El escritor checo Rainer María Rilke nació en Praga en 1875. Su primer libro, Vida y canciones, lo publicó en 1894, a los 19 años de edad. Tanto ésta como sus obras siguientes fueron escritas en alemán.
Durante una época, Rilke fue secretario del escultor francés Auguste Rodin, circunstancia que influyó notablemente en su concepción de la literatura. De hecho, el contacto con Rodin y con la obra del pintor Paul Cezanne –también francés–, lo llevó a cambiar su misticismo inicial por un ideal estético según el cual, mediante una intensa observación, es posible hacerse con la esencia de lo observado.
Su libro más recordado es Elegías del Duino, editado en 1923. Rainer María Rilke murió en el sanatorio de Valmont, cerca del cantón suizo de Montreux, tres años después, en 1926.
DEL MISMO AUTOR: ARENAS SONORAS

Entre 1905 y 1906, Rilke vivió en París y fue a finales de este lapso cuando ocurrió la anécdota que referiremos.
Todos los días, Rilke hacía el mismo recorrido, junto a una joven amiga, cuyo nombre no hemos obtenido
Cuando hacían ese trayecto, pasaban por una calle muy concurrida, en una de cuyas esquinas estaba siempre una anciana pidiendo limosna. Esta mujer era bastante particular, pues se limitaba a mantenerse inmóvil, sentada en el suelo, con una mano extendida y los ojos mirando hacia abajo.
Ni siquiera cuando algún transeúnte colocaba una moneda sobre la palma de su mano hacía algún movimiento. Todos los días también, la amiga de Rilke le entregaba a la anciana una moneda.
Un día, asombrada, la amiga de Rilke le preguntó a este por qué nunca le daba nada a la pobre mujer.
–Si lo hiciera –respondió el escritor checo–, tendría que darle algo para su corazón y no solo algo para sus manos.
Al día siguiente, Rilke sorprendió a su amiga cuando se encontraron, pues el escritor portaba una rosa para la mendiga.
Poco después y tal como hacían a diario, Rilke y su amiga se detuvieron en la esquina donde se hallaba la mujer. Pero esta vez algo cambió: en lugar de la habitual moneda que su joven amiga depositaba en la mano extendida de esta, Rilke le puso la rosa y, a continuación, le cerró los dedos sobre el delgado tallo.
Entonces sucedió algo asombroso: la mujer alzó la mirada, se levantó trabajosamente del suelo y, agarrando una de las manos de Rilke, se la llevó a los labios y la besó.

De seguidas y sin decir una palabra, se marchó apretando la rosa contra su pecho.
En las fechas siguientes, ni Rilke ni su amiga volvieron a ver a la anciana mendiga.
Solo al séptimo día, contado desde aquel en que el gran escritor checo le entregó la rosa, la vieja mujer reapareció en la esquina de siempre, inmóvil como de costumbre.
–¿De qué habrá vivido todos estos días en que no recibió nada? –preguntó la amiga a Rilke, mientras señalaba a la mendiga.
Este contestó, con una gran sonrisa:
–Vivió de la rosa.
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Armando José Sequera (Caracas, 1953) es un escritor y periodista venezolano. Autor de más de cien libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido cerca de 30 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012). Es asimismo Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, 2026.
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
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