La cultura transforma las relaciones sociales y estas modifican a la cultura, en esas determinaciones recíprocas consiste su dinámica. Obviamente, en estas transformaciones, la naturaleza está incluida. No todas las transformaciones de la cultura suponen un avance o un desarrollo de sus fuerzas productivas con la finalidad de alcanzar la mayor suma de felicidad colectiva; es decir, no todos los movimientos de la cultura tienen una finalidad teleológica. Brito García (1991) incluye otros dos movimientos, el revolucionario y la decadencia.
El movimiento revolucionario busca como respuesta una nueva adaptación a las problemáticas socioculturales; en la decadencia, el organismo cultural responde a nuevos acontecimientos y requerimientos de adaptación como hubo respondido en el pasado a otros tipos de problemas, similares o no.
Según Brito García, es la revolución el mecanismo de adaptación y de responsividad más adecuado. Estas respuestas las aprenden y las extraen las culturas de las subculturas que proliferan dentro de ellas. En la revolución las respuestas son oportunas por lo que disminuye el riesgo de fallar. Ahora bien, ¿es posible hacer de la revolución un dispositivo social, ecológico, político y económico de evolución? Pienso que la respuesta es y debe ser positiva, toda vez que ese reto se convierta en un objetivo de todas las instituciones de poder y se tome en cuenta la sobrevivencia del ser humano en el planeta. No queda otra opción, pero esto es solo un anhelo.
DEL MISMO AUTOR: CONCEPTO GENERAL DE CULTURA
Es tiempo de que volvamos al concepto de cultura que en entregas pasadas había dejado reservado: la cultura en tanto que producción y circulación de discursos que funcionan ordenando las relaciones sociales. Los discursos pueden ser de poder y contrapoder, como lo vio Foucault, de cultura y contracultura, como lo afirma Brito García, o de la gran tradición y la pequeña tradición en opinión de Shiel.
Lo que queremos descontar, por una parte, es la siempre repetida y manida distancia que el universo simbólico establece entre el ser humano y la naturaleza, a este universo simbólico hemos convenido en llamar cultura, pero si esta, además, es la manera que tiene la naturaleza de transformarse a sí misma (cultureza), entonces el símbolo no puede seguir siendo una distancia, una separación, sino la expresión gráfica y discursiva de aquella transformación. Deleuze y Guattari denominaban a esto la producción deseante, la vinculación de la vida en la producción, la naturaleza humana en tanto que factor económico cuyo flujo empalma con otros factores más allá y más acá del triángulo familiar.
Por otra parte, queremos apuntar que, la reproducción de los discursos también es reproducción permanente de subjetividades, las cuales encuentran sus moldes en las instituciones por donde aquellos discursos circulan, generando a su vez, una serie de subjetividades con maneras muy similares de comportamiento en las relaciones sociales. Es en los discursos donde los grupos, los sujetos, las familias y las colectividades, se juegan el ser, lo que son, sus identidades.
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Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia / RM













