Corría el año de 1961. El Departamento de Estado Norteamericano patrocinó una gira por América Latina con algunos músicos de jazz, entre los cuales se encontraba el guitarrista Charlie Byrd. Llegaron a Brasil para dar una muestra de la música que se hacía en EEUU y el país anfitrión, por su lado, enseñaba lo que tenía desde 1958: una verdadera y escondida revolución musical.
Byrd vería en plena acción a dos grandes de la música popular latinoamericana, Joao Gilberto y Antonio Carlos Jobim. Lo que vio y escuchó durante esos días de estancia del guitarrista, lo enamoraron; y luego, profundamente prendado de la Bossa Nova a su regreso a los EEUU, buscó a Stan Getz para que escuchara los discos que había traído de Brasil y compartiera su placer de disfrutar esa novedad que aún no había llegado a EEUU.
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Por supuesto, el saxofonista quiso versionar lo que escuchaba para incluirlo en su próxima producción discográfica. Y convenció a Creed Taylor, uno de los principales directivos de Verve Records, para que Stan Getz grabara uno de sus discos más memorables, Jazz Samba, aparecido en 1962, y que marcaría la influencia en sus trabajos posteriores.
No tardaría la empresa del disco en sumarse al éxito de Getz, ¡y comenzaron a producir ese mismo año a otros músicos como Gene Ammons con Bad! Bossa Nova, Dave Brubeck con Bossa Nova USA y Herbie Mann con Do The Bossa Nova. La Bossa Nova comenzó a transformar lo que se escuchaba en los círculos jazzísticos y pasó a ser parte del repertorio habitual de las agrupaciones que veían y sentían en ese género la sensualidad que hacía falta en el ambiente musical norteamericano.

Pero, todo esto comenzó cuando en 1956 Joao Gilberto se encontró con otro músico extraordinario que comenzaba a experimentar la sorprendente mezcla cultural que tiene Brasil con la música popular. Gilberto estaba de visita en Ipanema cuando fue desesperado a casa de su hermana.
Pasaba por un mal momento, pero no dejaba de tocar la guitarra día y noche. Hasta que un vecino, Chico Pereira, quien era fotógrafo de la compañía discos Odeón, al escucharlo decidió hacerle una grabación casera y fue tan perfecto aquello que, de manera inmediata, apoyó al artista con la compañía discográfica para grabar ese nuevo estilo que él llamaba Bossa Nova.
Pereira intercedió para que uno de los directores de la empresa, un tal Antonio Carlos Jobim, escuchara el trabajo de Gilberto. Los dos ya se conocían desde una reunión de músicos a la cual habían asistido en Rio de Janeiro. Tom Jobim vio muy mejorado el aspecto de Gilberto, ya que no era aquel indigente con barba y pelo largo de aquella ocasión cuando lo conoció.

Seguido del encuentro, Gilberto tomó la guitarra y ejecutó dos de sus obras: Bim Bom y Hô-ba-la-la. La mayor impresión de Jobim fue ver la destreza que tenía Gilberto en la guitarra, y la armonía tan moderna empleada en sus composiciones. Antonio Carlos Jobim, impactado por todo lo que había escuchado, busca una obra que había compuesto con el poeta Vinicius Da Moraes, de título Chega de Saudade, la cual quiso adaptar al nuevo estilo Bossa Nova creado por Joao Gilberto.
En 1958 Gilberto grabó “Chega de Saudade” y “Bim Bom”, y luego con Jobim, plasmó para la eternidad, una de las piezas que sería la verdadera revolución de la Bossa Nova para el mundo: “Desafinado”. Allí el sonido sincopado de Gilberto, daría la identidad del nuevo estilo musical brasileño y al mundo una de las mejores obras musicales populares latinoamericana de todos los tiempos.
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Simón Petit (1961), Punta Cardón, es consultor cultural, escritor, guionista de cine y televisión, columnista de prensa y revistas literarias, productor y locutor de radio y televisión.
Ha publicado los poemarios: Bajo la Grúa (1991), Otros a la Intemperie (1992), Bajo la Grúa Sobre el Andamio (1999), Sol Sostenido (2001), La Mirada Impía (2004), Desmemoria Infiel (2010), Vieja Luna (2011), El Eco Formidable (2014) y 50 Haikús y 7 Tankas al pie de un volcán (2019).
Entre otros ha obtenido el Premio Nacional de Guion Cinematográfico en Super 8, 3er Premio Mejor Película en el VI Festival Nacional de Cine S8 por su película “Tránsito de Sombras” y 1er Premio Nacional por la misma película en 1988 en el V Encuentro Nacional de Cine S8. Premio Municipal de Literatura del Municipio Carirubana en 1992.
Invitado a la Cátedra de Poesía José Antonio Ramos Sucre de la Universidad de Salamanca en el 2012.
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