#Opinión: «Crisis constante» por Fernando Guevara

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Mi perorata de hoy será sobre las crisis. Realmente vivimos en una sociedad en crisis. Siempre habrá una crisis que sortear.

Las dos primeras décadas de esta centuria están dominadas por las crisis. La primera de ellas, antes del año 2000, presagiaba un desastre informático con la llegada del Y2K, ¿recuerdan?

Una amenaza desde el mundo informático que anunciaba que las computadoras iban a paralizar el mundo y que regresaríamos al 1900, porque las benditas máquinas no iban a entender el cambio de 99 a 00 y resulta que empezamos a comprar como locos computadoras preparadas para el nuevo milenio. Todo fue un fraude.

En Venezuela vino la constituyente de 1999 y nuevamente voces agoreras clamaron por una crisis legal con consecuencias catastróficas. Esas mismas voces no permitieron una reforma de la Constitución a la que en 1999 se opusieron y en 2007 defendieron.

Luego en 2004 impulsaron un referéndum que perdieron y en 2017 se opusieron a una Asamblea Constituyente que propulsaba crear una nueva Constitución, de nuevo “protegiendo” a una Carta Magna a la que se habían opuesto en 1999. Una Constitución con más vidas que un gato. Una sólida y consagrada Constitución.

Antes de 2005 hubo la crisis del golpe, el paro petrolero, los paramilitares en la hacienda Daktari, las primeras guarimbas en Chacao y en el este del este.

En 2007 aparecieron los manitas blancas marchando por las calles, cuyos más conspicuos representantes han venido construyendo o apoyando situaciones de crisis todos estos años. Verbi Gracia Juan Guaidó, la crisis sustancial en persona.

En el 2008, una gran crisis financiera golpea al mundo. Grecia, España y sus desahucios, Italia y Estados Unidos con la quiebra de bancos, empresas de inversión y Bernie Sanders estafando a medio mundo; las hipotecas, que hicieron caer a más de un venezolano que tenía su plata en dicho país.

2012, elecciones con toda la carga de angustia que ello trae y 2013 el fallecimiento de Hugo Chávez, que genera nuevos presagios de nubes negras con elecciones necesarias en el cual el candidato derrotado genera una crisis al justificar y prácticamente arengar a sus partidarios a que drenen su arrechera. Así como haría Trump luego.

2014 viene con una importante caída de los precios del petróleo, iniciando un periodo generado por el aumento de la producción del hidrocarburo en Irak de la mano de la invasión gringa más la consolidación del fracking en Estados Unidos y Canadá inundando el mercado. La caída de los precios se sitúa entre un 47% y un 60% de acuerdo a datos de la revista The Economist.

En 2015, el Nobel de la Paz Barack Obama decreta que Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria iniciando una guerra de quinta generación que aún se mantiene y cuyas consecuencias son de incalculable efecto en la vida venezolana.

De ahí en adelante se han producido sanciones que incluyen la imposibilidad de acceder a mercados para la venta de petróleo y la adquisición de bienes como alimentos y equipamiento para refinerías con las consabidas consecuencias.

2017 se produce una nueva oleada de guarimbas, concentrándose de nuevo en las zonas pudientes del país. Crisis superada por la decisión de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Hay que señalar que la clase opositora igualmente convocó una especie de simulacro electoral que sirvió a sus intereses de desembarazarse de la violencia. Esta parodia electoral y la elección de constituyentes destrancó la situación política que se hallaba sumida en un espiral de violencia bastante crítica.

Ese mismo 2017, un proceso electoral de autoridades regionales sirvió para impulsar y resolver otros conflictos sociales locales. Sin embargo, una pésima gestión política, liderazgo desgastado y sin credibilidad de la oposición, frente a una campaña sólida, argumentos y organización firme de los partidos del Polo Patriótico le produjeron una derrota arrasadora al sector golpista y violento cuyo discurso domina la escena de las fuerzas contrarias al chavismo.

En 2018 se produce un nuevo proceso electoral. A pesar de una crisis económica virulenta, de un ataque inclemente a la moneda y de diversas acciones internacionales afincando el bloqueo Nicolás Maduro es reelecto Presidente de la República.

Hay que señalar que la oposición radical, manipulada por el Departamento de Estado y los países gobernados por la derecha, decidió no participar en este proceso acusando al gobierno de ejercer un fraude electoral (tal como posteriormente lo hizo Donald Trump en los Estados Unidos), simplemente por el hecho de que sus correligionarios no creen en ese liderazgo opositor que maneja las redes y los medios de comunicación.

Previamente, la Asamblea Nacional declarada en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia al hacer caso omiso a una sentencia de este máximo tribunal eligió como presidente de dicha instancia a un oscuro personaje, sin pasado político, quien en un arrebato de ilegitimidad e ilegalidad en enero de 2019 tuvo la desfachatez de autoproclamarse y juramentarse en una calle caraqueña como Presidente Encargado de la República.

Este generó un inmediato y risible reconocimiento a su accionar por parte del gobierno de los Estados Unidos y de una serie de gobiernos en una clara violación a los principios de no intervención y, sobre todo, a las formas clásicas diplomáticas que regulan este tipo de casos.

Este desastre ha generado una penúltima gran crisis con la que los venezolanos hemos tenido que lidiar en los últimos años.

2020 llegó con el Covid-19, una crisis universal. Sí bien esta situación es tratable, se tiene entendido que un 5% de los casos de esta enfermedad son mortales y el contagio es sumamente sencillo, por eso las organizaciones de salud y los entes científicos han sugerido campañas preventivas como el uso de la mascarilla, el distanciamiento social y la cuarentena para evitar aglomeraciones, así como restricciones de viaje y otras situaciones que han estancado la economía mundial.

Algunos países se cerraron casi que por completo, como España, Italia, entre otros. Venezuela obviamente no fue la excepción de esta situación, con el agravante de todas las situaciones anteriores que hemos descrito y que se radicalizan por el bloqueo que incluye el bloqueo de fondos venezolanos en cuentas en el exterior que no permiten al gobierno de Venezuela adquirir en igualdad de condiciones a la de otros países insumos médicos y sobre todo vacunas para inmunizar a la población.

 

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Es inaudito que luego de la desaparición política de Juan Guaidó y la banda que lo apoya, luego del desmembramiento del Grupo de Lima y de su desvanecimiento los activos de Venezuela sigan secuestrados.

De todo esto coligamos que la situación de crisis en la que se envuelve Venezuela no es política ni ideológica, sino económica y mediática con grandes fuerzas amparadas por grupos poderosos y elites internacionales cuyas preocupaciones jamás serán el bienestar de los pueblos ni la libertad, ni otra cosa que su propio interés.

Estos mismos grupos son los que de forma directa han estado detrás de todas las crisis que han golpeado a Venezuela durante este milenio.

 

Fernando Guevara / Ciudad VLC