«Otra opinión sobre las megaelecciones», por Luis Salvador Feo La Cruz

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Aunque participaron todas las principales tendencias y partidos, algunos interesados en el mundo han cuestionado las megaelecciones realizadas en Venezuela el pasado 21 de noviembre.

Escuchaba hace minutos a Carla Angola repitiendo la palabra favorita del antichavismo visceral desde 2004: fraude.  Sin embargo, las organizaciones políticas aceptaron los resultados, incluyendo a la MUD (consentida de EE.UU. y la Unión Europea).  Stalin González, en un programa de radio, dijo: “Se hicieron las cosas mal.  Ese resultado es producto de, primero, no haber decidido ir a la elección con tiempo.  Esa elección se convocó en mayo, y decidimos ir en agosto.  Ese error te llevó a no elegir candidatos en primarias…  Fuimos sectarios: el que no estaba aquí en la tarjeta de la unidad no era opositor. Y ahí tienes la dispersión de la oposición… Y aquí se quiso imponer durante los últimos años la agenda del que tenía el control, el que tenía la plata, el que tenía el apoyo imponía la agenda, sin discutir y sin debates. Eso fue lo que pasó”.

Por supuesto que la oposición expondrá a través de sus medios la interpretación de los resultados que le sea más conveniente.  Esta semana se esmeraron en convencer a sus seguidores, a sectores desprevenidos y a otros reconcomiados, de la supuesta veracidad de la siguiente idea: “aunque en estas elecciones regionales y municipales el Gran Polo Patriótico ganó más del 80% de las 23 gobernaciones y más del 60% de las 335 alcaldías, la oposición ganó el voto nacional y si sus factores hubiesen participado unidos habrían ganado la mayoría de las entidades”.

Antes de opinar, analicemos.  Primero, tomemos una muestra de cuatro estados: Cojedes y Trujillo que venían de ser gobernados por chavistas, y Nueva Esparta y Táchira, por opositores.

  • En Cojedes, donde gobernó el chavismo desde el año 2000, el candidato de la MUD, Alberto Galíndez, el mismo que fue derrotado en todos los procesos que se realizaron entre 2000 y 2017, ganó con la misma votación con la que perdió hace cuatro años. En esta ocasión, la votación del Gran Polo Patriótico sufrió los impactos de la abstención (subió 15,38%) y de una fractura.
  • En Trujillo, otro estado chavista, el abanderado del Gran Polo Patriótico ganó este 21N pero con una votación considerablemente reducida en comparación con 2017 y 2012, producto de la abstención (subió 17,18%). El PSUV trujillano venía de alcanzar su mejor votación en las Presidenciales de 2018.
  • En Nueva Esparta, que era gobernado por Alfredo Díaz, quien fue postulado por AD y otros en 2017, el pasado 21N ganó el también opositor Morel Rodríguez, candidato de AD y Fuerza Vecinal, y Alfredo Díaz ocupó el tercer lugar, esta vez con la tarjeta de la MUD. El dirigente psuvista Dante Rivas alcanzó la segunda posición.  La abstención subió 14,10% en comparación con 2017.
  • En el estado Táchira, gobernado por Laidy Gómez, quien fue postulada por AD en 2017, el 21N ganó Freddy Bernal del PSUV por una pequeña diferencia, y la MUD y Fuerza Vecinal presentaron la candidatura de Fernando Andrade, otro dirigente regional. La abstención subió 22,07%.

 

Nuestra opinión se resume en estas líneas:
  • Luego de revisar entidad por entidad, estadal o municipal, constatarás que los partidos opositores presentaron, al menos, dos alianzas en cada una. Estas no fueron uniformes en el país, e incluso variaron en los municipios de un mismo estado.
  • Es más que improbable que la oposición como un polo pueda ser cohesionada como lo lograron en 2015. De tal forma que, para proyectar los procesos electorales parlamentarios, regionales y municipales del futuro, hay que pensar que ese rompecabezas no podrá armarse de nuevo.
  • En todas las entidades, en unas más que en otras, parte del chavismo se abstuvo de participar. Excepcionalmente, en algunos, dicen que el voto castigo local fue orientado a favor de tarjetas opositoras (“cachúa”).  En otros estados, como Táchira, la abstención castigó casi enteramente a la oposición.
  • En fin, el 21N las particularidades locales y regionales influyeron en los resultados.
  • Por estas características, debe entenderse que el 21 de noviembre tuvimos 23 elecciones de gobernadores y 335 de alcaldes. No procede la totalización nacional de votos para determinar un vencedor en ese renglón que no está en disputa.
  • El único resultado nacional inobjetable es el número de alcaldías y gobernaciones logradas por cada partido o alianza.  Por tanto, la victoria -abrumadora, por cierto- fue del Gran Polo Patriótico.

 

Autor: Luis Salvador Feo La Cruz

 

DEL MISMO AUTOR: Comparando resultados electorales 2017-2021: Gobernador de Carabobo

 

 

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