estas prácticas ya tenemos un buen campo ganado para animar la lectura con placer y concebir a la docencia como un acto de amistad y de servicio a la comunidad. Existen algunos requisitos que deben cumplirse previamente, por parte de los maestros, para garantizar que la animación a la lectura esté bien orientada y arroje los frutos esperados, estos son:

 

LEE TAMBIÉN: Estrategias para que lean los más pequeños (3)

 

–No debe usarse la memoria para animar la lectura, salvo en contadas y específicas estrategias.
–El docente debe conocer la lectura. SI ELIGE LEER EN VOZ ALTA, DEBE HACER ÉNFASIS EN LAS SENSACIONES Y EMOCIONES PRESENTES EN EL TEXTO.
–El docente debe estar motivado hacia la lectura que desea recrear.
–Valorar al libro como bien social.
–Concebir al estudiante en tanto que poseedor del saber.

 

***

 

Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).

(Tomado de eldienteroto.org)

 

Ciudad Valencia