La bitácora de la poesía del Caribe tiene cuerpo de mujer | Mirih Berbin

Mar Caribe-cuerpo de mujer-la bitácora

En cada travesía hay un orden natural, un paralelismo acompañando al sujeto pensante que se sabe en el medio de una realidad, sin importar de qué manera esta se altera. Hay una conjunción de sensaciones despertándose junto al viaje, que no es distinta ni aparente.

Esa unión de lo sensorial es, más bien, cada escena vivida en medio del asombro de lo nuevo y bueno, reflejada en la prosecución de los eventos, donde el sujeto pensante se detiene a contemplar o se acelera a vivir. Junto al ventanal de sus emociones, se encuentran el lápiz y el papel de sus sentidos.

Ahí una forma de escritura parecida a la llegada de los rayos de la mañana y al movimiento sutil de los dedos le permite convertir esa búsqueda en una postal con fecha y destinatario, algunos lo llaman aire, otros le decimos poesía.

Una poesía descrita desde la feminidad, desde la mirada humana y protectora, una poesía escrita por dos mujeres: Jeanette Amit y Marithelma Costa.  

 

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La poesía del viaje de nuestras vidas es la bitácora dicha al lector, a través de los recuerdos que, como bien se ha mencionado, pertenecen a la mirada madura de mujeres que se han dedicado a ser el cuerpo donde habita y emerge el poema. Algunos de ellos serían significativos, otros despiertos o incluso incomprendidos, pero que se merecen recordar.

En esta oportunidad, no hay uno, ni dos, sino tres sujetos pensantes trazando en diferentes puntos cardinales la fascinación por la mirada desde la feminidad, que alcanza su máxima de comprensión en el reconocimiento de la angustia y la ternura.

JEANETTE-AMIT-Israel-Costa-Rica-1972

La bitácora siempre acertada me hizo cruzar caminos con una poeta de Costa Rica, Jeanette Amit. Siempre guardé el asombro de leer la manera tan perfecta y amplia en la que ella escucha al cuerpo. En una tarde de encuentros y café, Amit me ha regalado su libro «La lucidez del cuerpo» y con él la posibilidad de saber de la danza de otros cuerpos en las interrogantes de detener el aliento.

Su poema Despierta hace recordar el tacto, el sonido de los tambores, la feminidad escondida bajo la piel del silencio. Tiene tantos idiomas que cada vez que vuelvo a su encuentro dice algo distinto por los aires de fuera y la melancolía. Sin embargo, han sido la musicalidad de la angustia y el sonido de lo no encontrado los que que ha marcado nuestro encuentro con Amit, como en su otro libro «Otras maneras de viajar», del cual les ofrecemos este fragmento:

 

Alguien que quiere abrazarte toda
dime ¿cómo se renuncia a lo que no
te pertenece?
¿cómo curas los insomnios tatuados
en la almohada?
¿cómo se deja de anhelar lo que no
nos corresponde?
quisiera llegar a tus brazos
con todas las sonrisas
que verás.

 

Marithelma-Costa-poeta Puerto Rico

Por otra parte, en la consustanciación de ese paralelismo anteriormente mencionado, conocí, de Puerto Rico, a la poeta Marithelma Costa. Se define por su alegría e incansable búsqueda de la palabra. Una sonrisa reflejada en la vitalidad de sus palabras, una poesía sutil, de la luz, de la evocación, pero también de las tribulaciones provenientes de aquello que está en el fondo del lago donde lo real es inamovible y certero.

A pesar de que actualmente se encuentra dialogando con una novela que escribió sobre las desavenencias que tuvo una familiar suya en el libro titulado «La bendición de Rosalía», deseo acercarme a su yo poeta, a ese diario en yuxtaposición al mundo, a su mundo. Relatos despiertos de viajes faltantes que todavía recobran sentido. Del libro Diario Oiraid leeremos su poema «Fábula»:

 

Existen unos pájaros que viajan
año tras año
de una querencia a otra 
 
Unas aves en constante peregrinación
Al final del día las he visto volar
en círculos concéntricos
para lanzarse exánimes
al punto donde todo se inició.

 

Ese viaje simboliza las travesías de sujetos que recrean la vida y el amor cada vez. Como si para completar la escena Marithelma no suelta el lápiz y dibuja en un sólo trazo círculos que van y vuelven, átomos inexistentes en que se elevan de la necesidad de seguirlo intentando, año tras año, las veces que sean necesarias.

En esa mezcla de sonrisa y observación del vuelo, el accionar de la autora devuelve las aves a su viaje anual para reencontrase con ella, el mismo recorrido que hacemos todos a la vuelta por su poesía.

Ciertamente, estos dos espacios que tienen en común la mirada infinita del Mar Caribe y la feminidad que su pluma alcanza, se encuentran desde las diferencias que cada poeta aporta con su entrega al objeto de los afectos o incluso con la sensación de que podrían convertirse en alguna.

Tanto Amit como Costa se relacionan, desde la visión amplia de sus sentimientos, con la intriga y la observación características y atemporales. De manera que, definitivamente, la poesía que bordea el Mar Caribe tiene alma, memoria, fuerza y un fascinante y único cuerpo de mujer.

 

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Mirih BERBIN-foto columna-Después de Todo-las palabras

Mirih Berbin (berbinm@gmail.com) es poeta, traductora, editora, promotora cultural y docente. Magíster en Lectura y Escritura en la Universidad de Carabobo (UC). Es profesora asistente de la UC y de la UAM. Es editora adjunta de la página literaria El Diente Roto. Fue especialista de poesía en el Museo de Arte Valencia con más de cien lecturas de poesía dentro y fuera del país. Ha escrito varios artículos arbitrados sobre la enseñanza del idioma y los aportes filosóficos para la educación.

Su poesía se ha publicado en numerosas revistas, páginas y antologías. Fue columnista de la página cultural semanal del Diario La Costa entre el 2009 y 2011. Ha publicado: Mareas (2009) y Hacerme Templo (2016), e Hilos Nacientes se encuentra en imprenta. Su poesía ha sido traducida al árabe, francés, italiano, catalán e inglés.

 

Ciudad Valencia / RN