Cien años han pasado desde que Teresa de la Parra nos sumergiera en el universo de “Ifigenia”, una joven venezolana que desafiaba las convenciones de su época a través de sus escritos.
Hoy, mientras navegamos por un mar de historias instantáneas en redes sociales y plataformas como Wattpad, la obra de Teresa de la Parra nos invita a reflexionar sobre la evolución de la narrativa y la persistencia de ciertas temáticas universales.
En una época dominada por los algoritmos y la inmediatez, la novela de Teresa de la Parra se erige como un faro, recordándonos la importancia de la profundidad, la introspección y la construcción de personajes complejos.
Teresa de la Parra es una de las precursoras de la literatura americana, quien sienta las bases de una escritura libre de prejuicios y formalismos
El acto creativo se convierte en una especie sine qua non en el ejercicio del acercamiento y uso del lenguaje, con la esencia de la lengua que se encuentra en la voz colectiva y desconocida.

Escribe como si su prosa fuera una voz más entre las oídas por ella misma. ¿Tuvo certeza de ese grado de la escritura o fue una aventura experimental que se convirtió luego en su modo de escribir?
No es posible hallar conjeturas al respecto en ese tiempo de auge del llamado Modernismo, como lo hicieron Barthes y Elías Canetti, que establecieron límites a ese fenómeno y ahondaron (el primero con “el grado Cero…”, por ejemplo, y el segundo con «la conciencia de las palabras») en los estudios del lenguaje escrito.
Para ella, escribir es un acto de preservación, un estado ideal del lenguaje, donde la palabra hablada conserva su fuerza y frescura.
De esta manera, resalta la conexión entre las palabras y el deseo, la voz y la emoción, alejándolas del poder y la rigidez.
Las palabras, para ella, no son herramientas para imponer ideas o clasificar el mundo, sino una forma de expresar una manera de ser y de desear la realidad. Teresa de la Parra ve la escritura como un reencuentro con la esencia del lenguaje.
Esta visión contrasta con la visión dominante que encasilla la realidad y la despoja de su fluidez y vitalidad. Por eso, en su obra, Teresa de la Parra hace especial énfasis en el vínculo entre las palabras, el deseo y la voz. Busca borrar la conexión que la lengua escrita ha establecido con el poder, con lo tajante y definitivo.
Su obra refleja la idea de que lo escrito no es la expresión de un individuo que posee el lenguaje, ni tampoco el reflejo fiel de un mundo perfectamente clasificado.
Lo escrito para Teresa de la Parra es el resultado de un saber que ya está presente en la lengua misma, un saber que insiste en su propia manera de desear y organizar la realidad.
Es la voz de muchos que se une en una sola, creando un nuevo significado, una nueva forma de entender el mundo.
LEE TAMBIÉN: “La Amazonía y el semiárido larense”
Somos muy desordenadas
En sus palabras: “Mientras los políticos, los militares, los periodistas y los historiadores pasan la vida etiquetando las cosas para crear antagonismos, las mujeres, que somos numerosas y muy desordenadas, nos encargamos de barajar esas etiquetas, reestableciendo la cordial confusión”. (Primera conferencia en Bogotá)

Tal “confusión” a la que hace mención la escritora, no es sino la expresión de que lo escrito no emana de un sujeto dueño del lenguaje ni refleja un mundo perfectamente clasificado. Es, por el contrario, el fruto de un saber que reside en la lengua misma, un saber que insiste en su propia y peculiar forma de desear y organizar la realidad, a la par de quien la pronuncia.
Su escritura es un acto de reencuentro con la esencia del lenguaje, un esfuerzo por preservar su vitalidad y una forma de expresar un saber que reside en la lengua misma, un saber que busca comprender y organizar el mundo de una manera única y personal.
***

BEATRIZ RONDÓN (Caracas, 1978) es Profesora de Lengua y Literatura. Poeta y narradora.
Facilitadora en la Escuela de Formación Hugo Chávez Frías y de talleres literarios por la Casa de las Letras Andrés Bello en las Bienales Orlando Araujo y Ramón Palomares con el taller Leer en otra clave. Su obra ha sido publicada en antologías y ediciones peruanas, mexicanas y traducida al árabe por la embajada Siria en la antología de poetas venezolanos. Zaranda (aún inédito) reúne una antología de micro relatos. Columnista en El Correo del Orinoco y el Cuatro F.
Ciudad Valencia











