A Nelson Garrido in memoriam*

 

Pongo toda mi vida

en una sola fotografía.

Fan Ho

 

El pasado 19 de agosto se celebró el Día Mundial de la Fotografía y del Fotógrafo, evento en el cual tuvimos la oportunidad de participar en el conversatorio Aragua en foco, realizado en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo Mario Abreu (MACMA), contando con la presencia de destacados fotógrafos de Aragua, Carabobo y Caracas.

Para celebrar este misterioso oficio de capturar el instante fugaz de una imagen en movimiento, el panel invitado expuso su preciada temática ante un nutrido público amante de la fotografía, ávido  de intercambiar y confrontar conocimientos:

Luis Duarte: 23 años de memoria y resistencia; Jorge Maraima: Amor en crónica; Frank Araujo: Patrimonio en la Mira; y Juancho Domínguez: Geometría fugaz.

 Destacamos que al finalizar las ponencias le planteamos al artista visual, Juancho Domínguez, realizar una breve reseña sobre su trabajo, que ahora compartimos con nuestra inmensa minoría de lectores.

 

DEL MISMO AUTOR: BENACERRAF, GARCÍA LORCA Y UN TALLER DE CINE

 

El arte no convencional de la fotografía de la calle

Remarcamos que la fotografía callejera es motivada por la curiosidad y la búsqueda creativa de su autor, cargada de espontaneidad, donde el sujeto fotografiado, generalmente no está al tanto de aparecer en la foto.

 

Encuadre rápido y momento preciso al ritmo de la calle

Partiendo de nuestra experiencia personal reafirmamos que es  importante desarrollar un “ojo fotográfico” para captar dónde está la foto antes de oprimir el obturador y hacer “clik”. Esto solo se logra a través de la práctica diaria de recorrer las calles de la ciudad día tras día, observando el paisaje urbano, con los edificios tapando el cielo y las aceras colmadas de transeúntes pasando a nuestro lado, sin poses, sin tiempo para nada.

De esta manera el fotógrafo se convierte, sin percibirlo siquiera, en cazador de imágenes fugaces, persiguiendo cual detective a sujetos anónimos, totalmente desconocidos, que se transformarán, por arte y magia del oficio, en protagonistas y hasta héroes de esta aventura personal que nunca sabremos cuándo ni dónde terminará.

Tal vez en un álbum, en una exposición en algún museo o galería o en el peor de los casos, en la cesta de la basura.

 

Antecedentes de este género, algunos pioneros

 La fotografía callejera existe desde el disparo de varias horas que hizo Joseph Nicéphore Niepce desde la ventana de su finca en 1826, capturando la presencia del entorno exterior.

También en 1838 o 1839, Louis Daguerre, otro de los pioneros, tomó un daguerrotipo del Boulevard du Temple en París, pero debido a los largos tiempos de exposición utilizados entonces, las calles parecían vacías, registrándose por accidente a un limpiabotas y su cliente, siendo este el primer rastro humano involuntario en la calle que se conozca.

No obstante, Eugène Atget es considerado el gran pionero y padre de la fotografía callejera por haber retratado de manera sistemática las calles, los escaparates y los más recónditos rincones del París de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

 

Henri Cartier-Bresson-Rue Mouffetard, París (1952)-niño con botellas de vino
Henri Cartier-Bresson-Rue Mouffetard, París (1952)-niño con botellas de vino.

 

Henry Cartier-Bresson y el instante decisivo

Igualmente destacamos que fue el fotógrafo francés Henry Cartier-Bresson quien consolidó en la década de 1950 lo que se conoce como “el instante decisivo”, definiendo la fotografía de calle como “la habilidad de capturar un evento efímero en el que la forma y el contenido se alinean perfectamente en un segundo”.

 

 

Fan Ho: maestro de la fotografía callejera y máximo referente del trabajo de Juancho Domínguez

Fan Ho (China, 1931-Estados Unidos, 2016), fotógrafo y director de cine conocido como el “Henry Cartier- Bresson de Oriente” por las poéticas imágenes de su lar nativo en las décadas de 1950 y 1960, es considerado el maestro de la fotografía callejera del siglo XX.

 

 

A pesar de su condición de autodidacta Fan Ho se destacó por su dominio magistral del claroscuro y una geometría milimétrica en sus composiciones. Utilizaba el contraluz, la niebla, los haces de luz solar y las sombras profundas para crear atmósferas dramáticas y teatrales.

Sus fotografías se caracterizan porque retratan la vida cotidiana de los lugareños, confrontándolas con la inmensidad de Hong Kong, ciudad que se convertiría en el escenario principal de su icónica obra, generando en quien las observa una extraña sensación de melancolía y silencio en medio del caos urbano, ese que literalmente ahoga a los transeúntes, dejándolos atrapados en medio del ruido, el humo y el smog.

 

Juancho Domínguez: el arte de la fotografía callejera

Juancho Domínguez.fotógrafo de la calle

“Me he formado de manera autodidacta, tengo nueve años en este oficio, Comencé a los 70. Tomo entre 30 y 50 fotos diariamente. De cada 100 tal vez me quede con una».

Mi fotógrafo favorito y quien más me ha influido, y a quien no le llego ni a la correa de su cámara, es Fan Ho», nos comunica (vía whatsApp), Juancho Domínguez, a quien, fortuita o causalmente, recién conocimos en el conversatorio antes mencionado.

(Llama nuestra atención el extraordinario parecido del personaje que nos ocupa con Baldomero Palma, fotógrafo de la calle, alto, delgado, de ojos avizores con remarcadas ojeras, y largos brazos que terminan en una larga mano con largos dedos prestos a oprimir el obturador de su Polaroid  Inolvidable amigo al que hace muchas lunas y soles también le dedicamos varias crónicas literarias en libros, revistas y diarios de circulación nacional).

Para Juancho, Caracas es una  inmensa calle del tamaño de su mirada. Calle que él sale a recorrer día tras día con su cámara Sony Alpha 5000, y como buen cazador de luciérnagas, pasará horas esperando pacientemente el momento único, el encuadre irrepetible o el “instante decisivo”, para hacer sus 30, 40 y hasta 100 disparos de los cuales solo unos dos o tres darán en el blanco. Trayendo ya de vuelta del largo trajinar por el claroscuro, su preciado botín cargado de sueños, donde quedarán fijadas para siempre:

Las risas de los niños,  los obreros cargando pesados sacos, los albañiles montados en un trapecio desafiando las nubes o unos maniquíes impávidos, parados en medio de la calle viendo la vida pasar…

Esta pasión de Juancho por la fotografía nos hace retrotraer a la Casa-Taller de Arte La Colmena, entonces ubicada en la urbanización Calicanto de Maracay, donde realizamos una pasantía de varios años por el claroscuro de la mano de Wilson Prada y Daniel “Hippie” Peña, reconocidos artistas visuales. Allí vimos nacer en el cuarto oscuro, sobre el papel fotográfico Ilford 400 Asas, nuestras primeras fotografías salidas a la luz a comienzo de la década de los ’90.

Pero, dejemos que sea nuestro amigo Juancho Domínguez quien nos devele con sus propias palabras esa antigua manía suya por el arte de mirar lo invisible.

 

 

Las calles de Caracas y su gente en la mirada de Juancho

Mi nombre es Juancho Domínguez, narrador visual. Vivo en Caracas. Mi actividad está enfocada, definitivamente, en la fotografía callejera, tratando de reflejar de alguna manera el pulso de mi ciudad, el ir y venir de su gente en el día a día, su luz, sus sombras, colores y en cierto modo su arquitectura.

 Me gusta la calle porque es un mundo que cambia cada segundo. Soy un empedernido cazador y pescador de la imagen callejera, eso me apasiona y me causa una especie de adicción por lo volátil e irrepetible de las escenas. Poder capturar esa efímera realidad es un reto constante.

Las luces, las sombras y las acciones se suceden en instantes, todo tiene que coincidir al momento, que no es solo un momento decisivo sino también un momento decidido. Todo depende de ti. La calle es como una cinta sin fin de eventos caóticos y solo tu ojo y tu mente permiten darle una cierta coherencia.

 

 

Mi trabajo se decanta más hacia el blanco y negro, aunque no descarto el color. Nosotros no vemos en color, el blanco y negro no existe en la realidad, y eso me parece que le confiere a la imagen una dimensión distinta, que me encanta para la foto de calle. El color me gusta cuando hace que resalten los elementos que uno quiere destacar. Lo uso deliberadamente cuando le imprime fuerza a la escena.

El trabajo que realizó no obedece a un proyecto fotográfico específico, porque lo específico es la propia calle, que es el mejor reflejo de una realidad palpitante, del día a día en una sociedad que vive un proceso de transformación constante.

Soy un eterno enamorado de la gente y de la cultura popular. Me encanta poder captar su esencia en esa espontaneidad sincera que exhiben en la vía pública, sin poses, sin pedirles permiso, para así obtener la imagen más auténtica posible. Voy continuamente a los sitios populosos, me muevo en el transporte público y voy absorbiendo toda esa exudación social que es el caldo nutritivo de mis fotos.

 

 

Doy gracias infinitas a las personas por ser las protagonistas de las pequeñas historias y ficciones que el observador de la imagen se inventa y recrea a voluntad. Les agradezco por darme esa oportunidad de enmarcarlos en una fotografía.

Mi hora preferida es entre las 4 pm y las 6 pm; y en la noche, después de las 9 pm. La fotografía callejera cubre mi necesidad de expresarme con la gente de una manera artística.

 

Finalmente, con su valioso testimonio nuestro amigo nos motiva a volver la mirada a las calles de Caracas y su gente:

 

“El ser humano es el motivo fundamental en mi fotografía. El escenario es la calle, incluyendo los lugares público, desde un bar a una iglesia. No reclamo nada más de lo que daré en la vida. Tan solo soy un marcapasos de mi ciudad. Mis imágenes hablan por mí.

¡Mi mejor fotografía es la que no he tomado y cuando llegue ese momento me sentiré realizado como fotógrafo!

 

Salud, Poetas

 

*Sirva esta crónica visual, más allá de las diferencias político-ideológicas, como tributo a la memoria de Nelson Garrido (Caracas, 24 de agosto de 1952-20 de agosto de 2026), fotógrafo venezolano distinguido con el Premio Nacional de Artes Plásticas, en 1991.
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Mohamed Abí Hassan-taller de cine-Edgar Narváez

Mohamed Abí Hassan (El Tigre, 1956). Poeta, artista visual y editor independiente. Licenciado en Educación, Mención Artes Plásticas (cum laude), por la Universidad de Carabobo (UC). Ha ejercido la docencia en la UC y en la Universidad Arturo Michelena. Ha sido colaborador en las revistas Poesía y La Tuna de Oro (UC). Primer Premio II Bienal de Literatura Gustavo Pereira, Mención Poesía 2013; Primer Premio IV Bienal de Literatura José Vicente Abreu, Mención Poesía 2016; Primer Premio Concurso Nacional del II Festival 3.0 de Historias Comunales Ramón Tovar (2022).

Formó parte de la Comisión Rectoral del Encuentro Internacional de Poesía de la UC. Coordinó el Taller de Formación de Cronistas Comunales en Mariara, estado Carabobo, auspiciado por el Minci, la Revista Nacional de Cultura y el Centro Nacional de Historia. Actualmente se desempeña como facilitador de talleres de iniciación en la creación literaria, así como talleres sobre patrimonio histórico.

 

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Ciudad Valencia/RN