La pérdida de memoria

La memoria, esa facultad asombrosa que nos permite atesorar experiencias, aprender nuevas habilidades y reconocer a nuestros seres queridos, es un pilar fundamental de nuestra calidad de vida y su pérdida sería una situación bastante perjudicial.

Sin embargo su fragilidad ante ciertos hábitos modernos es una preocupación creciente para la salud pública y la neurociencia.

 

Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alzheimer’s Association no cesan de investigar y advertir sobre el aumento de afecciones que impactan directamente en la función cognitiva, como el deterioro cognitivo leve o la alarmante proliferación de la enfermedad de Alzheimer, la forma más común de demencia.

 

Estudios recientes de la OMS estiman que, a nivel global, más de 55 millones de personas viven con demencia, y esta cifra se incrementará considerablemente en las próximas décadas si no se toman medidas preventivas. Es crucial comprender que la pérdida de memoria no es siempre un signo inevitable del envejecimiento, sino que a menudo está influenciada por nuestro estilo de vida.

 

Cuatro hábitos que provocan la pérdida de memoria

El sedentarismo: cuando la inactividad pasa factura al cerebro

Uno de los enemigos silenciosos de nuestra memoria es la falta de actividad física. El sedentarismo, una epidemia de nuestro tiempo, no solo afecta la salud cardiovascular y el peso, sino que también tiene un impacto directo en el cerebro.

La ciencia ha demostrado que el ejercicio regular aumenta el flujo sanguíneo cerebral, lo que significa una mejor oxigenación y nutrición para las neuronas.

 

Además, estimula la producción de factores de crecimiento neuronal, como el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), esencial para la formación de nuevas conexiones neuronales y la supervivencia de las existentes.

Un estudio publicado en la revista Neurology reveló que las personas con niveles más altos de actividad física tenían un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo. La inactividad, por el contrario, se asocia con un menor volumen del hipocampo, una región cerebral crucial para la memoria y el aprendizaje.

 

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Ciudad Valencia/Agencias