Mirih Berbín-columna-Después de todo- la luna-eclipse

La vida está hecha de muchos factores influyentes o importantes. La necesidad de acercarte a evaluar cuáles han sido esos factores trascendentales es vital para reiniciarse en cada año que inicia o termina. En este apartado, dedicaremos dos aspectos de la vida que, afortunadamente nos acompañan, y que cada uno se irá mostrando como las cartas de juego de las abuelas, que dejan sus mejores jugadas para el final.

Cuando las palabras se hacen de días buenos, a veces pronunciarlas no es necesario. Compartir y repartir bondades es la expresión más importante para todo aquel que las piense y sienta. Las épocas traen consigo una maleta de consignas, frases estructuradas y la disimilitud de experimentar lo mismo pero de manera diferente cada vez. Obviamente esta festividad no puede ser distinta a los rituales y frases que reencontramos en otras ocasiones.

Hay especial significación en comenzar otra vez el conteo del tiempo. Como si necesitásemos que permanentemente se esté ajustando el reloj y con ello la gracia de habitar las horas. Cada día, esas personas con sus vidas ordinarias inician la jornada laboral no pensando que van a  cumplir con todas las ocupaciones, que aprenderán un poco del entorno o que reproducirán lo mejor de cada avance que han visto en otros. No, en realidad ellos verán el reloj para que todo abarque el espacio de su jornada laboral. Y aunque el tiempo es relativo, lo que podamos hacer con él es una suerte de hechizo, de conjuro, de emoción. Es decir, develada la primera carta, nos encontramos con que el primer factor influyente es el tiempo.

El primer poema con el que contamos las horas en forma de poesía lo ha escrito Gabriela Mistral:

 

Sólo un flechero hiere a medio pecho,

solo uno sangra a la ley admita

y ese me hirió desde el día primero

y a ese flechero lo llaman el tiempo.

 

A todos los que quise el alcanzaba.

Todo lo que me tuve era su reino.

Se abajaba a la fruta y a la bestia

a la paloma a la madre y a la hermana.

 

…fue mi enemigo solamente el Tiempo…

 

ni hambre, ni sedes, ni el odio me hirieron: sólo el despojador con brazo de aire!

No lo quise aprender como una lengua

 

Para Mistral el tiempo ha sido el testigo que ha visto con la adultez llevarse la segunda carta que sacaremos hoy… ¡los afectos!

Esto quiere decir que si entendemos el tiempo como la forma de relacionarnos con los días, en una visión clara y personal, no tendríamos la extraña sensación de la pérdida. Porque el tiempo estaría únicamente relacionado con uno mismo. Pero no, el tiempo es la copa donde uno brinda la llegada y partida de los afectos. Tantos rostros que se reinventan un día, un año, una vida. Tantas personas que han tenido que hacerse una y otra vez. Entonces el tiempo y los afectos son la común unión de las esquinas que nos alumbran.

En relación a eso Pablo Neruda escribió el poema “Oda al tiempo” del cuál leeremos un fragmento:

 

“Dentro de ti tú edad creciendo,

dentro de mí mi edad andando.

El tiempo es decidido,

no suena su campana,

se acrecienta, camina

por dentro de nosotros,

aparece

como un agua profunda

en la mirada

y junto a las castañas

quemadas de tus ojos

una brizna, la huella

de un minúsculo río,

una estrellita seca

ascendiendo a tu boca.

Sube el tiempo

sus hilos

a tu pelo.

 

Desde entonces, se espera que el tiempo recree las escenas una y otra vez como cuando adelantábamos con papelitos que fueron emulando el movimiento de las primeras caricaturas hasta llegar al día de hoy, llenas de efectos especiales. Que sean esas escenas las que nos muestren nuestros días felices, nuestros días tristes y aquellos espacios de soledad paseando la mirada dentro de la mirada. En ese entonces, se espera que los afectos sean los que den fe de nuestro paso por la tierra, sean aquellos que indaguen en nosotros mismos y observen la evolución propia incluso con más detalles de lo que se puede decir de uno mismo. Pero la verdad, es que a uno le toca reinventarse constantemente, le toca despertar, despedir, ser agradecido cuando alguien que te ha amado está y cuando no también. Uno se va llenando de los primeros afectos con la familia, luego los amigos empiezan a jugar por la cuadra, las caricias en el contacto con la persona que es de su agrado, las relaciones que se van haciendo con los que frecuentemente conversamos y así. Hasta que vemos que somos seres de construcción de cariño hacia otros, sin importar si es a mucha o poca gente. Esto quiere decir, que siempre serán el tiempo y los afectos con los que tenemos el placer de compartir, lo único… y lo más importante de la vida!

 

La Vida

 

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Mirih Berbin (berbinm@gmail.com) es poeta, traductora, editora, promotora cultural y docente. Magíster en Lectura y Escritura en la Universidad de Carabobo (UC). Es profesora asistente de la UC y de la UAM. Es editora adjunta de la página literaria El Diente Roto. Fue especialista de poesía en el Museo de Arte Valencia con más de cien lecturas de poesía dentro y fuera del país. Ha escrito varios artículos arbitrados sobre la enseñanza del idioma y los aportes filosóficos para la educación.

Su poesía se ha publicado en numerosas revistas, páginas y antologías. Fue columnista de la página cultural semanal del Diario La Costa entre el 2009 y 2011. Ha publicado: Mareas (2009) y Hacerme Templo (2016), e Hilos Nacientes se encuentra en imprenta. Su poesía ha sido traducida al árabe, francés, italiano, catalán e inglés.

 

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