De la formación alcanzada por Bello en su vida caraqueña hablará no sólo su poesía, sino también su “Resumen de la Historia de Venezuela”, en la Introducción del Calendario Manual y Guía Universal de Forasteros en Venezuela para el año de 1810, reconocido como primer libro publicado en nuestro país (Grases, 1979, 65). Recuérdese que la imprenta llega tardíamente a Venezuela en 1808.

En el mencionado “resumen”, una especie de texto científico y poético, se ha encontrado el anticipo de la visión directa y del enfoque ético de las “Silvas Americanas”. Asimismo, Rafael Caldera asevera que el Análisis ideológico de los tiempos de la conjugación castellana (1841), publicado inicialmente en Chile, ya era objeto de estudio y apuntes en Caracas, lo cual no debe extrañarnos, por los estudios de latín, gramática castellana y otras lenguas que Bello realiza durante este período:

 

DEL MISMO AUTOR: ANDRÉS BELLO BAJO LA SOMBRA DE UN SAMÁN

 

El Andrés Bello que salió de Caracas en 1810 (…) fue un sabio ya formado (…) allí está perfectamente diseñado el Bello de Chile, el que desde aquella nación hermana irradiará su luz por todo el continente (Caldera, 1979, 19 y 20)

 

El paso de nuestro maestro por la secretaría de la Capitanía General de Venezuela seguramente influirá en su formación como estadista y legislador. Sus servicios en el gobierno de la colonia no impedirán su nombramiento como integrante de la misión venezolana que viajará a Londres, en búsqueda de reconocimiento diplomático para la recién constituida Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII. Lo avalan su fama intelectual, su carácter y sus relaciones con los mantuanos caraqueños.

Pocas menciones bastarían para ilustrar esto último: su destacada participación en la tertulia de los Ustáriz, su actuación como maestro de Bolívar, de quien apenas le separaban dos años de edad, y las cartas de admiración y aprecio que Juan Germán Roscio le dirigiera al poco tiempo de su partida para Londres, en compañía de Bolívar y López Méndez.

Su identificación con los mantuanos que se rebelarán contra el poder peninsular la llevará en la sangre: en su solicitud de título de Bachiller en Filosofía se definirá como blanco limpio de sangre, sin mezclas con judíos, moros y mulatos. Según documenta Rafael Domínguez (en Grases, 1981, 204), en esa oportunidad, Andrés Bello, en 1810, requiere justificativo y certificación, previo interrogatorio a testigos, en los siguientes términos:

 

(…) si saben y les consta que mis padres son habidos, tenidos y reputados por blancos, limpios de toda mala raza de judío, moro y mulato, de los nuevamente convertidos por el Sto. Oficio de la Inquisición, siendo cierto que mis abuelos fueron habidos por tales sin cosa alguna en contrario (…)

 

“Ruta de Rodríguez y de Bello: Estética de dos maestros” por Juan Medina Figueredo

 

Ante la Capitanía General lo recomienda el Marqués de Ustáriz, en cuya casa acostumbraba participar de sus tertulias. Pedro González Ortega, primer oficial de la Secretaría de la Capitanía General de Venezuela, lo señala a la hora de preferirlo para segundo oficial de dicha Secretaría, como recomendado por la opinión pública y los intelectuales.

 

NOTAS

1.- Caldera, R.: “El Andrés Bello que viajó a Londres en 1810”. Revista Nacional de Cultura. Caracas. Venezuela.
2.- Grases, P.: Antología del Bellismo en Venezuela. Monte Ávila Editores. Caracas. Venezuela.

 

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Juan Medina Figueredo

Juan Medina Figueredo (Aragua de Barcelona, 1947): Polígrafo de raza, ha incursionado en la poesía, el ensayo literario y el análisis socio-político. Su rebeldía política y cultural no es panfletaria sino solidaria, al punto de estar bien aliñada por su bondadosa personalidad. No se le puede reclamar nada, pues sus convicciones ideológicas y su quehacer escritural apuntan a una conciencia ética y espiritual inconmovible.

Entre sus libros contamos “Reverberaciones” (1995, poesía); los ensayos “La Terredad de Orfeo” (dedicada al poeta Montejo) y el libro comuna que es “Siglo XXI, educación y revolución” (2010) con su estructura en redes que comunica la crónica y el ensayo; el volumen de cuentos “La Visita del Ángel” (2010) y la novela “Por un leve temblor” (2014). Con estos dos últimos ganó el premio de narrativa de Fundarte y una mención de publicación del mismo sello editorial, respectivamente. Que nosotros sepamos, caso único en este certamen literario.

Su poesía ha sido publicada en dos colecciones poéticas importantes como “El Corazón de Venezuela. Patria y Poesía” y “Rostro y Poesía” de la Universidad de Carabobo. Su periplo literario apuesta por un decir directo y no mediatizado por los discursos académicos autorizados. (Reseña de José Carlos de Nóbrega)

 

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