Interpretar los inventarios, elecciones y carta de luchas, por José Ramón Rodríguez

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El presente también es una perspectiva, los resultados electorales no pueden conducir a análisis de condenas e impugnaciones generalizadas, son necesarios más que nunca los “filtros racionales” para una visión de nuestra realidad como país que experimenta un contexto histórico con múltiples complejidades en sus variantes internas y externas que escapan a las simples excusas que todos conocemos. Toca una lectura profunda de todo este proceso político, donde nuestra insuficiencia como izquierda crítica y deliberante no termina de aterrizar y pasamos en vuelo rasante por los lugares comunes de los ciudadanos. Los elementos cruciales del proceso bolivariano, son el real cumplimiento de los derechos sociales y económicos consagrados en la Constitución y el compendio de leyes aprobadas por la Asamblea Nacional Constituyente.

La etapa post elecciones compromete a las fuerzas del chavismo a avanzar, más allá de las concesiones simbólicas, sobre las instancias y espacios primarios para el ejercicio del poder y el protagonismo popular; la gestión pública y resolución de conflictos no puede estar fundamentada en la escogencia de Gobernadores, Alcaldes, Diputados Regionales y Concejales como mecanismo de “voluntades de gobierno individuales o mesianismo gerencial”. La mayoría de las bases chavistas y organizaciones populares tienen como norte las propuestas de Consejos Comunales y Comunas como vocería orgánica de la soberanía popular. La democracia protagónica es esencialmente deliberante y beligerante ante los problemas de la nación, la tan repetida inclusión política social se constituye en la pluralidad de una gestión de gobierno, donde se incluya al Poder Popular en la planificación de los planes de recuperación y crecimiento económico.

Las relaciones de gobernabilidad de los funcionarios del gobierno, tienen que dejar de ser prácticas verticales burocráticas con las organizaciones y redes populares. Es la vía para bajar las inevitables tensiones entre Estado Gobierno y la gran variedad de expresión de las redes organizativas que prefieren mantener la autonomía frente a la administración estatal. La reivindicación y demanda por repotenciar las propuestas chavistas, como proyecto de país y sociedad, con un programa político y plan de gobierno que apela éticamente a la mayor suma de felicidad, está presente en cada uno de los votos obtenidos el pasado 21 de noviembre. Concluimos con unas líneas del profesor y dirigente revolucionario Carlos Lanz Rodríguez: “La revolución bolivariana requiere una campaña de educación permanente para la formación (…) abarcando el espacio socio-político-cultural para una democratización del conocimiento y la ciudadanía” (8-10-2006)

LUCES Y SOMBRAS Naguanagua 22.11.2021

 

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José Ramón Rodriguez