#Opinión: “De excluidos a Dirigentes” por José Pérez

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Consecuencia de la no equidad en la distribución de las riquezas del país por los gobiernos de la cuarta, direccionando la inversión a los intereses del capital de las grandes corporaciones económicas concentradas en las grandes ciudades, genero un éxodo de la población del interior, a las metrópolis económicas, creyendo así se acercarían a un mejor porvenir. De esta manera nacieron los barrios, bordando las edificaciones del capital y a la misma velocidad que creció la población en el centro del país, aumento la brecha de desigualdad social.

En los barrios, es en esta parte de la ciudad donde se concentraron nuestros abuelos, nuestras raíces, en su gran mayoría de las campos del país, también recibieron extranjeros desplazados de sus países de origen. Una población que generaría el dinamismo económico de la ciudad con su trabajo y conocimiento empírico en muchos casos, pero que no tendrían derecho de ser parte de ella, su sitio está más allá de sus fronteras, allá en las comunidades, allá en los barrios, en un ranchito, en un cerro, a orilla de una cañada.

Así heredamos esa misma suerte, nosotros los descendientes, excluidos por un sistema que nos señaló por años, por nuestra manera de hablar, por nuestra manera de vestir, por nuestros cortes de cabello, los apodos que por costumbre nos colocaron nuestros familiares, se convertían en alias para las autoridades y un puesto fijo en una patrulla, muchos fueron los lepes que nos propinaban los pacos cuando nos achantamos en una esquina. Así crecimos y resistimos también al que nos formó un lio y señalo de malandros, solo porque pego el balón en el portón de su casa cuando jugábamos en la calle, porque cancha no había.

Pero a partir de 1998 con el Presidente Hugo Chávez, comenzó un nuevo sistema de inclusión, así vimos la incorporación en las programas a mucho de nuestros vecinos de siempre, la viejita que no sabía leer aprendió, la jeva con los carajitos huérfanos de padre víctima del hampa, fue atendida, cuando uno de ellos se le enfermaba ya no se curaba solo con la fe a los santicos de la pared y los guarapitos de malojillo, había un médico en el barrio, el pure que tenía años ciego se lo llevaron un día pa’ cuba y llego viendo mejor que cualquiera.

Luego en el barrio se comenzó a hablar de consejos comunales y de comunas, se comenzó a escuchar los movimientos sociales juveniles y  para el 2014 se escuchó de una nueva movida por allá en el “Barrio los Sin Techo”, se comenzó a hablar de un movimiento distinto, uno que incorporaba a los jóvenes excluidos y señalados del barrio a las políticas sociales, donde los care’ culpables  tendríamos espacio, empezó a sonar “Jóvenes del Barrio”.

Un buen día que la caimanera estaba prendida en la misma calle, todo el mundo achantao en la misma esquina y el balón pegando en el mismo portón, se llegaron unos panitas,  dijeron ser dirigentes del movimiento que se había escuchado que estaba naciendo y que incorporaría la juventud de los barrios. Cosa que hasta los momentos era solo comentarios, lo corroboramos, al ver que los compas eran iguales a nosotros,  con similar forma de vestir, de hablar, también venían de zonas comunes a la nuestra, allí varios convives de mi calle dijimos “vamos pa’ esa”, y nos incorporamos al único movimiento que desde su nombre se nos parecía.

Luego comenzamos a asistir a reuniones organizativas, comenzamos a formarnos y autoformarnos, nos fuimos enamorando de la lectura, esa misma que en liceo nos ladillaba. A través de ella conocimos a un Zamora, un Simón Rodríguez y una nueva manera de ver a Simón Bolívar muy distinto al que nos enseñaron en la escuela. Comenzamos a participar en el consejo comunal, ese donde no nos incorporábamos porque decíamos que era un montón de viejos chismosos. Nos dimos cuenta que para montar la caimanera de todos los días, solíamos planificar y ejecutar un proyecto, así fuimos creciendo como un nuevo ser social.

Entre tantas actividades que hemos participado con Jóvenes del Barrio durante todo este tiempo, asistimos a una que marcó la diferencia, nuestra primera formación concentrada, donde habría ponencias de grandes personalidades, siendo la más esperada y con el mayor entusiasmo la del Ministro Aristóbulo Istúriz, conocido por todos como “El Profe”. Me atrevo a decir que el mas original de los jóvenes del barrio, porque así se definió, uno más de nosotros, representante de la generación de los jóvenes de los 40. Esa es la única clase que a diferencia a las del liceo no nos provocó fugarnos para irnos a bailar a un matiné como de costumbre. Fue una clase magistral en la que se paseó por diferentes temas de interés nacional e internacional, siempre con esa jocosidad que lo caracteriza.

La majestuosidad de la ponencia  estuvo sellada con un “Creo en ustedes carajitos, creo en los Jóvenes del Barrio”, en ese momento cual María personalizo el llamado de Chavez, nosotros, los jóvenes de los barrios de toda Venezuela personalizamos la confianza de “El Profe”, nadie nunca nos había dado un voto de confianza, ese día, en ese preciso momento, supimos que sin cambiar por lo que históricamente hemos sido señalados, habíamos dejado de ser los excluidos del pasado para ser los dirigentes del presente.

 José Pérez

El que se mete con El Profe; se mete con el Barrio. Viva la Patria…!!!

Dirección Jóvenes del Barrio Carabobo. Comisión de Comunas JPSUV-Carabobo

 

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