Hay momentos, en la historia grande o pequeña de los pueblos, en que parecieran desvanecerse las esperanzas y la construcción del Bien; ante el avance o imposiciones de las fuerzas del mal.
Históricamente, esto suele ocurrir cuando el protagonismo colectivo de la población y sus mejores dirigentes revolucionarios son sustituidos o se dejan sustituir por el protagonismo programado de los potenciales burócratas, los falsos dirigentes, los arribistas y, en nuestro caso en particular, los infiltrados disfrazados de rojo rojitos.
A lo largo de la historia, desde las primeras civilizaciones divididas en clases sociales, particularmente en la cultura occidental de la Europa esclavista, feudal y capitalista, hasta el sistema-mundo global de hoy, las jefaturas políticas partidistas, gremiales y gubernamentales, se convierten malamente (y si no todas, por lo menos una buena parte de ellas), en simples o monstruosas burocracias corrompidas y corruptoras de los partidos políticos, los gremios y los órganos o aparatos burocráticos del Estado. Ese ha sido el paradigma dominante en términos globales.
De manera que el tema del burocratismo y la corrupción no es nada nuevo ni sorprendente; pero sí más grave y destructivo. Se puede decir que surgió del proceso de la división social del trabajo productivo y, progresivamente, se extendió hacia toda la actividad económica, cultural, científica, técnica y tecnológica de lo que Marx llamó la estructura y la superestructura de la sociedad capitalista moderna.
Pareciera, entonces, que no hay salvación; que todo es corruptible o ya está corrompido. Pero no es exactamente así. La moral y la ética, la dignidad y el decoro, la decencia y la honestidad, la probidad y la rectitud son valores indestructibles de la conciencia política del homo sapiens que somos.
En ese contexto, la separación y distanciamiento entre el trabajo manual y el trabajo intelectual; entre el obrero raso o especializado y el gerente, presidente o dueño de la empresa; entre dirigidos y dirigentes del gremio, el partido político y/o el Estado, es lo que genera y retroalimenta la existencia de esa especie de monstruo bicéfalo como lo es la mentalidad y la práctica del burocratismo y la corrupción.
Hay suficientes análisis y advertencias sobre el tema, abordado en sus diferentes momentos y contextos históricos, por muchos autores. Podemos mencionar, entre otros, a Vladimir Lenin, Ernest Mandel, Louis Althusser, el Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez y, ahora, el presidente Nicolás Maduro, a quien le ha tocado enfrentar el actual auge contrarrevolucionario del burocratismo y la corrupción partidista, gremial y gubernamental dentro de su gobierno, que afectan profunda y gravemente la buena marcha del proceso de la revolución bolivariana-chavista.
Podemos recordar también, sin el ánimo de estimular la violencia, sino la reflexión, que hace exactamente 199 años, el propio Simón Bolívar tuvo que dictar, en su momento crítico, un decreto firmado en los siguientes términos:
Considerando
Que cualquier empleado de la Hacienda Pública que, abusando de la confianza con que el Gobierno le ha distinguido, se entregue al fraude y malversación de los intereses públicos, es acaso más traidor a su patria que lo es el que trama conspiración o deserta de sus banderas donde se ha alistado, he venido en virtud de las facultades que en mi residen a decretar y decreto:
Artículo único
El empleado de la Hacienda Nacional a quien se justificare sumariamente fraude o malversación de los intereses públicos o resultare alcanzado, se le aplicará irremisiblemente la pena de muerte sin necesidad de más proceso que los informes de los tribunales respectivos.
Bogotá 21 de febrero de 1822
(En revista Ruptura segundo trimestre 1982)
Tomando en cuenta la naturaleza crónica, endógena, histórica y sistémica del problema, debemos admitir también que, en toda sociedad, hay una burocracia necesaria, decente y útil para el funcionamiento administrativo de las instituciones. Una burocracia con preparación técnica, científica y administrativa para fortalecer su eficacia y utilidad insustituibles, a favor de la nación y sus instituciones. Así lo requiere hoy el actual Estado y el momento histórico estelar de nuestra República, asediada y amenazada por el imperio del Norte.
Pero, lamentablemente, lo que se ha fortalecido y desatado como los demonios es una nueva burocracia sin ética ni moral, profundamente dañina, nefasta y destructiva de los gremios, las instituciones y los órganos del Estado nacional, regional y municipal. Una burocracia insensible y apátrida que no es capaz de justificarse a sí misma porque es medrosa, chupa y engorda de manera ostentosa y grosera, del dinero, los bienes y fortunas que son propiedad del Estado, de la nación y del pueblo.
Es claro y evidente que hoy el burocratismo, la ineficacia y la corrupción, prevalecen como una sola peste, como un solo monstruo trifásico que todo lo desvía o lo degenera. En cada espacio institucional que llega, ese monstruo anula inmediatamente la ética y la moral como sustentos de la política, la cultura administrativa y gerencial de lo que debe ser el buen ejercicio burocrático (gobierno desde la oficina en la lengua francesa) de la administración pública.
Pero, además de robarse el dinero y los recursos materiales del Estado es fatalmente perversa y criminal, sencillamente porque le niega al pueblo sus derechos, sabotea su bienestar y se roba el dinero público, destinado para cubrir las necesidades del pueblo y de la patria que somos todos y todas las personas nacidas en esta tierra del indio Guaicaipuro y la india Apacuana, del Negro José Leonardo Chirino y la negra Josefa Camejo, del mantuano Simón Bolívar y sus amantes fieles y heroicas.
En definitiva, el burocratismo, la ineficacia y la corrupción de hoy, son instrumentos de la contra revolución. Sus agentes encarnan la ruina y perversidad espiritual, moral y ética del viejo sistema capitalista. Son gente infiltrada en la administración pública y descoyuntadas en su integridad personal; aparentan ser buenos funcionarios; pero, son vulgares ladrones que viven esquilmando las riquezas públicas para enriquecerse, frustrar al pueblo y destruir nuestra nación.
Esos seres simulan un discurso y una falsa postura de eficacia administrativa; mientras su cuerpo y su alma se miran fijamente, cual Narciso, en el espejo del rico que ostenta y gasta fortunas en los placeres de su egocentrismo mental y carnal. Por esa razón, su conciencia es dual, narcisista y parasitaria, inestable y escurridiza; obediente y silenciosa ante sus superiores; pero, mandona y autoritaria frente a sus subalternos.
En estas circunstancias, hemos tenido la fortuna de presenciar un acontecimiento, prácticamente inédito, para la recuperación moral, ética, política y anímica de las fuerzas de la clase obrera, del Poder Popular y del movimiento de las mujeres en general.
Me refiero al episodio ya ventilado en la opinión pública, del caso de corrupción gerencial en la empresa Lácteos Los Andes, propiedad del Estado venezolano y productora de alimentos importantes para el consumo de nuestro pueblo. Por ahora, quiero simplemente, destacar de manera esquemática y puntual, solamente cuatro elementos fundamentales.
El primero se refiere a la importancia y trascendencia estratégica que tiene el hecho de que haya sido el Consejo Presidencial de la Clase Obrera Venezolana, el escenario público, notorio y comunicacional donde se realizó la denuncia contra la corrupción dominante en la empresa Lácteos Los Andes. De manera que no es el Presidente, peleando él solo contra los corruptos de su propio gobierno; sino, la clase obrera asumiendo el protagonismo junto a su Presidente obrero.
El segundo elemento a destacar es la valentía y dignidad de la mujer trabajadora, con su voz, su firmeza y su temple, su autoridad moral y su ímpetu lleno de belleza y de amor, asumiendo la denuncia pública en representación de su clase. Con este hecho, se anuncia el rol de vanguardia participativa y protagónica de nuestras mujeres trabajadoras en esta gesta de dignificación integral.
El tercer elemento es la reafirmación que hace nuestro presidente Nicolás Maduro de su alianza estratégica, política, doctrinaria, moral y ética con la clase obrera venezolana, para defender y salvar nuestro proceso revolucionario bolivariano-chavista de los ataques endógenos que pretenden destruir el legado del comandante Hugo Chávez.
El presidente escuchó la denuncia y ordenó inmediatamente que en 48 horas le presentaran por escrito la respectiva investigación. Igualmente, ratificó que “en todas las empresas se deben designar juntas directivas obreras sin discusión por medio de la planificación, esto por ser una orientación hecha por Hugo Chávez durante su mandato presidencial” y finalmente dijo que “Los trabajadores convertidos en Clase Obrera, son claves para consolidar modelo alternativo al capitalismo” (ver ciudadvalencia.com.ve, 8 de mayo de 2021).
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El cuarto elemento es que, efectivamente, el Presidente recibió el informe de la clase obrera de Lácteos Los Andes, se lo envió al Fiscal General de la República, el Doctor Tarek William Saab y luego éste “anunció públicamente que fue desmantelada una trama de corrupción en Lácteos Los Andes C. A. llevada a cabo por el presidente de la empresa, coronel Luis Augusto Piligra Jiménez” (ver ciudadvalencia.com.ve, 14 de mayo 2021).
El Fiscal envió el expediente de la investigación al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y desde ese máximo poder se ordenó privativa de libertad al expresidente de Lácteos Los Andes, ciudadano Luis Augusto Piligra Jiménez (ciudadvalencia.com.ve, 18 de mayo de 2021). De manera que en menos de 15 días se realizó la denuncia, se procesó y se dio un resultado concreto.
Esa es la eficacia que hace falta para todos los casos de esa naturaleza. Para garantizar coherencia y cohesión, continuidad y confianza en nuestro proceso, sus instituciones y la unidad cívico-militar-policial-religiosa, en batalla permanente, lucha y victorias por la Patria bolivariana, independiente, soberana, profundamente democrática, protagónica, participativa, socialista y auténticamente chavista.
Christian Farías / Ciudad VLC












