Históricamente los instrumentos musicales han sido creados y utilizados para la conformación o integración de un sistema sonoro que armonice en la creación de melodías y a su vez para acompañar cuando se hace presente otro instrumento como la voz, es decir, el canto.
No obstante, si nos remontamos a pocos siglos podemos notar cómo los grandes maestros, músicos y compositores le dieron un carácter de solista a ciertos instrumentos, tal como Beethoven al piano, Bach al órgano y Vivaldi al violín por solo mencionar algunos ejemplos.
Ya remontándonos al siglo XX y XXI y tomando otros géneros de la música podremos apreciar como ciertos músicos han ido más allá de ser buenos ejecutantes y le imprimieron personalidad a sus instrumentos imponiendo incluso un estilo propio en la ejecución de los mismos, sin querer decir con esto que siempre hayan sido los mejores de su época.
Les traigo algunos ejemplos en el Jazz, la Salsa, la música Clásica y la música popular de Venezuela, puede ser que alguien no coincida conmigo en algunos nombres pero, como dije antes, no siempre han sido los mejores de la historia.

La tromperta, el tres, el timbal, el arpa, el cuatro puertorriqueño
Cuando se habla de la trompeta, independientemente de la época y del género, la imagen que llega a la mente de muchos melómanos es la de Louis Armstrong, debido a que vino a ser por allá en la década de los años ‘20 del siglo XX el músico más admirado no solo por su público, sino por sus propios colegas, quienes se maravillaban al escucharlo, así que se convirtió en el invitado estrella para conformar la primera Big Band en Nueva York creada por el pianista Fletcher Henderson, su gran admirador.
El tres es un instrumento clave para la interpretación del Son cubano y son muchos los maestros, tanto en Cuba como en Puerto Rico y otros países del Caribe, sin embargo, todos esos maestros a pesar de sus asombrosas destrezas, como el Niño Rivera de Cuba, Nelson González de Puerto Rico y el tresista de Ismael Rivera, Mario Hernández, les han rendido homenaje y brindado sus respetos al cubano Arsenio Rodríguez, compositor y tresista, para muchos el “Padre de la Salsa” y el “Rey del Guaguancó”.

Todos sabemos quién es el “Rey del timbal”, el maestro Tito Puente, este calificativo no fue un simple elogio, realmente Tito llevó ese instrumento a otra dimensión, lo puso en el centro de su orquesta y nadie lo ha podido desplazar en ese terreno, tal vez ha sido el timbalero de mayor influencia para los otros y el más imitado.
Así como se piensa en Tito al hablar del timbal y de Armstrong al hablar de la trompeta, aquí en Venezuela cuando se habla de arpa surge el nombre de Juan Vicente Torrealba, también está otro fenómeno como lo fue Hugo Blanco, pero la trayectoria de Torrealba y su innovación con su música llanera instrumental estilizada llevó el arpa a un sitial de reconocimiento internacional, a diferencia de los líderes antes mencionados como puntales, a él se le consideró, por tanto, “El Arpa de Venezuela”.
El cuatro puertorriqueño es un instrumento de cuerdas típico de los llamados “asaltos navideños” de ese país, e inteligentemente Willie Colón lo incorporó en su orquesta como valor agregado, pero no solo eso, sino que lo hizo con el mejor al incorporar a Yomo Toro en ese primer gran éxito continental que fue La Murga. Nunca escuché ni vi algún músico que se atreviera a desafiar a Yomo en un escenario, con él se rompió el molde, es casi imposible decir cuál de sus solos es el mejor.

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El bongó, el trombón y la tumbadora

De tantos bongoseros calificados que existen, aunque algunos ya fallecieron, como Manny Oquendo, Willie Bobo, Johnny “Dandy” Rodríguez, entre otros, quien le otorgó mayor presencia a este instrumento fue Roberto Roena, esto no significa que haya sido el mejor, sin embargo, nadie puede discutir su papel y su destreza con las Estrellas de Fania, además de su excelente trabajo con su propia orquesta: El Apollo Sound. Roena además fue uno de los pocos bongoseros en formar una orquesta tan influyente.
El mejor trombonista de la Salsa fue el maestro Barry Rogers, de origen estadounidense, no obstante, en los años ’80, un joven trombonista se fue abriendo paso y desde su incorporación a la orquesta de Ray Barretto y al Conjunto Libre comenzó a marcar un estilo como solista, me refiero a Jimmy Bosch.

La Fania como orquesta fue una cosa antes y otra después de la ausencia de Ray Barretto, algunos han afirmado que Mongo Santamaría era mejor, en este caso eso no importa, lo cierto es que el estilo, la dinámica y el floreo de Barreto en las congas le dieron el título de ser el mayor y mejor referente en cuanto a la Salsa se refiere.

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Ramón Emilio Toro Martínez (Caracas-Venezuela, 1966) es licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura, de la Universidad de Carabobo (UC) en 1993. Es también Productor Nacional Independiente y locutor con experiencia en el desarrollo de programas radiales sobre música afrocaribeña en la ciudad de Valencia, estado Carabobo: Ciento por ciento Natural, por Lago 91.5 FM; Letras y Notas, por Salsera 96.3 FM, y Óyelo que te conviene, por RNV Región Central 90.5 FM. Es autor del libro «Letras y Notas sobre la Música del Caribe» (2020), presentado en la FILVEN Caracas 2020 (Casona Cultural Aquiles Nazoa) como el único proyecto editorial independiente de ese año.
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