“¡Adiós 2022, bienvenido 2023!” por Christian Farías

0
59

El mundo entero se despide, con su tradicional fiesta navideña, del actual año que se cierra este próximo sábado 31 de diciembre de 2022 a las 12 de la media noche, cuando suenen las doce campanadas. El adiós es tan efímero como el abrazo al nuevo año 2023. Los días van y vienen como los vuelos de los pájaros; en aventuras y desventuras como los vientos que recorren los mares; nos cubren los rostros con perlas invisibles y llenas de alborozo; se advienen al igual que las aves con sus alas extendidas.

El día de año nuevo nos ratifica que el tiempo avanza sin tregua ni piedad alguna y anima por igual la desnudez del mundo para que los hombres y mujeres valoremos su fisonomía y su belleza, su fuerza proteica y bondadosa que nos llena de energías frente a las incertidumbres; de deseos y esperanzas en la buenaventura.

El tiempo resguarda o borra las tristezas y las alegrías. Los seres humanos, amantes de la vida y la paz, sepultamos las guerras y sus ráfagas diabólicas llenas de ceguera y de muertes; despliegue de aviones, bombas, disparos, cuerpos, casas, niños y niñas, ancianas y ancianos, hombres y mujeres, con las luces de sus corazones apagadas y calcinadas por el fuego incesante. Es la marea del mal que nos emplaza, nos convoca y devora.

El cisne ha muerto con el cuello torcido. Sin embargo, la belleza transmuta su esplendor y renace llena de sangre o de pólvora, de salitre del mar o del ponsigué de la playa, de los cuerpos abrazados o de las rosas del jardín, de la luna y el sol o de los vientos y los árboles. Jamás la belleza se separa del ser humano ni el ser humano podrá nunca destruir la belleza.

Cada año tiene su lado feo y su lado bonito para que los seres humanos elijamos según sea nuestro gusto o necesidad. Y en ese trance, el tiempo nos convoca y sonríe cada día, cada mes, cada año, como un crucero que nos invita al placer de recorrer y conocer los mares, sus puertos, sus playas; como un crucero de amor marino veloz y potente como los oleajes del mar.

Abrazado a esas reflexiones en torno al tiempo y su variado devenir, tensado por las fuerzas del Mal y del Bien, escribí este poema fragmentado en diez evocaciones de despedidas al año viejo para recibir al año nuevo:

 

¡ADIOS, AÑO VIEJO!

 

1
Te vas, Año viejo, para no volver jamás
Como la hoja caída del árbol
Como el perfume disipado
De nuestro bosque interior
Te vas al ritmo de las olas del mar
Diluidas en las profundidades
O en la orilla de un muelle
Donde un niño juega con sus castillos
De arena agua y espuma
2
No sabremos más de ti directamente
Sino en las páginas de la historia
Así como tú tampoco sabrás de nosotros
Seremos simples accidentes  
Como aves en vuelo
Con la nostalgia y la risa
Clavadas en sus alas
Hacia el reencuentro con los musgos
De las montañas
3
Vendrá un nuevo año después de ti 
Como viene la brisa con el sol adentro
Y la conserva de coco con papelón
Como si fuera la tierra misma
Amasada con raíces ancestrales
4
Seguiremos cantando, Año viejo,
Cuando te vayas
Como un animal bravío y ensimismado
Sin volver la vista atrás
Sin retroceder el tiempo
De riesgos y desventuras
De timidez y soledades
En tu propio camino
5
La luz del sol de la mañana
Y el brillo de la luna
En sus noches de estrellas dormidas
Alientan la nostalgia 
Sobre el agua de sal y de canela
Ya no estás en nuestras tertulias
Te fuiste cerrando tus días
Con el sol dormido en tus brazos
6
Este es el canto
De los hombres
Frente a la noche
En la despedida
De los pájaros 
Volando sobre las espigas
7
Tu despedida, Año viejo,
Es como la del mendigo
Con la mano vacía
Detrás de una carreta
colmada de hallacas de pan y de vino
8
Pan de jamón
Ensalada
Asado con almendras
Hojas de Guanábana
Llenas de coco con papelón
Me voy contigo, Año viejo,
 Para saborear la textura de la luna
Colmar mis manos de agua de los ríos
Y abrir nuevos caminos
9
Me iré a las montañas
Preñadas de estrellas
Como luces de fuego
Para sentir el derrame
De la brisa soñolienta y triste
Me voy contigo, Año viejo,
Con mi juramento en el pecho
Por las sendas de los relámpagos
Y truenos
De las noches oscuras
 En alta mar
Y la playa donde nací
Una noche de besos y canciones
10
Nos iremos juntos, Año viejo,
para no volver jamás
Y dejaremos los recuerdos
Escondidos en la orilla del río
Y nuestros corazones
Estarán libres de culpa
Y agitarán tu sangre y la mía
Como una sola ráfaga
De viento y de luz
Las huellas de nuestros pasos
Recorrerán el mundo
Como las nubes
Para no volver jamás
Y aun así tu estela y tu sombra
Estarán siempre aquí
Siempre, siempre

 

Christian Farías / Ciudad Valencia