Las 3R de Chávez en la dialéctica cualitativa de la Revolución

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Las 3R de Chávez en la dialéctica cualitativa de la Revolución… Uno puede pensar libremente que el comandante Chávez siempre supo que a pesar del desarrollo de una gran cantidad de acciones, medidas, leyes y programas para la soberanía del país y el bienestar social; muchas otras no marchaban como debían marchar porque las desviaban de su propósito original, se quedaban en el papel o simplemente se extraviaban en el camino.

Frente a esa realidad adversa, el comandante asumió el ejercicio de la crítica y la autocrítica revolucionarias como método permanente para lograr la mayor eficacia y calidad posibles de su gobierno y del proceso revolucionario en general. Ese ejercicio de crítica y autocrítica de su propia praxis, Chávez lo bautizó con nombre propio: las 3R (Revisión, Rectificación y Reimpulso).

La primera R de Revisión, implica ejercer de manera permanente, la vigilancia y el seguimiento crítico de los planes y políticas del gobierno, del partido y del trabajo social con las comunidades desde las organizaciones del Poder Popular. Revisar significa ver con atención y cuidado; someter el plan, la obra, los recursos o el presupuesto a nuevos y permanentes exámenes para corregir, enmendar o reparar todo lo que sea necesario para asegurarse y garantizar que todo se realice tal como ha sido pensado y diseñado originalmente en sus objetivos y procedimientos metódicos. Por eso, La revisión es permanente y equivale a vigilancia y control para que todo se haga bien en la cantidad prevista y sobre todo en la calidad necesaria.

La segunda R de Rectificación, nos ubica en la constatación de los errores, las equivocaciones o las desviaciones en la realización de la obra o el plan de trabajo. La palabra rectificación como sustantivo del verbo rectificar significa reducir algo a la exactitud que debe tener, contradecir a alguien que haya cometido un error, modificar los errores propios, corregir las imperfecciones o defectos de algo ya hecho, enmendar los actos y procedimientos equivocados.

En el momento o proceso de la rectificación, es cuando la crítica y la autocrítica debemos ejercerla con cuidado, con inteligencia, con la mayor objetividad posible y el respeto necesario, poniendo siempre por delante el interés de la revolución, del colectivo, del país, del pueblo y no el interés personal, individual y mezquino que, lejos de unir y fortalecer, divide y debilita las fuerzas del pueblo y la revolución.

La tercera R de Reimpulso, identifica el momento práctico del compromiso creador y re-afirmativo de la acción revolucionaria, en el cual la capacidad teórica y práctica se pone a prueba para darle la continuidad necesaria al plan, la obra, el proyecto, la tarea, después de haber hecho la revisión critica y la rectificación de los errores o fallas detectadas.

El reimpulso significa repetir el impulso inicial, pero ahora, con mayor conocimiento, energía, seguridad y certeza en virtud de las correcciones ya hechas y el mejoramiento del plan, es decir, impulsar de nuevo; pero, con mayor y mejor fuerza en la calidad de la acción.

De acuerdo con las 3R, la acción política, social y revolucionaria está centrada en el reconocimiento y búsqueda de soluciones para las contradicciones permanentes entre la realidad (la desigualdad social) y los deseos (la igualdad social), lo concreto (construir el socialismo) y lo abstracto (soñar o idealizar el socialismo), lo que existe objetivamente (el capitalismo) y lo que no existe todavía (el socialismo); lo que ya no sirve, pero se resiste a morir (el capitalismo y su Estado burgués) y lo que es nuevo, pero no ha terminado de nacer (nuestro socialismo bolivariano).

Por ejemplo, cuando Chávez se juramentó en febrero de 1999 y calificó de “moribunda” a la Constitución vigente, no expresaba otra cosa sino su crítica a la democracia formal representativa y la necesidad de aplicar una Revisión al sistema dominante de la partidocracia adeco-copeyana puntofijista que llegaba al final de sus cuarenta años de dominio sobre el país.

Luego, ya en la Presidencia, Chávez pone en marcha inmediatamente la segunda R. Convoca al Poder Constituyente para la Revisión crítica de la Constitución “moribunda”, pero vigente desde el año 1962; y elaborar una nueva Carta Magna para refundar la República. En ese proceso de Revisión constitucional, participó ampliamente el pueblo como protagonista principal con sus múltiples propuestas y sus propias formas de organización y creación colectiva.

De esa manera, nació la nueva democracia participativa y protagónica que hoy tenemos consagrada en nuestra Constitución, en la cual el Poder Popular es el sujeto histórico para la liberación del país y hacer la revolución.

La aplicación de la tercera R la tenemos en el Reimpulso constitucional con la aprobación de la nueva CRBV a través del referendo aprobatorio de 1999. De manera que nuestra actual democracia participativa y protagónica, surge precisamente como una necesidad histórica de rescatar, actualizar y consolidar la tradición democrática y libertaria de nuestro pueblo.

Esa tradición ha sido siempre traicionada por las fuerzas capitalistas burguesas pro- imperialistas; pero, igualmente defendida por los patriotas y revolucionarios de todas las épocas. Chávez asume, así, esa tradición liberadora bolivariana y desarrolla su liderazgo político, patriótico y revolucionario, con base en el método de las 3R.

A siete años de su partida, estamos ahora en una nueva etapa, mucho más delicada y crucial que las del pasado. Hay una guerra multifactorial y no convencional del imperialismo para destruir nuestro proceso revolucionario.

El presidente Nicolás Maduro asume el legado del comandante eterno y aplica, igualmente, las 3R en las siguientes áreas de importancia estratégica: una, la defensa y consolidación del orden constitucional, la democracia participativa y protagónica, la seguridad y la soberanía con base en la unidad cívico-militar patriótica, popular y revolucionaria; dos, la recuperación y continuidad del estado de bienestar y desarrollo socio-cultural del pueblo, destruido parcialmente por la guerra económica y el saboteo institucional; tres, la construcción y desarrollo del nuevo modelo económico productivo independiente, soberano y socialista, que es la tarea histórica más difícil y llena de fuertes contradicciones; cuatro, la defensa y consolidación de la paz, el diálogo y la sana convivencia para el desarrollo integral de la nación.

Durante estos siete años, Nicolás Maduro ha asumido con sorprendente eficacia y calidad política, la continuidad y consolidación del proceso revolucionario bolivariano. El escenario interno y externo ha sido ampliamente adverso desde un principio de su mandato. El enemigo imperialista ha mostrado todo su odio y ferocidad criminal en su empeño de liquidarlo, asesinarlo, sin éxito alguno. No han podido ni podrán consumar ese objetivo.

En nuestro país existe un sujeto histórico que sigue empeñado en construir y consolidar material y espiritualmente el legado de Chávez: la liberación de la patria y el socialismo del pueblo. Ese sujeto es real y concreto, tiene dos rostros inconfundibles: el presidente Nicolás al mando y el pueblo de a pie batallando.

Pero, tampoco debemos alimentar ilusiones. Es necesario reconocer que nuestra sociedad tiene dos debilidades históricas que han sido determinantes en la crisis actual: la estructura económica privada, capitalista, rentista, dependiente y atrofiada; y la tradición burocrática, ineficaz y corrupta del Estado burgués venezolano.

En ambas estructuras no mandan los revolucionarios ni el pueblo; sino la burguesía privada que se sigue alimentando de la renta del Estado; y la burocracia estatal de vieja factura adeco-copeyana, cuarto republicana o escuálida, como quieran llamarla, lo importante es que existe y está allí haciendo lo suyo: sabotear y destruir.

Frente a estas dos realidades, es necesario potenciar la eficacia y la calidad revolucionaria del proceso bolivariano con base en el método de la 3R de Chávez. Por ejemplo, cuando Obama, en el 2016, lanzó el Decreto imperial de calificar a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de EEUU, nuestro Presidente no dio una respuesta meramente cuantitativa de movilización política y declaraciones de prensa, sino que ordenó recoger firmas del pueblo y eso tiene un tremendo valor cualitativo, pues, cada firmante sabe que asume un compromiso.

Se le presentó a Obama personalmente en un evento diplomático de toda la América y en su cara le dijo: Aquí tengo más de 10 millones de firmas de mi pueblo contra su Decreto. Esa cifra, en votos, nunca la hemos logrado para Chávez ni para Maduro; pero, para la defensa de la patria, sí. He allí la diferencia entre la cantidad y la calidad en el manejo dialectico de las contradicciones.

En el tema, bastante delicado, de la relación directa del Presidente con el pueblo, es donde se presentan muchísimas contradicciones, pues, es muy frecuente que un anuncio presidencial diga una cosa y en la realidad sucede otra, diferente o contraria. Para superar esa contradicción cuantitativa y cualitativa, muy grave; Maduro procedió a Revisar, Rectificar y Reimpulsar.

 

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El resultado fue la creación y puesta en marcha del carnet de la Patria y el Sistema Patria, en general. Con ello se ha construido un nuevo modelo socio-tecnológico de esa relación bidireccional líder-pueblo, que ha mostrado sus bondades y virtudes de manera inequívoca y fehaciente.

Para finalizar estas notas, debo decir que hoy podemos preguntarnos ¿Cuál hubiese sido el destino y la realidad de esa relación Presidente-Pueblo, sin ese carnet y ese sistema, en el contexto actual de la guerra económica? La respuesta es obvia. Hemos venido derrotando la ofensiva destructiva del enemigo y se ha fortalecido la capacidad constructiva de la revolución.

Pero, la lucha no ha terminado y seguirá hasta el día de la derrota definitiva y firme del enemigo imperialista. La dialéctica de la eficacia cualitativa, puesta en marcha por Chávez con el nombre 3R y ahora desarrollada por nuestro presidente Nicolás Maduro, es nuestro método que ha mostrado sus virtudes para seguir labrando nuestro propio camino de salvación y consolidación de este proceso.

 

Christian Farías / Ciudad VLC