Las gatas hacen gala de un temperamento único y su reacción cuando se les muere una cría puede variar de unas a otras. Las mininas están biológicamente programadas para dejarse guiar por su instinto de supervivencia.
Este las avoca a afanarse en la protección y buena evolución de los gatitos, procurándoles calor, alimento, higiene y seguridad.
¿Qué hacen las gatas cuando se les muere una cría?
Tratar de reavivarla. Algunas gatas, cuando se percatan de que una cría no se mueve, no se alimenta o está más fría que el resto, sienten la pulsión de reavivarla lamiéndola con insistencia.
Buscarla y maullar con insistencia. Otras, si la cría muerta ha sido retirada, seguirán el rastro de su olor por el nido y fuera de él tratando de dar con la cría. Al no hallarla, pueden inquietarse y no dejar de maullar durante varias horas. Este desasosiego suele remitir al cabo de pocas horas y la gata recupera el foco en atender a sus gatitos vivos.
Comérsela. Es posible que al reparar en que no ha prosperado, por instinto, se la coma para aprovechar esos nutrientes y destinarlos al cuidado del resto de gatitos la camada. Igualmente, esta acción previene la proliferación de enfermedades infecciosas entre los cachorros.
Apartarla. También por instinto, es probable que, en un primer momento, no se dé cuenta de que la cría no está viva y proceda como con el resto: cortará con los dientes el cordón umbilical y se comerá tanto la placenta como la bolsa que envuelve al gatito. A medida que se vaya enfriando puede que la rechace y la aparte, dejándola en uno de los extremos del nido. En ese momento (y solo entonces), deberías retirarla para evitar infecciones.
Intensificar la atención al resto de la camada. Algunas gatas pueden estresarse y extremar las atenciones hacia sus crías supervivientes. Se mantienen en permanente alerta (descuidando sus horas de sueño), porque perciben cualquier estímulo como una posible amenaza para sus hijos.
Desatender la camada. Otras, en cambio, pueden experimentar lo contrario y despreocuparse por completo de dar calor, amamantar, estar pendientes de la higiene y estimulación de los esfínteres de sus crías y de acompañarlas. Se mostrarán apáticas. No conviene regañarlas por su comportamiento. Especialmente las gatas primerizas se estresan con facilidad, por ejemplo, si la camada supera las 5 crías o si detectan una deformación en alguna de ellas. En este caso, te recomendamos consultar al veterinario.
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Ciudad Valencia/Experto Animal













