La recomendación de verter hielo en el inodoro una vez por semana se fundamenta principalmente en su capacidad para generar un choque térmico y una acción mecánica dentro de las tuberías.
Al arrojar una cantidad considerable de cubos de hielo y tirar de la cadena, el frío extremo ayuda a solidificar y desprender restos de grasa o sedimentos acumulados que suelen quedar adheridos a las paredes internas del conducto. Este proceso facilita que el agua los arrastre con mayor facilidad, evitando que se conviertan en obstrucciones difíciles de remover.
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Hielo en el inodoro para los olores
Además de la limpieza física, este truco casero contribuye a neutralizar los olores desagradables que suelen emanar de las cañerías. El movimiento de los hielos contra la superficie interna actúa como un exfoliante suave que elimina bacterias y partículas orgánicas que generan fermentación.
Es un método que no daña la porcelana ni las juntas de goma, lo que lo convierte en una alternativa segura frente a los ácidos corrosivos. Al integrar este sencillo hábito semanal, se promueve un flujo de agua más eficiente y se garantiza un ambiente mucho más fresco y libre de contaminantes en el área del baño.
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Fuente: 2001online
Ciudad Valencia/MP/DG













