El arte sonoro es ritmo y vibración relacionados
íntimamente al ser humano y su tránsito por el planeta.
Johanna García, música y poesía vibrante… La música debe considerarse como la más elevada de todas las artes, es lenguaje universal, sin discriminación de razas, credos o cualquier otra distinción mundana. Cuanto más elevado y espiritual es el individuo, más claro habla esta y el ser más salvaje se doblega ante ella.
En otro escenario y hablando sobre el sutil mundo del pensamiento, donde se ubican los cielos segundo y tercero, hogar del espíritu humano, la esfera del sonido ejerce un gran poder sobre el ser humano -pero limitado- el sonido muere tan pronto como nace en el mundo físico.
En análisis comparativo las experiencias del poeta son parecidas a las del músico. La poesía es la expresión de los más íntimos sentimientos del alma, en palabras que se ordenan de acuerdo a las leyes estéticas que rigen la expresión del espíritu del arte como lenguaje. La fuente que nutre al poeta y al músico encuentra una compartida inspiración en las imágenes y colores del Mundo del Deseo.
Johanna García, una dama del arte sonoro
Mi entrevistada de hoy es un ser humano especial y poseedora de una sensibilidad artística mágica, con un don de gentes aún mayor. Multi instrumentista (guitarra, mandolina, cuatro y bajo) y cultora de la poesía, Johanna García también desempeña el rol de empresaria y actualmente ocupa el cargo de Directora de Cultura en el municipio Los Guayos. A continuación transcribo una rica conversación sostenida con esta dama del arte sonoro:

DM- Para Johanna García, ¿el arte de la música y la mujer han evolucionado a través de su participación activa desde el siglo pasado hasta hoy?
JG- Claro, y muestra de ello es que podemos observar y escuchara a la mujer dirigiendo orquestas, endulzando la pedagogía del arte en las escuelas, cultivando destrezas y asumiendo “solos” en instrumentos de mayor exigencia y fuerza en ejecución. La mujer se ha atrevido actualmente no solo a ser inspiración y musa, como en siglos pasados, sino ejecutante y solista. La mujer venezolana definitivamente es versátil y polifacética.
DM- En su gestión como Directora de Cultura en el municipio Los Guayos, ¿cuál piensa usted que ha sido su mayor reto?
JG- Mi mayor reto ha sido crear espacios culturales donde no había nada. Junto a la alcaldesa Mervelis de Burgos hemos dado respeto a la formación académica del arte en niños, jóvenes, adultos y seguimos construyendo.
DM- Como multinstrumentista, ¿cuál es su más hermoso recuerdo?
JG- Mi más hermoso recuerdo fue empezar a ejecutar guitarra -en vez del cuatro- por ser llamado más fácil. Donde todos empezaban allí, yo no quería. Recuerdo que fue con una Ramírez (guitarra) con cuerdas de metal, de mi padre -más grande que yo-, logre que sonara muy bien la partitura que estudiaba. Esto me hizo creerme capaz de ejecutar otros instrumentos.
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DM- Hoy, después de ya una larga carrera en la música, ¿qué significa ser músico?
JG- Hoy, después de muchos años de carrera, ser músico es ser amigo, es cultivar donde pocos los han hecho, es tener un gran don, que concedido por Dios permite agradecerle, es cautivar con una poderosa herramienta a la que le debo todo los que soy, la música.
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Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM.
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