En la escuela II:
Ahora veremos qué es la lectura, la que se usa en la escuela y la que debería usarse o tomarse como complemento de aquélla. Soy partidario de que la lectura como búsqueda de información se reduzca al mínimo, ello sería una consecuencia natural y espontánea si se reduce el uso de la memoria como el recurso más usado para medir o evaluar.
Y es esa nuestra tragedia, la lectura está aunada a la práctica perversa del uso de la memoria, la búsqueda de datos informativos de manera pragmática, con ello se reduce el poder de la lectura tal como se reduce el poder de la literatura.
¿Qué es la lectura? Lo veremos desde diferentes posiciones: primeramente, debemos decir que es una facultad que se desarrolla a lo largo del tiempo, es por lo tanto un proceso de adquisición de capacidades para descifrar los signos lingüísticos de la mejor manera posible; cuando decimos mejor manera, queremos connotar que esos signos sirven para la madurez personal del lector.
La lectura es en la escuela básica, en sus programas, parte de una materia que se basa en la disección del lenguaje para convertir su estructura y sus funciones en datos de conocimientos que finalmente se miden o se evalúan.
Dijimos que la literatura, fuera del programa, es vida que se alimenta de vida. En la India se suele decir que la esencia del hombre es la palabra y la esencia de la palabra es el himno, en el fondo de ello pulsa la vida que hace posible el peso gravitacional de la palabra y el vuelo del himno. El poder del lenguaje que es fuente de creación y sostenimiento de la especie humana. Fuerza viva de la historia.
La literatura es juego de espejos donde se expresan las formas de la vida individual y social. Creación y recreación de la realidad. Vehículo de comprensión y de imaginación. Lo que es válido para la literatura también lo es para la lectura. Es preciso que recordemos lo que dijo Voltaire: “El niño no es un recipiente para llenar, sino un fuego que hay que encender”. Y esto nos serviría de guía, pues se trata de no vincular la lectura al uso perverso y corrosivo de la memoria. Pero esto no es posible cuando usamos un concepto inadecuado de lectura.
Veamos brevemente los diferentes usos de la lectura en la escuela, cada uno de ellos es una pieza de un concepto errado:
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a) La lectura es una capacidad de desciframiento de signos lingüísticos que se desarrolla gradualmente.
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b) La lectura como medio coercitivo.
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c) Lectura con poca o nula comprensión de los mensajes.
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d) Lectura como búsqueda de información.
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e) Lectura como herramienta para resolver un problema práctico.
Vamos ahora a ofrecer algunos otros usos que pueden complementar lo que se ha venido afirmando, siempre teniendo como norte la forja de una personalidad crítica, imaginativa y creadora:
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a) La lectura es un proceso de comprensión de las realidades del ser humano.
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b) Decodificación de los signos lingüísticos inmersos en contextos significativos.
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c) La lectura como preparación al incentivo de las capacidades creativas.
Todo ello es tributario de la lectura simbólica, fin último de la escuela básica, una lectura que pide asociaciones significativas en la experiencia de vida social y cultural, una lectura que propicia la participación, la escucha y el aprendizaje en colectivo.
Condiciones para promover la lectura en la escuela básica
Se le debe ofrecer a los estudiantes, desde los primeros grados, un material atractivo, agradable. Se le debe acostumbrar a la lectura simbólica desde los primeros grados, los estudiantes pueden emitir sus asociaciones por vía oral.
Cuando los estudiantes son lectores activos (competencia lectora), pueden acceder natural y espontáneamente a materiales más complejos. El estudiante puede y debe captar nuevas palabras, nuevos significados que integrará a su bagaje cultural y cognoscitivo. Por último, la lectura se asocia a la creatividad.
¿Para qué leer? Ya lo hemos dicho también hasta el cansancio, pero ahora incursionaremos en otras bondades de la lectura que se vinculan a ser una ayuda invaluable para nuestra mejor orientación en la vida social y globalizada. Desde el punto de vista de las capacidades orgánicas, en el plano del desarrollo del conocimiento o, mejor dicho, del estímulo a la capacidad de comprender, la lectura logra:
–Satisfacer la curiosidad propia de las primeras edades.
–Desarrolla y amplía el lenguaje, por tanto, la facultad de comunicación y comprensión de los mensajes.
–Desarrolla las operaciones mentales: comparación, memoria, comprensión, análisis, síntesis…
–En el plano afectivo, la lectura es una especie de terapia de las emociones y catarsis de los elementos malignos del pensamiento. Encuentran alivios los temores infantiles, que, dicho sea de paso, se arrastran durante toda la vida, o quizás sea mejor decir, nos arrastran.
–Mejora los sentimientos y enriquece el mundo interior.
–Desde el punto de vista del uso instrumental que la lectura tiene en el salón de clase, uso que no podemos eliminar, pero que podemos reducir, la lectura logra ser un instrumento capaz de:
–Ser una herramienta indispensable para el aprendizaje.
–Medio para seguir instrucciones.
–Estímulo para desarrollar actividades que ocupen el tiempo libre del educando.
En el plano social:
–Proporciona la información necesaria para integrarse a la vida en comunidad.
–Permite la orientación en el mapa de la urbanidad y por tanto ayuda a resolver los problemas prácticos que plantean diariamente las relaciones sociales.
En el plano de la liberación:
–Es la vía más directa para proporcionar grados crecientes de liberación tanto al individuo como a la sociedad.
–Los factores que permiten el desarrollo del pensamiento y de la imaginación, también forjan niveles altísimos de crítica a la realidad social y política que vive el país y el mundo.
–La competencia lectora impide la manipulación de conciencia que ejercen los medios de manipulación (perdón, quise decir de comunicación) de masas.
–La liberación, dentro de la vida social, pasa por ser un alto grado de conciencia de los derechos y deberes que cada quien tiene como individuo, y la lectura proporciona los elementos mentales y democráticos que hacen posible aquella conciencia.
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¿Qué es el hábito lector? Dice Bernal Pinilla: “Es la costumbre placentera de acudir a la lectura para satisfacer diversos intereses”. Quisiera que subrayáramos, costumbre y placentera, dado que son dos polos en los que quiero insistir.
Si la lectura no es placentera no se crea la costumbre, es indispensable que el acercamiento sea por gusto, no importa que en el inicio tome un curso no previsto, la destreza del docente será pieza fundamental en la incursión de los estudiantes en el mundo de la buena literatura.
¿Quiénes se benefician con la lectura? Es inocente esta pregunta, pero necesario aclarar y ampliar las respuestas comunes. En primer lugar, todos los estudiantes, y los adultos: padres, representantes y docentes. La escuela, la comunidad inmediata, la sociedad en general.
Pero el beneficio traspasa los ámbitos de los intereses particulares e inmediatos, prácticos o materiales, para situarse en el plano del crecimiento espiritual, la bondad con el planeta y el disfrute de una vida más consciente de sus misterios.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
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