Este nuevo capítulo de Vestigios del Pasado, dentro de la serie dedicada al Patrimonio Cultural, aborda la Valencia de inicios de la década de los ochenta, una época de notable dinamismo industrial y arquitectónico en el estado Carabobo. En medio de ese contexto de expansión, un ambicioso proyecto buscó la integración del pragmatismo corporativo con la investigación visual del arte cinético.

Este espacio analiza la historia, la estructura y la mística de la Sede de la Asociación de Ejecutivos del Estado Carabobo, una edificación que destaca como hito de la arquitectura civil venezolana y que alberga una de las integraciones artísticas más audaces del maestro Carlos Cruz-Diez.

 

El proyecto arquitectónico y su entorno

En el año 1981 concluyeron las obras de este emblemático recinto, ubicado de forma exacta en la Avenida 119 (hoy conocida como Avenida Teodoro Gubaira), en la Urbanización Valle de Camoruco, Valencia. Concebida por el arquitecto Carlos Yáñez, la estructura se diseñó pensando en la versatilidad de sus funciones, con un espacio multiuso central libre de columnas internas, acompañado de un pequeño escenario, un área de depósito y oficinas administrativas.

El complejo fue creado con el fin de albergar cursos, seminarios, conferencias, exposiciones y encuentros sociales para la región. La propuesta estructural de Yáñez se materializó al reducir el soporte de la gran cubierta de láminas de fibrocemento (dispuestas sobre correas metálicas) a tan solo cuatro columnas de concreto armado ubicadas en los extremos.

Esta decisión de ingeniería liberó por completo el área central, creando una planta libre de 500 m² donde la luz y la amplitud espacial son las protagonistas. El paisajismo de las áreas exteriores fue ejecutado por la prestigiosa firma de los arquitectos Stoddart y Tábora, quienes diseñaron un entorno verde que dialoga con la estructura. La excelencia de la obra le mereció un galardón en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela, el CONAC y Fundarte.

 

Carlos Cruz-Diez y la magia cromoestructural

La sede de la Asociación de Ejecutivos posee un valor patrimonial singular gracias a la colaboración del maestro del cinetismo, Carlos Cruz-Diez. El artista intervino de manera directa la estructura para transformarla en una obra habitable a través de dos elementos fundamentales:

El plafón interior (500 m²): El techo del espacio central fue intervenido mediante la combinación de cientos de láminas en tonos blancos, negros y verdes. Al interactuar con la luz y el movimiento del observador, estas láminas producen a la vista el fenómeno de la «inducción cromática».

Las columnas perimetrales: Las cuatro columnas de concreto de 12 metros de altura fueron revestidas con piezas de cerámica de fabricación nacional en tres colores específicos: blanco, azul y negro. Esto genera el efecto óptico que el artista denominó “degradación al amarillo”.

 

El fenómeno visual de «Induction du Jaune»

​La intervención artística sobre las columnas exteriores constituye una manifestación física de la propuesta de Cruz-Diez sobre la «Induction du Jaune» (Inducción del Amarillo). Este fenómeno óptico se fundamenta en la persistencia retiniana y la inducción cromática post-imagen.

Al fijar la mirada en las tramas de cerámica de tres colores (blanco, azul y negro) dispuestas en las columnas de 12 metros de altura, el ojo humano experimenta una saturación de los receptores de la retina. Como respuesta fisiológica, el cerebro genera de manera autónoma un color que no está físicamente pintado ni aplicado en la cerámica: el color amarillo. De este modo, el espectador participa activamente en la culminación del hecho artístico, percibiendo una tonalidad que existe únicamente en el proceso de su propia visión.

​La sede de la Asociación de Ejecutivos del Estado Carabobo representa un testimonio de la integración armónica entre ingeniería, paisajismo y teoría del color. El diseño de Carlos Yáñez, el entorno de Stoddart y Tábora y la ciencia cromática de Carlos Cruz-Diez convirtieron este espacio en un museo vivo para Valencia.

 

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La preservación de este patrimonio arquitectónico y artístico garantiza que las futuras generaciones continúen experimentando el dinamismo óptico de una obra donde el arte y la funcionalidad arquitectónica conviven de forma permanente. ​Para analizar el impacto visual y comprender de manera detallada el funcionamiento de la persistencia retiniana en la fachada de la estructura, se anexa el siguiente registro audiovisual de esta maravillosa obra arquitectónica para resaltar el enorme valor que tiene y lo que representa para la identidad cultural de la ciudad de Valencia.

 

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Ciudad Valencia/Diego Trejo/RM