El secuestrado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se mostró firme y seguro de sí mismo durante su comparecencia ante un tribunal de Nueva York hace poco, según describió Laura Coates, de CNN, quien se encontraba en la sala.

“Maduro se mostró firme. Demostró confianza. Su voz era fuerte y cada palabra que decía era muy intencional. Quería describir lo que percibe como una mayor indignidad por haber sido sacado de su hogar y capturado, describiéndose a sí mismo como un prisionero de guerra”, declaró a Dana Bash, de CNN.

Maduro habló con bastante seguridad, añadió Coates, quien indicó que tocaba la mesa frente a él con las yemas de los dedos. También tomó abundantes notas, añadió.

Mientras tanto, como ya informamos, la esposa de Maduro, Cilia Flores, parecía estar herida, balanceándose y agachando la cabeza en ocasiones, según Omar Jiménez, de CNN. Maduro también parecía herido, con dificultades para sentarse y levantarse en algunos momentos, mencionaron ambos reporteros.

Al final de la sesión judicial, un productor de CNN vio a un hombre dentro de la sala, de pie, gritándole a Maduro en español, diciendo que pagaría por lo que le había hecho a Venezuela.

En respuesta, Maduro señaló al cielo y le dijo al manifestante que era un hombre de Dios y el presidente de Venezuela.

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Con información de Gordon Ebanks, de CNN.

Ciudad Valencia/ M.Ll