La pampa argentina 2

Mirar el techo agrietado de una habitación prestada en la capital es el primer paso para preguntarse en qué instante exacto el cielo perdió la nitidez. En este confinamiento de hormigón no existen los horizontes: el paisaje ha sido sustituido por la dictadura del cemento, el ruido mecánico del colectivo, que frena violentamente en la esquina, y un aire denso, impregnado de encierro, se adhieren a la piel desde el día mismo de la llegada a Buenos Aires.

 

Jornadas de explotación

El impacto del desarraigo se mide en el silencio del hogar. Dejar la inmensidad de la llanura pampeana bajo la promesa del progreso ha resultado ser la mayor de las ilusiones. La premisa de que el desgaste físico en la metrópoli otorgaría la dignidad negada por la crisis del campo se disuelve en la cotidianidad: jornadas agotadoras de catorce horas diarias rinden un ingreso miserable que se evapora en la primera semana.

En el entorno urbano actual, la subsistencia básica se vuelve inalcanzable. El alimento, el transporte y el alquiler devoran los recursos con la parsimonia de un verdugo, convirtiendo la vida diaria en el intento constante de respirar bajo el agua.

 

DEL MISMO AUTOR: EL ROSTRO DEL OTRO

 

El mate de la ceniza

Buenos Aires-jungla de asfalto

En la dinámica metropolitana, el tejido social se desintegra en la indiferencia. El aislamiento ha reemplazado la comunicación comunitaria que caracterizaba la vida en los pueblos, donde el viento soplaba sin obstáculos y la mirada alcanzaba el infinito. Incluso los rituales cotidianos han perdido su valor reconfortante: el mate, despojado del agua de pozo y de las hierbas aromáticas del origen, conserva únicamente un sabor neutro, similar a la ceniza y al olvido.

El costo más severo de esta migración es la pérdida de la perspectiva futura. En la ruralidad pampeana, el envejecimiento representaba un ciclo natural integrado a la comunidad, donde la vejez se transitaba a la sombra del caldén con el reconocimiento del entorno.

 

Anónimos

En el contexto urbano actual, en cambio, la vejez se vislumbra como una condena signada por la precariedad de la asistencia pública y el abandono. El temor predominante no es solo el agotamiento presente, sino la certeza de que el destino final quedará sepultado en el anonimato de una ciudad que jamás aprendió a nombrar a quienes la habitan.

 

Milei clonado

Esta arquitectura de la desolación encuentra su símbolo político en la cima del poder: Milei se erige como una figura autómata, un robot clonado en serie a partir de un viejo juguete de utilería de Disney, programado para ejecutar la frialdad del cálculo financiero sobre la vida humana.

Mientras tanto, abajo, en las orillas de la metrópoli, los porteños caminan meditabundos y en silencio a lo largo del puerto, observando el agua turbia del Río de la Plata como quien busca en el horizonte una respuesta que el hormigón les ha negado.

 

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Federico Ruiz Tirado (Barinas, 1955): Escritor, poeta, diplomático. Miembro Fundador de la Red de Escritores Socialistas de Venezuela. Autor de Un puñado de pájaros contra la gran costumbre (antología sobre el 4F), Un día para siempre, La Patria está en otra parte (MPPCULTURA, PDVSA) y del poemario Víspera (El perro y la rana).

 

Ciudad Valencia/RN